#ResistiendoEnCuarentena. Abrimos este espacio para que víctimas y comunidades afectadas por el conflicto armado cuenten cuáles son sus necesidades y cómo lidian con la pandemia del nuevo coronavirus.

Por: José Albeiro Caro, líder comunitario Zona de Reserva Campesina Pato Balsillas

Soy José Albeiro Caro, líder comunitario perteneciente a una iniciativa de paz, la Zona de Reserva Campesina del Pato Balsillas, que se ubica en el municipio de San Vicente del Caguán, departamento de Caquetá.

En medio del incremento de casos por Covid-19 en el país y decretada la cuarentena, como Zona de Reserva Campesina en cabeza de la Asociación Municipal de Colonos del Pato (Amcop), decidimos tomar las medidas de protección y bioseguridad que garantizarán evitar el paso del virus a nuestro departamento. Para la zona organizamos dos puestos de control: una en el límite de Huila y la otra en la entrada de la zona de reserva por el lado de la cabecera municipal de San Vicente del Caguán.

Estos dos puestos de control se instalaron atendiendo las medidas de protección, con personas voluntarias de las comunidades y también con la Guardia Campesina de la zona, que han dispuesto de su tiempo para evitar que esta pandemia llegue a nuestros hogares, ya que en la región no existen las suficientes garantías en salud para atender este tipo de casos.

¿Y cómo trabajan los puestos de control?

Como primera medida se para el flujo vehicular dentro de la zona, así como lo recomiendan las medidas de aislamiento obligatorio decretadas por el gobierno nacional. Todo el mundo debe estar en sus fincas. Para el tema de abastecimiento, sólo se deja entrar provisión no perecedera. A los vehículos que hay en la zona se les da la posibilidad de traer el abastecimiento tomando las medidas de bioseguridad, esto una vez a la semana. En el ingreso de cualquier vehículo se dispone de una desinfección con cloro y alcohol, y para los conductores no puede faltar el lavado de manos.

Nos preocupan las personas que son de pocos recursos, por eso hemos realizado recolectas en la zona y se les ha apoyado con mercados para subsistir, debido a que no hemos tenido la oportunidad de recibir nada de ayudas para la gente más necesitada de la zona ni por parte del gobierno nacional, ni departamental ni el municipal. Tanto fue el esfuerzo, que en las recolectas realizadas, la mayoría con productos cultivados en la región, logramos enviar víveres a la cabecera municipal de San Vicente del Caguán para las personas más necesitadas.

Hemos aprendido de tantas adversidades que vivimos en la guerra, entre ellas que es necesario fortalecer la soberanía alimentaria y que esta debe ser una bandera en cada uno de los lugares que habitamos. Las huertas caseras seguirán permaneciendo en la zona porque de ahí hemos podido subsistir, esto nos ayuda a tener arraigo, permanencia y resistir a esta pandemia que hoy nos amenaza.

Tuvimos la oportunidad de organizarnos y tomar medidas contundentes para poder hacerle frente a esta pandemia, de eso nos sentimos orgullosos. Porque estamos seguros que esta situación necesita de la solidaridad de todos y todas.

Aun cuando hacemos nuestro mejor esfuerzo, no faltan los días cuando nos tratan de atacar. Recientemente la Fuerza Pública vio con malos ojos nuestros controles viales y nos exigieron quitarlos o los quitarían a la fuerza. Sin embargo, seguimos haciendo control comunitario porque si nosotros no nos protegemos, ¿entonces quién lo va a hacer?

Así se vive hoy en la zona de Reserva Campesina Pato Balsilla.