El Macondo de Mapiripán

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Desde 2009, la compañía Poligrow, con sede en Madrid, España, desarrolla un proyecto agroindustrial en una hacienda de casi 5.000 hectáreas llamada Macondo en el sufrido municipio de Mapiripán en el departamento del Meta, al oriente del país. Como el pueblo de la obra de ficción del Nobel colombiano, este Macondo tiene una historia complicada. El gobierno asegura que no puede haber un solo propietario de una hacienda tan grande porque sobrepasa la máxima extensión permitida en terrenos, que siendo baldíos de la Nación, estaban destinados a campesinos pobres. Y uno de sus antiguos dueños, le aseguró a VerdadAbierta.com que nunca vendió esa finca, que se la había adjudicado el Estado y que la tuvo que abandonar por el hostigamiento guerrillero.

Origen:Los gringos y La Mapiripana

La conquista paramilitar

El negocio con la tierra

El desafío

¿Quién es Poligrow?

La respuesta de Poligrow

 

Origen Los gringos y La Mapiripana

Mapiripán marca el límite entre la sabana y la selva, en el extremo sur oriental del Meta. El municipio abarca un inmenso territorio de 11 mil kilómetros cuadrados, la mitad del área de un país como El Salvador.  Las sabanas a donde hoy queda Mapiripán fueron el hogar de comunidades indígenas pertenecientes a las etnias sikuani, guayabero y wanano. Los españoles encontraron durante la Conquista, un inmenso territorio con poca fertilidad para el cultivo y sin posibilidades de explotar metales preciosos, por lo que nunca lo habitaron.

Solo hasta la segunda mitad del siglo XX, los primeros colonos empezaron a establecerse allí. El piloto alemán Francisco Series, que trabajaba para Avianca y había llegado al país durante la Segunda Guerra Mundial, exploró la zona, construyó una improvisada pista de aterrizaje y tomó posesión de esas sabanas, que en su mayoría eran tierras baldías de la Nación.

El piloto alemán trajo a varios extranjeros a visitar la región, entre ellos al estadounidense Thomas Kirby, un ranchero de Florida que había vendido sus propiedades para venir a buscar una vida de aventuras en Suramérica. A Kirby y a su esposa Ricky les encantó la tierra de horizontes sin fin y a finales de los años 50 le compraron a Series y a su amigo, también piloto alemán, David Putman, las mejoras de una finca que ocupaba prácticamente la extensión que hoy tiene el municipio. Le pusieron ‘La Mapiripana’, un nombre tomado de un vocablo indígena.

“Era una hacienda muy grande, para recorrerla a pie o a caballo uno podía tardar hasta cinco días”, recuerda un antiguo poblador de Mapiripán.

Mientras que los Kirby construían su cómoda casa al lado del río Guaviare, una oleada de colonos expulsados de otras regiones del país por la violencia política comenzaron a buscar refugio en la Mapiripana. Eran terrenos baldíos y ellos necesitaban rehacer sus vidas destruidas por la barbarie partidista, relata el libro La Otra Mapiripana publicado por la administración municipal en 2003.

Una comunidad huilense de colonos que se había asentado en un terreno cerca a la casa de los Kirby le pidió que les donara la tierra para construir un pequeño poblado. El extranjero accedió y así se fundó el casco urbano del municipio de Mapiripán.

Rápidamente la Mapiripana se fue haciendo más pequeña, porque los desplazados de esa época fueron ocupando tierras, construyendo ranchos y dividiendo el predio en nuevas fincas.

A mediados de los setenta, según cuenta un testigo, llegó a la región el empresario antioqueño Argemiro Meza, quien vio la oportunidad de comprarles predios a los colonos a bajos precios, para luego venderlos con una ganancia a coterráneos ganaderos. La tierra podía servir para la ganadería extensiva, pues sus suelos no eran muy fértiles. Estas compras eran en realidad compras de mejoras firmadas en documentos informales porque ante el Estado estas seguían siendo tierras baldías de su propiedad.

Uno de esos ganaderos a los que invitó Meza fue G*, a quien VerdadAbierta.com entrevistó, y cuyo testimonio es tan delicado y central en esta historia, que pidió que se mantuviera su nombre en reserva. “No había problemas por allá, se vivía mucha tranquilidad y la mayoría de los que estábamos llegando pensamos que era un buen negocio criar ganado en esas tierras”, dijo G*, quien explicó que por eso compró la hacienda Macondo de 5.500 mil de hectáreas, a unos treinta kilómetros del casco urbano.

La tranquilidad no duró mucho. A principios de los ochenta llegó a la región una columna de las Farc y comenzó a secuestrar a los extranjeros que tenían fincas allí desde hacía años. La primera víctima fue la señora Kirby, secuestrada en 1983. Ese mismo año, la guerrilla también se llevó al estadounidense Martin Sthendal quien vivían en una vereda cercana a Caño Jabón, al oriente del casco urbano de Mapiripán.

La vida de los Kirby durante esos años no había sido la mejor. De la tierra que habían comprado, quedaba muy poco y Tom estaba postrado en una silla de ruedas por una enfermedad que lo dejó inválido. Ricky fue liberada unos meses después, luego de que su marido vendiera varias de sus pertenencias para pagar su rescate. Dos semanas más tarde luego de tener a su esposa de regreso, Tom murió y ella viajó a los Estados Unidos para no volver a Colombia. En el registro predial de Mapiripán Ricky Kirby figura aún como la dueña de una pequeña parte de la inmensa hacienda original, lo que lleva a pensar que en algún momento el Estado le tituló parte de la finca.

Los ganaderos que había invitado Meza lograron que el extinto Incora (Instituto Colombiano de Reforma Agraria, hoy Incoder), lestitulara los predios.

Entonces la extensión máxima que podía entregar el Estado a campesinos en los Llanos Orientales era de 3.000 hectáreas. Cuando el Estado legalizaba los predios, era frecuente que sus poseedores dividieran sus fincas en terrenos que no superaban la máxima extensión permitida. G* dividió la hacienda en tres predios, El Instituto entregó tres títulos de Macondo entre 1988 y 1989: uno a nombre de G*, el empresario que lo había explotado por cerca de 15 años, y los otros dos, que sumaban menos de 3.000 hectáreas, a nombre Eudoro Rodríguez Laguna, quien había sido su administrador en la hacienda.

Por esos mismos años en que G* formalizaba la propiedad de la finca que había forjado con su esfuerzo, llegaron los narcotraficantes a sembrar coca en la región y a montar laboratorios. El frente 44 de las Farc, que se movía entre Puerto Concordia y Mapiripán, comenzó a cobrar “gramaje”, es decir, un porcentaje sobre el valor del peso de la pasta base de coca que se sacara. Con más dinero, mejor armado, el frente empezó a extorsionar a los empresarios ganaderos de la región.

El paraíso de tranquilidad y atardeceres rojos que un día atrajo a extranjeros y colonos de todas las regiones del país era para 1995 un inmenso campo de producción de coca, vigilado por la guerrilla. Pronto, paramilitares que aterrizaron desde el otro extremo del país, lo terminaron de sumir en el infierno. 

La conquista paramilitar

En 1996 aparecieron los primeros panfletos en Mapiripán. Advertían que pronto llegarían y “limpiarían la región de guerrilleros y sus colaboradores”. Para ese momento las Farc regulaban y sacaban tajada de la producción, procesamiento y transporte de la coca y la pasta de coca de la que se fabrica la cocaína y extorsionaban a los colonos que llevaban más de 30 años en la zona, la mayoría de ellos ganaderos de origen antioqueño. 

Según cuentan los habitantes del casco urbano, ante el acoso de la guerrilla, los propietarios de las fincas más grandes ya habían comenzado a irse. “Los ricos se fueroncuando se puso difícil”, dijo un habitante de Mapiripán a VerdadAbierta.com. “Ellos no tuvieron que quedarse a enfrentar las barbaridades que se cometieron y lograron sacar sus vacas antes de que llegaran los paras”.

El entonces propietario de la hacienda Macondo, G*, le contó a VerdadAbierta.com que fue víctima de varios robos de ganado y vehículos dentro de su finca. “No sé si los otros empresarios lograron salvar sus vacas, pero las mías se las fueron llevando poco a poco. Llegaban todas las semanas unos señores a preguntar por mí, a pedir plata”, contó.

Finalmente las amenazas de los panfletos se hicieron realidad y el 12 de julio de 1997, un grupo de unos 120 hombres provenientes Necoclí y Apartadó en el Urabá antioqueño, miembros de las recién creadas Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) que comandaban los hermanos Carlos y Vicente Castaño, junto con Salvatore Mancuso, volaron en dos aviones militares (un Antonov y un DC-3) directamente a San José del Guaviare. De allí viajaron en lanchas por el río Guaviare y en vehículos por trochas, rumbo al nororiente hasta Mapiripán. Hoy ya se sabe por las confesiones de varios desmovilizados de las autodefensas, que tuvieron apoyo de militares. Según el testimonio del ex paramilitar Pedro Alex Conde Anaya, Mancuso había dicho meses antes en una reunión de planeación de la masacre entre comandantes de las autodefensas y oficiales activos del Ejército: “esos maricas van a dar candela en el Meta, Putumayo, Caquetá, a donde esté la guerrilla”. En su recorrido, los hombres armados, fueron masacrando campesinos. La guerrilla se replegó al extremo oriental del municipio.

El 14 de julio entraron al casco urbano de Mapiripán, donde días antes paramilitares locales comandados por Hernán Buitrago, habíanentrado en el pueblo y haciéndose pasar por guerrilleros, habían pedido la colaboración de la gente. Quienes accedieron a ayudarles quedaron inscritos en una lista negra. Esa fue la que usaron los paramilitares de las Auc para torturar, asesinar y descuartizar a más de medio centenar de habitantes del municipio metense durante cinco días. (Ver la historia completa de la masacre)

Un año después los paramilitares masacraron a más personas en el corregimiento de Puerto Alvira, conocido entre los campesinos como “Caño Jabón”. Entre 1997 y 1998 salieron desplazadas definitivamente del municipio 1.380 personas y, quienes tenían tierras, las dejaron abandonadas en medio de la guerra.

Durante los años siguientes siguió el conflicto entre paramilitares y guerrilleros por el control de ese corredor estratégico para el narcotráfico. Los hombres de las Auc además tenían otra misión que su jefe Vicente Castaño les había encomendado. Según han revelado varios ex miembros del Bloque Centauros, Vicente Castaño quería desarrollar una inmensa plantación de palma de aceite en Mapiripán, una forma ideal de lavar e invertir los dineros malhabidos.(Ver el Secreto de Mapiripán)

G, como la mayoría de los ganaderos de la región se fue y nunca volvió a su Macondo. “La última vez que estuve allá, fue al poco tiempo que ocurrió la masacre. Las amenazas a los dueños eran de todos los días y preferí no exponerme, por eso dejé todo botado perdiendo lo poco que me quedaba allá”, dijo. 

El negocio con la tierra

Macondo quedó abandonado en 1999. Según los certificados de tradición y libertad del predio, para la época dos de los tres títulos de la hacienda pertenecían a Eudoro Rodríguez Laguna y el tercero a G*. Según el documento, en ese mismo año –dos después de la masacre– una persona identificada como Ángela María Mejía Santamaría les compró a G* y a Rodríguez, lostres predios por cerca de 30 millones de pesos.

Según los certificados, Mejía Santamaría vendió uno de los predios en 2002 a Luis Carlos Quinchía Restrepo por 10 millones de pesos y mantuvo el título de las otras dos fincas. Y en 2009 Mejía Santamaría y Quinchía vendieron toda la hacienda en 2009 a la empresa Poligrow, por cerca de 4.000 millones de pesos. En la venta, Mejía Santamaría fue representada por su esposo, Gabriel Jairo Ángel Bernal, quien según pudo constatar VerdadAbierta.com, ha recibido títulos para explotar minas de metales preciosos en La Ceja, Abejorral y Montebello, Antioquia. (Ver certificados de libertad de los predios) 

Según la Cámara de Comercio de Colombia, Poligrow Colombia Ltda, la actual propietaria de la hacienda, fue creada en abril de 2008. La dueña de esta empresa es Poligrow Inversiones SL, creada en España en noviembre de 2007, con el objeto social de “realizar actividades de intermediación en operaciones con valores y otros activos y la dirección, gestión y colocación de recursos financieros”. (ver ‘Quién es Poligrow’). Desde entonces, aseguró su director ejecutivo, Carlo Vigna Taglianti, a VerdadAbierta.com (ver entrevista completa) esta empresa extranjera ha invertido allí entre 20 y 25 millones de dólares (unos 45.000 millones de pesos) para adecuar el suelo y desarrollar una agroindustria de palma de aceite.

Sin embargo, existen varias dudas sobre las transacciones de compras y ventas de esta hacienda.

1. ¿Fue irregular la adjudicación originaria?
La primeraes que G*, según él mismo lo admitió, puso a su administrador Eudoro Rodríguez Laguna para que le titularan parte de la tierra y evadir así la prohibición de que se le adjudicaran más de 3.000 hectáreas de baldíos a un solo dueño. Varios pobladores de Mapiripán confirmaron a VerdadAbierta.com la versión, pues por muchos años vieron a Rodríguez como el administrador de Macondo y entendieron que su verdadero dueño era G*.

Hechos similares han servido de argumento para que el Incoder revoque las adjudicaciones, recuperando los terrenos para la Nación y anulando  transacciones comerciales posteriores sobre la tierra. No obstante, cada caso es diferente.

2. ¿Le vendieron tierra ajena a Poligrow?
El segundo problema, mucho más grave, es que cuando VerdadAbierta.com lo buscó para preguntarle sobre las condiciones en qué obtuvo la titulación de Macondo, G* dijo espontáneamente que él había abandonado esa tierra desde 1999, y nunca volvió por las amenazas que sufrían él y sus empleados a diario. Cuando el reportero de VerdadAbierta.com le habló de los documentos en los que constaba que él había vendido esos predios en 1999, G* se sorprendió: “No sabía que alguien hubiera comprado la finca. Yo no conozco a la señora Mejía Santa María, nunca había escuchado de ella. Pero igual no quiero reclamar la finca, he escuchado cosas terribles de gente que se pone reclamar y les va mal. Me robaron la tierra, no me voy a exponer a que me maten”, dijo.

Según el ganadero, en esa época lo contactaron dos personas para ofrecerse como intermediarios para que vendiera la finca y recuperara algo de la inversión, pero rechazó la oferta porque tuvo miedo de volver a Mapiripán a hacer la entrega física de la tierra. “No recuerdo cómo se llamaban, pero me dijeron que ellos me tenían cliente. Yo la verdad no quería saber de nada y dejé eso así”, cuenta G*.

VerdadAbierta.com intentó hablar con María Ángela Mejía, la persona que según los documentos compró la tierra para luego vendérsela a Poligrow, pero fue imposible contactarla. Vigna de Poligrow tampoco pudo darle a los reporteros los datos de contacto de esta señora a quién su empresa le pagó en 2009 cerca de 4 mil millones de pesos, según consta en la escritura de venta de los predios.

Posteriormente, el señor Vigna aseguró a VerdadAbierta.com que había contactado a la señora Mejía, y que ella le confirmó que el señor G era quien le había vendido la tierra a ella y que así constaba en los documentos firmados ante Notario, que incluían su firma y huella dactilar. 

Este medio contrastó las firmas de G* que aparecen en el documento del Incora en el que le adjudicó la tierra en 1988 y en la escritura de venta a María Ángela Mejía, y a simple vista son bastante similares. A pedido de este medio, un experto de la Fundación de Criminalística Forense de Colombia, evaluó las rúbricas y dijo que es muy probable que sean hechas por la misma persona, pero aclaró que no se podía hacer un dictamen concluyente.

VerdadAbierta.com intentó localizar al otro vendedor, el administrador de la finca, Eudoro Rodríguez Laguna para contrastar la versión de G*, pero fue imposible contactarlo.

El hecho de que G no hubiera reclamado esas tierras, porque según él mismo lo dijo y vecinos del lugar lo confirmaron, no volvió a la región por miedo a que lo mataran y abandonó Macondo, implica que las autoridades deben investigar el turbio asunto a fondo. Residentes de hace muchos años de Mapiripán aseguran que nunca vieron por allá a la señora Mejía, ni conocieron sus administradores. Le queda a la justicia precisar si, en efecto, G nunca vendió como él dijo,  o si como lo asegura el señor Vigna, él es el autor de la firma y huella de la escritura en la que aparece vendiéndole a Mejía.

3. ¿Acumularon Poligrow y Mejía tierras indebidamente?
Existe otro lío con el predio. Según la ley160 de 1994 no se pueden acumular tierras que alguna vez fueron entregadas por el Estado; es decir, una misma persona o empresa no puede comprar más de una UAF en predios que alguna vez fueron baldíos y fueron adjudicados a particulares.

En la práctica, los tres predios siempre han sido una sola hacienda, y en la actualidad los tres pertenecen legalmente a la palmera Poligrow. El Incoder la demandó por acumular de forma irregular tierras que originalmente provenían de baldíos. El caso fue documentado por la Superintendencia Delegada para la Protección, Restitución y Formación de Tierras, y estudiado por el Incoder (Ver documentos de la Superintendencia de Notariado y Registro parte 1 y parte 2). Ambas instituciones coincidieron en que la empresa palmera superó la UAF, la Unidad Agrícola Familiar, el máximo de tierras que puede tener una firma o persona cuando las tierras provienen de la Nación. La UAF está contemplada en la Ley 160 de 1994 y fue definida por la Resolución 041 de 1996 del Incora, que para el caso de Mapiripán fijo un límite de 1.840 hectáreas. En la actualidad, Poligrow tiene títulos por 5.577 hectáreas.

La historia fue documentada por la Superintendencia cuando comenzó buscar irregularidades en los registros realizados en las Oficinas de Instrumentos Públicos en zonas donde había un alto índice de violencia. San Martín, en Meta, fue un punto de atención y el diagnóstico realizado en el primer semestre de 2012 arrojó alertas sobre los predios llamados Macondo 1, 2 y 3.

Los abogados de la Superintendencia encontraron que Poligrow los había comprado entre 2008 y 2009 superando el límite de la UAF, y que había otras irregularidades como que en las carpetas de soporte de Instrumentos Públicos no reposaban todos los documentos. Otra alerta fue que las tierras de Mapiripán estaban protegidas y que la autorización de levantamiento de esta medida que aparece como un comentario en laoficina de Registro, nunca fue sustentada ante dicha entidad.

Con estos elementos, la Superintendencia notificó de la situación al Congreso, la Presidencia, el Ministerio de Agricultura, la Fiscalía, la Contraloría y el Incoder. El instituto de tierras retomó el estudio, revisó los títulos y radicó una demanda en el Juzgado Civil del Circuito de Villavicencio. En sus argumentos, el Incoder expuso que no sólo Poligrow acumuló tierras sino que también lo hizo María Ángela Mejía, la persona que le vendió dos de los tres predios a la empresa palmera.

Vigna sostiene en que compró la tierra de buena fe, después de mirar muchas otras fincas en Colombia, con la certeza de que los títulos no tenían problemas. Insistió en que quisieron comprar en Mapiripán con la idea no sólo de hacer negocio, sino de generar desarrollo en un pueblo tan azotado por la violencia.

Según el empresario, como los predios fueron adjudicados por el Estado entre 1988 y 1989, cinco años antes de la aprobación de la ley, no puede aplicarse la legislación retroactivamente y por lo tanto no puede aplicárseles las restricciones en cuanto a la cantidad máxima de tierras que puede comprar un solo dueño. (Ver entrevista con el empresario)

Sin embargo, para los abogados del Incoder, la ley le prohíbe a un dueño comprar más de una UAF en tierras baldías que hayan sido entregadas por el Estado a particulares, sin importar en qué momento se haya hecho esta entrega. En otras palabras, cualquier compra o venta de este tipo de predios de 1994, cuando se expidió la ley, en adelante debe atenerse a la restricción.

La Superintendencia indicó que no puede solicitar la nulidad de la inscripción de los Macondos porque no tiene facultades para ello. De acuerdo con el Código Contencioso Administrativo, esta institución sólo puede actuar si el afectado, en este caso Poligrow, acepta que cometió una irregularidad. Así que será el juez de Villavicencio quien determine si la interpretación del Incoder en su demanda a Poligrow es correcta o no.

La decisión del juez en este caso sentará jurisprudencia en otras investigaciones similares por acumulación de tierras en el país. (Ver listado) Si la justicia determina que se violó la ley, las ventas realizadas después 1999 se anularían, y las tierras pasarían de nuevo a las manos de los beneficiarios originales, dejando en el limbo al proyecto de Poligrow.

Si el Incoder encuentra que hubo una irregularidad en la adjudicación y revoca los títulos, o si un juez anula las ventas por acumulación, el Estado se verá en la obligación de exigirle a la empresa que deje el predio. Esto a pesar que desde el 2009, gobiernos nacionales y locales han respaldado decididamente a Poligrow para que jalone el progreso en la región.

4. ¿Es válido el levantamiento de protección a Macondo?
Un cuarto problema que podría tener el predio de Poligrow tiene que ver con la posible irregularidad que puede surgir del hecho de que, por haber sido Mapiripán un municipio donde hubo desplazamiento masivo y múltiples víctimas, las autoridades locales, aunque en forma tardía, prohibieron las ventas de predios para proteger a los poseedores y propietarios de las fincas de un posible despojo.

Aunque desde comienzos de los años noventa, la arremetida paramilitar ya había desplazado a millones de colombianos que dejaron otros millones de hectáreas abandonadas, sólo hasta 2007, el gobierno nacional comenzó a implementar medidas efectivas para evitar que cómplices de los violentos u oportunistas inescrupulosos robaran fincas que las víctimas habían sido forzadas a abandonar. Creó entonces los Comités Municipales de Protección a la Población Desplazada (CMPPD), que entre sus funciones estaba la de proteger tierras donde hubo hechos violentos para evitar nuevos despojos.

Mapiripán era un municipio que ameritaba de sobra tener su Comité de Protección, pues de allí habían sido expulsadas entre 1997 y 2007, 12.812 personas, según el Registro Único de Población Desplazada, Rupd, que llevaba la antigua agencia presidencial, Acción Social. Los años más críticos de desplazamiento fueron 2002 y luego, 2008. Hasta este último año, además, las víctimas reportaron ante el Registro Único de Predios Abandonados -Rupta- del Ministerio Público (que era la entidad que hacía el registro, antes de la creación de la Unidad de Víctimas), el abandono de cerca de 73 mil hectáreas.

Precisamente una de esas víctimas que abandonó la tierra en 1999 por problemas de seguridad fue G*.

Así que el Comité de Protección a la Población Desplazada de Mapiripán se creó y emitió órdenes de protección a la tierra del municipio en 2007, y de nuevo, en 2008. Esto significaba que si alguien en Mapiripán quería vender su tierra, el CMPPD local debía reunirse en pleno e investigar la solicitud para que hubiera plena certeza de que no se estaba despojando a un legítimo dueño ausente.

En este municipio, en 2008 era particularmente crucial que el CMPP estudiara cuidadosamente las peticiones de ventas de tierras, ya que apenas hacía unos meses, en octubre 14 de 2007, la Defensoría había emitido una alerta de alto riesgo de violación de derechos humanos, pues dos grupos armados, las Farc y ‘Los Cuchillos’, una banda criminal derivada del Frente Héroes del Guaviare de las Auc, que estuvo a cargo de Pedro Oliverio Guerrero alias ‘Cuchillo’, se disputaban el control del territorio.

Vinga de Poligrow aseguró que el CMPP se reunió para autorizarle a Mejía la venta de los Macondos a la empresa que él representa. Y como prueba le entregó a VerdadAbierta.com un documento del 13 de mayo de 2008, firmado por la alcaldesa de Mapiripán, Maribel Maecha, en el que levanta la medida de protección y autoriza la venta de los tres predios. En el documento no aparecen las firmas del resto de miembros del CMPP.  (Ver documento)

Este medio le solicitó a la Alcaldía del municipio copias de las actas de reunión del CMPP de ese año, pero no obtuvo respuesta. Una persona cercana a la administración municipal le dijo a un reportero de VerdadAbierta.com que había revisado el archivo de las actas y no había encontrado ninguna con dicha fecha.

Además si como lo aseguró G* a VerdadAbierta.com, él nunca se enteró de la venta del predio que estaba a su nombre, ¿cómo hizo el CMPP para autorizar la venta sin su permiso?

La ex alcaldesa Mahecha que firmó la autorización de venta, fue acusada en febrero de 2013 por la Fiscalía de presunta indebida apropiación de recursos públicos durante su mandato entre 2008 y 2011 y le dictó medida de aseguramiento, dándole la casa por cárcel.

Mahecha fue la misma alcaldesa que en 2010 le firmó el levantamiento de las medidas de protección a los predios que suman 4.655 hectáreas que conforman la Hacienda El Secreto para que pudieran ser vendidos a Eduard Heriberto Mattos Barrero para desarrollar un proyecto de palma. VerdadAbierta.com publicó una investigación completa de este caso en la que encontró varias irregularidades. (Lea: El secreto de Mapiripán)

El desafío

En los terrenos de Mattos, hoy los cultivos de palma están abandonados, pero en Macondo, Poligrow ya ha empezado a cosechar la palma y planea expandir la siembra de las 4.500 hectáreas que tiene hoy a 15.000 hectáreas y montar una plata de procesamiento de la nuez de la palma. 

Según dijo su representante legal Vigna a VerdadAbierta.com, Poligrow ya es el primer empleador –y casi el único que ofrece empleo formal– en el municipio. Genera 300 empleos directos y muchos otros indirectos. Inclusive, la compañía instaló una planta de diesel con la que le vende energía a bajo costo a todo el casco urbano las 24 horas, algo que nunca había hecho ningún gobierno.

Al sobrevolar la zona desde Villavicencio, se observan centenares de kilómetros de sabanas de ganadería que de repente se estrellan con las más de cinco mil hectáreas de palma que tiene sembradas la compañía. “Sentimos que ellos están detrás de las tierras nuestras, que quieren acaparar todo, pero también tenemos que admitir que si se fueran dejan a mucha gente sin trabajo. Aquí, además de la coca no se tiene nada para vivir”, dijo un habitante del pueblo a VerdadAbierta.com.

A los temores de la gente de que la empresa esté detrás de sus tierras, Vigna aseguró que su idea no es comprar más tierras, si no hacer acuerdos con los campesinos para que ellos siembren palma, y la empresa les asegure la compra de su producto.
No es fácil que haya empresarios dispuestos a invertir en zonas que aún hoy siguen teniendo altos riesgos de seguridad, como es el caso de Mapiripán.

En 2010, en el cuarto informe de seguimiento a una alerta de riesgo anterior, la Defensoría advirtió que había una reconfiguración económica en la región asociada al aumento de los cultivos de palma de aceite. “De acuerdo con los datos reportados por la Secretaría de Agricultura del departamento del Meta, solamente en Mapiripán, los cultivos de palma de aceite pasaron de 100 hectáreas cultivadas en 2009, a 2.450 hectáreas en 2011. Es decir, que este cultivo experimentó un crecimiento de 2.350%. Al revisar la página web de la empresa Poligrow se encuentra que entre 2008 y 2010, sembraron 3.600 hectáreas en la hacienda Macondo en el municipio Mapiripán”, indica el informe.

Según la Defensoría,este panorama sumado al aumento de la exploración petrolera en la zona, podía llamar la atención de los grupos armados ilegales. “Se trata de un escenario que puede significar para los actores armados ilegales la posibilidad de percibir nuevos recursos por vía de la extorsión o la ‘prestación de servicios de seguridad’ o como la oportunidad para demostrar su capacidad de daño, por medio de acciones violentas que obstaculicen el modelo económico impulsado por el gobierno nacional y por los anteriores gobiernos locales”, indicó el informe.

Vigna de Poligrow le dijo a VerdadAbierta que, últimamente, la inseguridad se estaba complicando a tal punto que él no había podido volver a las instalaciones de su empresa en Mapiripán. En la región, la gente llevaba la cuenta de por lo menos 36 personas asesinadas durante diciembre de 2012 a manos de grupos ilegales.

Son en suma cuatro los interrogantes que deberán resolver las autoridades para aclarar si la compra de predios de Poligrow cumplió la ley: ¿Tienen los tres títulos de Macondo un problema de origen, ya que G*, quién consiguió que el Incora le titulara baldíos usó el nombre de su administrador para evadir la extensión máxima permitida a beneficiarios de reforma agraria? ¿Quiénes vendieron la tierra a Poligrow, eran sus legítimos dueños, o como afirmó su propietario anterior, una víctima del conflicto, la vendieron sin que él se enterara? ¿Al comprar Poligrow tres títulos que superan la UAF permitida en Mapiripán, acumuló irregularmente tierras? ¿Es válido el levantamiento de medidas de protección que emitió la alcaldesa del municipio autorizando la venta de los Macondos, o se requería el permiso del Comité Municipal en pleno?

El gran desafío para el gobierno y para la justicia es conseguir que si, como lo sostiene su vocero, Poligrow obró de buena fe, se salve su gran inversión que es el único motor de progreso y bienestar que alguien le haya ofrecido al sufrido Mapiripán en su historia.

*Se omite el nombre del adjudicatario original de Macondo por su petición expresa, pues teme por su seguridad.

 

¿Quién es Poligrow?

 

Cuando VerdadAbierta.com le preguntó a Carlo Vigna Taglianti qué era Poligrow y cuál era su participación en la compañía respondió: “Esta es una empresa multinacional. No soy el dueño. Es de inversionistas de España y de Italia. Yo soy sólo un empleado”. Después de revisar el certificado de existencia y representación legal de Poligrow Colombia Ltda. y las actas de junta de la empresa registradas en la Cámara de Comercio de Bogotá, este portal encontró que la sociedad dueña de Poligrow-Colombia Ltda se llama Poligrow Inversiones SL y que, en efecto, está registrada en España.(Ver certificado de Cámara de Comercio)

VerdadAbierta.com buscó en los registros mercantiles españoles y encontró que Poligrow Inversiones SL (ver registro) fue creada el 22 de noviembre de 2007 como una empresa unipersonal, con un socio y administrador único (representante legal): Ibertax Servicios Integrales SL, una firma de abogados(ver documento).  El domicilio de Poligrow en Madrid es el mismo que el de la firma de abogados, lo cual indica que se inició como empresa de papel. Su objeto social es la dirección y gestión y colocación de recursos financieros.

En febrero 2 de 2008, registraron un cambio de socio único, y quedó la empresa Serlick S.A., de nacionalidad uruguaya como la socia principal.  Ibertax siguió siendo el representante legal y el domicilio siguió siendo el mismo de los abogados. En marzo de 2008 ampliaron capital. El 29 de abril de 2008, fue registrada la filial de Poligrow Inversiones SL en Colombia, bajo el nombre de Poligrow Colombia Ltda.

En el período 2008-2009 Poligrow Colombia reportó ante el Banco de la República el ingreso en inversión extranjera de 6 millones de dólares, lo que representa cerca de 10 mil millones de pesos. De esos dineros traídos al país, Poligrow destinó 4 mil millones de pesos para comprar el 2 de julio de 2009 los predios Macondo, en Mapiripán. (Lea El Macondo de Mapiripán en este especial). 

En 2010, la empresa española Poligrow Inversiones SL,  reportó una inversión de 9,4 millones de euros (unos 21.000 millones de pesos) y en 2011 una inversión de 10 millones de euros (unos 23.000 millones de pesos). Según el balance, el grueso de esas inversiones fueron destinadas a Poligrow Colombia Ltda, y una parte menor a dos empresas en Brasill: ETR Óleos S.A y Poligrow Agroindustrial Do Brasil.

Este portal buscó los registros en Brasil y encontró que Poligrow Agroindustrial Do Brasil fue creada el 11 de febrero de 2008 en Sao Pablo con 1 millón de reales, equivalentes a 910 millones de pesos. Esto es, una semana después de que cambiara el socio único de la empresa madre, Serlick S.A., en Madrid. En el registro brasileño, aparecen como socios principales los italianos Carlo Vigna Taglianti, con un aporte de 990.000 reales,-unos 900 millones de pesos-, y Enrico María Roveda, con un aporte de 10 mil reales -unos 9 millones de pesos- . Dos meses después, en junio de 2008, los italianos Vigna y Roveda fueron nombrados asesores administrativos de la otra empresa socia, ETR Óleos S.A., que funciona en Sao Pablo desde el 17 de noviembre de 2005(ver registro)

El socio  Roveda, presentó su renuncia a este cargo en 2010. En la actualidad la otra compañía socia brasileña, Poligrow Agroindustrial Do Brasil, está en proceso de liquidación(ver documento).

Vigna explicó que “Poligrow Inversiones SL tiene una participación minoritaria en ETR Óleos S.A., y tenía presencia en Brasil a través de su controlada Poligrow Agroindustrial Do Brasil. Debido a la salida del mercado brasilero, ésta última está en proceso de liquidación”.

VerdadAbierta.com buscó quiénes entonces eran los dueños de Serlick S.A. , la empresa de Uruguay que figura en España como la socia principal de Poligrow Inversiones SL, pero allí la información fue inaccesible dado que es secreta. Uruguay es considerada en el mundo empresarial como un paraíso fiscal y sus autoridades no hacen públicos los nombres de los dueños de las empresas allí registradas.

VerdadAbierta.com preguntó a Taglianti, si podía informar quiénes eran los dueños de Serlick S.A., a lo que respondió que “son diferentes inversionistas de Europa”, pero no aportó más detalles. También aclaró que Poligrow Inversiones SL no tiene ningún otro proyecto de palma africana en el mundo, distinto al de Mapiripán.

No obstante, en la página virtual de Poligrow, esta define su misión como “fomentar el desarrollo del sector agrícola y atender la demanda de un mercado creciente mediante el cultivo de plantas oleaginosas, así como su transformación industrial en aceite vegetal y algunos de sus derivados, en regiones marginales en Sur y Centro América, gracias al aporte de un capital humano específicamente capacitado y por medio de iniciativas sostenibles, económicamente ventajosas, ambientalmente compatibles y socialmente responsables”.

La respuesta de Poligrow:“Podemos superar un problema histórico”

 

Carlo Vigna Taglianti, ejecutivo de Poligrow en Colombia, le contó a VerdadAbierta.com cómo la empresa ítalo-española llegó a Mapiripán a comprar tierras para desarrollar un proyecto de 15 mil hectáreas de palma africana. Asegura que la firma compró las tierras bajo regla y de buena fe.

VerdadAbierta (V.A.): ¿Cómo llegan ustedes a Mapiripán, cómo saben de las tierras?
Carlo Vigna Taglianti (C.V.T): Llegamos a Mapiripán en 2004 pero al país como tal en 1998. Somos una empresa relacionada con la energía renovable que promueve el Protocolo de Kioto. Llegamos para presentarnos a una licitación en Medellín. La idea era construir una planta para captar los gases de relleno sanitario. No ganamos. Tenemos inversiones en Brasil y en Europa.

(V.A.): Pero cómo supieron de las tierras de Mapiripán…
(C.V.T.): Me amañé acá. Estuve hablando con diferentes inversionistas de Poligrow sobre el tema del agro porque encontré una realidad de Mapiripán y es que ningún colombiano creía en el pueblo. No había inversión, nada. Entonces en 2008 enviamos unos trabajadores sociales e ingenieros agrónomos para que hicieran un trabajo sobre los problemas de campo de la zona.

Supimos de estas tierras porque durante la gobernación de Antioquia de Aníbal Gaviria (2003-2007), el gobierno promovió un viaje a Europa promoviendo la inversión en Colombia. Supimos entonces que para la época se estaban haciendo inversiones en los Llanos en Vichada, Casanare y Meta. Yo viajé a la zona, me recorrí todos los Llanos y me di cuenta que para el ojo del colombiano Mapiripán estaba lejísimo, cuando en realidad es uno de los municipios más conectados. Pero me di cuenta que allí no había ninguna posibilidad de empleo, que había unos climas aptos para el cultivo de palma y que faltaba era un músculo financiero para adecuar los suelos. Compramos los predios y nos instalamos a finales de 2008.

(V.A.): ¿A quién le compraron la tierra?
(C.V.T.): Eran de dos familias de Medellín. Una era la familia Mejía y la otra no recuerdo. Son familias que tienen tierra también en Puerto Lleras y Puerto Gaitán. En 2008 compramos los tres predios, Macondo 1, 2 y 3 que son 5.500 hectáreas. Eran tierras de estas dos familias que eran conocidos en la zona y que yo conocí en Medellín.

(V.A.): ¿Cuál es el proyecto que quiere desarrollar Poligrow?
(C.V.T.): Hicimos los estudios de los títulos y decidimos dejar el 40% de la finca en conservación. Nuestra idea es desarrollar un cultivo de palma, que requiere mucha mano de otra porque está proyectado a 25 años. En la actualidad generamos 300 empleos y buena parte de los trabajadores son gente de Mapiripán. La idea es llegar a las 15 mil hectáreas de palma pero por ahora tenemos sembradas 4.500 hectáreas y ya sacamos la primera producción en 2012. Vendemos el fruto porque todavía no tenemos planta. Queremos construir una con vocación industrial en el mismo Mapiripán. Tenemos como empleados muchas personas desplazadas, que alguna vez fueron raspachines y desmovilizados. Hemos desarrollado con el Sena cursos para capacitar a la gente y estamos dando una beca de estudios universitarios para el mejor estudiante de bachillerato.

(V.A.): ¿Ustedes sabían que estaban acumulando de forma irregular tierras, lo que se conoce como UAF, porque las tierras que compraron provenían originalmente de baldíos?
(C.V.T.): Con la UAF (Unidad Agrícola Familiar) hay una confusión porque que hay diferentes leyes y resoluciones que modificaron la cantidad de tierra que se podía acumular. Yo este tema lo conozco muy bien. Me leí y analicé todas las leyes. Y porque hicimos un estudio de títulos fue que compramos. Nosotros no llegamos a robar tierra a campesinos ni a venir a hacer cosas ilegales. Hay una actuación de la Superintendencia de Notariado y Registro y otra del Incora. Queremos que el Estadoinvestigue. Nosotros compramos legal, estudiamos los títulos y creemos que se debe aplicar la retroactividad de la Ley 160 de 1994. Esa Ley es la que prohíbe la acumulación de tierras cuando éstas provienen originalmente de baldíos. Pero las tierras que compramos habían sido adjudicadas en los años 80 cuando este concepto de acumulación no existía y no estaban definidas las UAF. Las investigaciones que hay hacia Poligrow intentan determinar si violamos el artículo 72 de la Ley del 94 que es la que define la acumulación y si excedimos los límites de la Resolución 041 de 1996 que estableció los límites de las UAF. Pero como le digo, nosotros compramos unas tierras que fueron adjudicadas cuando no había una limitación de títulos.

(V.A.): Tras la masacre de 1997 y la violencia que siguió durante los siguientes años, las tierras de Mapiripán fueron protegidas por el Comité para la Atención de la Población Desplazada para evitar su comercialización. ¿Cómo Poligrow compró entonces los predios Macondo?
(C.V.T.): Eso efectivamente era una situación que debía decidir el Comité. El Comité se reunió y aprobó retirar la protección a los predios Macondo. Maribel Mahecha, que era la alcaldesa de Mapiripán, nos entregó la aprobación en una carta que ahora mismo les puedo suministrar.

(V.A.): ¿Ustedes sabían que los Macondo fueron comprados por Ángela María Santamaría por $30 millones de pesos? Ustedes finalmente compraron por casi $4 mil millones…
(C.V.T.): Nos hemos dado que en este país en las escrituras no siempre se registra lo que vale la tierra. Somos inversionistas extranjeros y estamos obligados a justificar el dinero que ingresa al país y que se va a invertir… Hay gente que nos dice que compramos barato. Le digo que yo renuncié a comprar más fincas en la zona porque la gente no quería registrar lo que era. En este caso, la gente está obligada a reportar la ganancia ocasional.

(V.A.): ¿Cuál es la inversión que está haciendo Poligrow?
(C.V.T.): Estamos haciendo una inversión de 20 a 25 millones de dólares. Una gran parte del dinero la invertimos en la adecuación del suelo para poder desarrollar el cultivo. En nómina nos estamos gastando entre $150 y $130 millones de pesos según la temporada. Hemos hecho muchas cosas buenas. Montamos la electricidad. En Mapiripán había luz por horas y nosotros desarrollamos toda la planta y ahora el pueblo tiene luz permanente. Este es un lugar con problemas, con presencia de grupos con intereses ilegales. Pero nosotros queremos invertir. Y yo veo el cultivo de la palma con orgullo; no como un estigma. Estoy orgulloso de sembrar palma. Cuando yo fui por primera vez a socializar el proyecto, la gente me decía que nadie iba allá a invertir. Nosotros queremos crear una red de aliados estratégicos, donde los pequeños productores hagan una alianza con nosotros. Podemos superar un problema histórico. La idea es darles capacitación. Así podemos lograr las 15 mil hectáreas de palma sembrada.

(V.A.): ¿Cuántas alianzas productivas han realizado a la fecha?
(C.V.T.): Por ahora hemos realizado sólo tenemos dos aliados estratégicos, que suman 100 hectáreas. Estas alianzas van a mejorar su calidad de vida. Queremos destinar unas de las 1.000 hectáreas que tenemos para que la gente que no tiene tierra realice una alianza con nosotros. Les entregaríamos de a 10 hectáreas para que las siembren palma. Desde que llegamos a la región comenzamos a hacer trabajo social. En 2010, creamos la Fundación Poligrow con la que hacemos todo el trabajo de la comunidad.

(V.A.): ¿Cómo está el tema de seguridad en la zona?
(C.V.T.): Hay violencia. Ojalá haya un proceso de paz. En todo negocio siempre hay una dificultad, en nuestro caso es el tema de seguridad, pero no nos vamos a salir. No nos vamosa rendir al orden público porque nuestro proyecto es a largo tiempo. Yo por ejemplo no he podido volver a la zona y supe que diciembre los diferentes grupos armados ilegales asesinaron a 36 personas. Hay gente que ha venido proponerme que le compre la tierra. Yo les digo que apresten a esta región, que nosotros estamos generando progreso.

(V.A.): En Mapiripán hay otro predio llamado El Secreto, que fue confesado por alias ‘Don Mario’ de haber sido una tierra en la que ellos querían desarrollar un proyecto de palma. ¿Qué saben de eso?
(C.V.T.): El Secreto queda como a unos 60 kilómetros de aquí. Esos predios están abandonados y están generando un problema fitosanitario, de plaga y de enfermedades. Ya nosotros le avisamos a la autoridad ambiental para que esté pendiente de eso.

(V.A.): ¿En qué va el trámite de la planta extractora de aceite?
(C.V.T.): Ya hicimos la solicitud. Se va a construir acá en un terreno de 12 hectáreas. Si aprueban la zona franca esto es importante porque ésta genera unos beneficios sobre impuestos. Pero quiero contarles de todo lo que ha hecho la Fundación Poligrow. Hemos hecho convenios con el Sena para capacitar a la gente, estamos en un proyecto de realizar una granja sostenible en el internado del colegio, hemos realizado cursos agrarios con los estudiantes y hemos hecho un convenio con la Universidad Agroindustrial en la que 60 trabajadores han recibido cursos. Estamos buscando que haya una sede permanente del Sena y estamos impulsando 37 huertas en el casco urbano para el cultivo de pancoger. Desarrollamos la planta de energía y desde septiembre de 2012 manejamos el 98% del recaudo. Queremos generar energía renovable trayendo unas plantas hidroeléctricas, que funcionan poniendo unos planchones sobre el río. También realizamos unos protocolos de comunicación con los Jiw, que es el pueblo indígena ancestral de la zona; un proyecto productivo de lechería para la comunidad y un inventario de las plantas y animales de la región. Nos dimos cuenta que hay que hacer una protección especial sobre los tigrillos y caimanes llaneros.