Cauca: la región más afectada por el recrudecimiento de la guerra

El Cauca es el departamento más afectado con los combates de los últimos siete días, que dejan más de 400 desplazados, cinco hostigamientos contra la Fuerza Pública y la muerte durante un bombardeo de uno de los comandantes históricos de las Farc.

primera-semana-escalamiento-1Tras el fin de la tregua unilateral de las Farc, el conflicto armado ha escalado nuevamente, dejando pérdidas en ambos lados y afectando a la población civil. Foto: archivo Semana.

Guapi, en Cauca; Riosucio, en Chocó; y Segovia, en Antioquia, han sido los escenarios recientes de la reanudación de la guerra en Colombia. Las nuevas confrontaciones por la continuación de los bombardeos de la Fuerza Pública y sin la tregua declarada por las Farc en diciembre, ha dejado 41 guerrilleros muertos, entre ellos a dos históricos integrantes de ese grupo armado.

Precisamente dos de los muertos de esta semana eran comandantes de frentes de las Farc y miembros del Estado Mayor de sus bloques. Uno era alias ‘Román Ruiz’, quien se convirtió en el máximo comandante del Bloque Noroccidental Iván Ríos desde octubre de 2014, tras el viaje a La Habana de su jefe Luis Carlos Úsuga, alias ‘Isaías Trujillo’. Él murió el 25 de mayo en el bombardeo en Riosucio, Chocó, una región cercana a la frontera con Panamá.

El otro guerrillero cayó el 21 de mayo. El presidente había anunciado que 26 guerrilleros murieron por el bombardeo de la Fuerza Pública en la vereda San Agustín, en Guapi, Cauca. Pero cinco días después el equipo de las Farc en La Habana reveló que eran 27. En la cifra ya se incluía a Pedro Nel Daza, alias ‘Jairo Martínez’.

Según la guerrilla, sus militantes fueron “rematados con tiros de gracia”, pero el Instituto Nacional Medicina Legal desmintió esa versión, tras realizar un análisis de los cadáveres que fueron llevados a la morgue de Cali.

“En ninguno de los casos presentaban residuos de disparo. Esto indica que todas las lesiones fueron a larga distancia. Las lesiones presentadas en todos los cuerpos son similares y corresponden a quemaduras de segundo y tercer grado, propias de artefactos explosivos, múltiples fragmentos metálicos en el cuerpo en diversas trayectorias que corresponden también a artefacto explosivo”, afirmó Carlos Eduardo Valdés, director de Medicina Legal. (Lea el listado con los 12 cuerpos identificados)

Hacía más de un año que alias ‘Jairo Martínez’ había dejado la comandancia del Frente 14 del Bloque Sur para incorporarse a la mesa de negociaciones en La Habana, Cuba, según la Fundación Ideas para la Paz. Pero volvió al país a finales del año pasado y en vez de retomar las riendas de su frente, el “Secretariado lo degradó como integrante del Estado Mayor del Bloque Sur” por razones desconocidas, según información de la Fuerza Pública.

Desde entonces, su deber era “estar pendiente” de algunas estructuras del Comando Conjunto de Occidente, también conocido como Bloque Alfonso Cano, que opera en la costa del Pacífico y en parte de la cordillera Occidental de los Andes. Fue precisamente allí, en el municipio costero de Guapi, donde murió.

Ante el escalamiento del conflicto, los países garantes del proceso de paz se mostraron “profundamente preocupados” y fue por esto que Cuba y Noruega le pidieron a las partes negociadoras que continúen con sus “esfuerzos” para seguir la discusión. El objetivo es que el Gobierno y la guerrilla pacten una tregua definitiva.

Santos, por su parte, dijo que es “hora de acelerar las negociaciones” pero le recalcó a los generales “NO bajar la guardia (mayúsculas en el discurso escrito)”. Por su parte, la guerrilla advirtió que “los colombianos no podemos tirar por la borda los importantes avances logrados en la Mesa” y que “las conversaciones de paz no progresarán con baños de sangre”.

¿A quién pierde las Farc?
primera-semana-escalamiento-1Alias ‘Jairo Martínez’ durante uno de los ciclos de negociación de paz en Cuba. Foto: archivo Semana.

‘Jairo Martínez’ llevaba por lo menos 30 años en las filas guerrilleras. Según la información oficial, era uno de los ideólogos más importantes de ese grupo armado y miembro del Estado Mayor del Bloque Sur. Tenía una orden de captura en su contra por rebelión y otra por crímenes en contra de la vida emitida por Interpol.

Estando en La Habana, él mismo explicó que a sus 16 años, es decir a finales de los sesenta y cuando cursaba tercero de bachillerato (octavo grado en la actualidad) en el municipio de Pitalito, Huila, acudió a la primera reunión con la Juventud Comunista. Desde ese entonces se relacionó con la guerrilla hasta vincularse al Bloque Sur (vea la entrevista con el guerrillero). Su visión era que “cualquiera aprende a manejar un arma. Lo más largo, que sí necesita una dedicación y una metodología es formar cerebros. Esta lucha se inicia pero no se sabe cuándo termina”

Según los militares que le siguieron el rastro durante décadas, ‘Martínez’ habría participado en los golpes a la base militar de Las Delicias, en Putumayo, el 30 de agosto de 1996 y a la del Cerro Patascoy en Nariño, ocurrida el 21 de diciembre de 1997. En esta última secuestraron a 18 militares, como lo dice la sentencia del Consejo de Estado contra la Nación. Uno de ellos fue el cabo segundo Pablo Emilio Moncayo, quien por más de una década estuvo en cautiverio.

En 1999, las Farc le delegó a ‘Jairo Martínez’ la seguridad en San Vicente del Caguán, centro del proceso de paz con el entonces presidente Andrés Pastrana. Además, el Secretariado de la guerrilla lo nombró como uno de los miembros de los Comité de Audiencias Públicas, que se encargaba de recoger las propuestas de la sociedad para llevarlas a la mesa de negociaciones, según recuerda el académico Carlos Medina en uno de sus trabajos sobre la comparación política de las Farc con el Eln.

Ejerció este papel hasta que las Farc (se cree que con la participación de ‘Martínez’) hicieron aterrizar una avioneta en una carretera de Huila para secuestrar a uno de sus pasajeros: el entonces congresista Jorge Géchem. Ese 20 de febrero de 2002 Pastrana terminó las negociaciones y le retiró el estatus político a la guerrilla.

‘Jairo Martínez’ siguió protagonizando algunos secuestros y libertades. En 2009 participó en la liberación de los miembros del Gaula Wálter José Lozano Guarnizo, Juan Fernando Galicia Uribe y Alexis Torres Zapatay y del soldado Giovanny Domínguez. En 2012, y luego de 33 días de secuestro, el periodista francés Romeo Langlois apareció ante las cámaras que grababan su liberación. A su lado estaba el comandante guerrillero.

Luego apareció de nuevo ante los lentes de televisión el 28 de febrero de 2014 por su llegada a la mesa de conversaciones en La Habana. Con él estaban José Benito Cabrera, más conocido como ‘Fabián Ramírez’, el segundo al mando del Bloque Sur; y alias ‘Fidel Rondón’, del Bloque Oriental.

Esa fue la primera señal de que el Bloque Sur, con el que nacieron las Farc, sí apoyaba los diálogos. El mensaje se reforzó en diciembre de ese mismo año con la llegada del jefe de bloque, Milton de Jesús Toncel, alias ‘Joaquín Gómez’.

Inteligencia militar señala que para ese momento ya ‘Jairo Martínez’ había dejado Cuba para irse al Pacífico colombiano con el Comando Conjunto de Occidente de las Farc. “Estaba en misión de Pedagogía de Paz en dicho Frente (el 29)”, dice el comunicado leído por Félix Antonio Muñoz, alias ‘Pástor Álape’.

Contrario a esta versión, el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón y su viceministro Jorge Bedoya afirman que ‘Jairo Martínez’ se reintegró a las tropas y no propiamente para explicarles la paz. Según Inteligencia militar, llegó para tomar las riendas de las estructuras en Nariño que producen dinero con el narcotráfico y evitar problemas internos.

Por otra parte, el mencionado Frente 29 fue catalogado por InSight Crime, el portal investigativo sobre crimen organizado, como uno de los que más riesgo tiene de volverse narcotraficantes ante una eventual desmovilización. “Los Frente 48 y 29 […] mueven cargamentos de droga hacia Ecuador, donde en muchos casos terminan en manos de los carteles mexicanos”, afirma uno de sus informes.

Pero la población apunta que sí sienten un compromiso real de las Farc con la salida negociada al conflicto en Cauca, específicamente en Gaupi. “‘Jairo Martínez’ se movía desde acá hacia Nariño, por toda la costa. Y en medio de su relativo control en la zona, hablaba con la gente y dejaba entrever su responsabilidad con los diálogos”, explican líderes de Cococauca, la organización que agremia a los consejos comunitarios de los afrodescendientes en ese departamento.

Añaden que desde la tregua de diciembre y antes del bombardeo “estábamos en una calma chicha pero por lo menos había tranquilidad. Ahora el ambiente es de total tensión en Guapi, porque además recibimos cientos de desplazados”, señalan.  Ellos exigen un cese inmediato al fuego porque “aunque en Bogotá y Cali no se siente el conflicto tan duro, nosotros lo vivimos en carne propia”.

Cauca y la nueva ola del conflicto armado
primera-semana-escalamiento-3La costa caucana, especialmente los municipios de Guapi y López de Micay, han sido los más golpeados con enfrentamientos, hostigamientos y desplazamientos forzados. Foto: archivo Semana.

Precisamente el departamento donde murió ‘Jairo Martínez’ es el más afectado por este recrudecimiento del conflicto. Pero no tanto por los golpes militares a las estructuras guerrilleras sino por el impacto negativo en los civiles. En ocho días se registraron un desplazamiento masivo, cinco hostigamientos a la Fuerza Pública cerca a poblaciones, tres incidentes con artefactos explosivos y una explosión de una mina antiperesonal por la que un soldado perdió una pierna durante un patrullaje en Miranda.

Los primeros en sufrir las consecuencias directas de esta nueva etapa de la guerra en Colombia fueron los habitantes de los alrededores de la vereda San Agustín, de Guapi. Ante el temor de nuevos enfrentamientos, más de 300 personas abandonaron sus hogaresy se dirigieron hacia la cabecera municipal, en donde se encuentran en casas de familiares y un albergue improvisado en la Casa de la Cultura.

De acuerdo con el último conteo realizado por la Defensoría del Pueblo este jueves, 436 personas se encuentran desplazadas en el casco urbano de ese municipio de la Costa Pacífica, a la espera de poder retornar a sus hogares. Así mismo, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha), advirtió que “400 familias de otras seis comunidades han limitado su movilidad y actividades diarias, y están en riesgo de desplazamiento”.

El martes se dieron dos hostigamientos contra la Fuerza Pública. El primero fue contra una de las garitas de la Policía en el casco urbano de Buenos Aires, el mismo municipio donde las Farc emboscaron y mataron a 11 soldados en el polideportivo de la vereda La Esperanza; y otro en la zona rural de Toribío, en donde según informó el Ejército, los guerrilleros transportaban explosivos. En estos dos hechos no hubo heridos ni bienes afectados.

Otro hostigamiento ocurrió hacia las 8:30 de la noche del jueves en López de Micay, sobre la costa del departamento, cuando guerrilleros atacaron a la estación de Policía. El defensor regional del pueblo y el secretario de gobierno de Cauca, le dijeron a VerdadAbierta.com que en esta incursión no se han reportado heridos y que algunas personas abandonaron sus hogares temporalmente.

Esa misma noche, pero en el municipio de Patía, al sur del departamento, miembros de esa guerrilla activaron una carga explosiva en la vía Panamericana, en la que resultaron heridos cinco pasajeros de un bus de Trasntimbío y quedaron averiados los dos carriles de la carretera, afectando la movilidad en la región.

Sobre el uso de explosivos, Amarildo Correa, secretario de Gobierno de Cauca, destaca que la Fuerza Pública frustró dos atentados de las Farc. El pasado lunes fue robada una volqueta de la Gobernación, la cual fue encontrada con cargas explosivas en zona rural de El Tambo, y el miércoles fue desactivado otro artefacto explosivo en Argelia. “La volqueta fue recuperada y devuelta a la gobernación. Los expertos se tomaron casi tres días para lograr su desactivación”, indica.

Así mismo, el funcionario destaca que a pesar de lo convulsionada que ha sido la primera semana tras el fin de la tregua unilateral, los ataques de la guerrilla “no han dejado hechos que lamentar ni pérdida de vidas humanas”, y señala que las autoridades se encuentran estado de alerta máxima.

El viernes en la noche ocurrió un nuevo hostigamiento hacia el casco urbano de López de Micay, en donde según el alcalde Adalberto Riascos, algunas viviendas y entidades públicas resultaron afectadas por un artefacto explosivo. Y ayer se registró otro hostigamiento en Toribío cerca a la vereda La Palma.

Para el defensor regional del Pueblo, Mauricio Redondo, esta ha sido una semana “bastante complicada”, que muestra los efectos del fin de la tregua unilateral. “Estos hechos dejan expuesta una acción ofensiva de las Farc hacia objetivos militares o infraestructura como es el caso de la vía Panamericana, lo que vuelve y pone en una dinámica fuerte la confrontación. El llamado es para que se respete el Derecho Internacional Humanitario y se deje por fuera de la confrontación a la población civil”, señala.

La Defensoría del Pueblo ha advertido que tras el fin del cese al fuego unilateral de las Farc, el aumento de la confrontación armada pone en riesgo a los municipios de Jambaló, Silvia, Caldono, Toribío, Caloto, Corinto, Miranda, Santander de Quilichao, Buenos Aires, Suárez, Morales, El Tambo, Argelia, Patía, Balboa, Timbiquí, Guapi y López de Micay.

Lea también

¿Estávigente la agenda de las Farc en Nudo de Paramillo?

“No nos percatamos de que había civiles”: FF.MM. en Caquetá

Temen que suspensión del cese al fuego afecte a la población civil

Desplazados tras bombardeo en Guapi ascienden a 394