La apuesta para mantener el cese bilateral de fuego

En la semana después del plebiscito, el gobierno y las Farc crearon un protocolo de seguridad para “prevenir cualquier incidente”.

Primer anuncio conjunto de las delegaciones de paz tras elplebiscito del 2 de octubre. Foto: Prensa Oficina Alto Comisionado de Paz.Una de las mayores incertidumbres tras la victoria del No era la continuidad o no del cese bilateral decretado por las partes el 29 de agosto. Pese a que, en la noche del domingo, una vez se conocieron los resultados del Plebiscito por la Paz, el presidente Juan Manuel Santos dio la orden de mantenerlo y las Farc ratificaron su voluntad de seguirlo respetando, dos días después el mandatario aseguró que la decisión solo iría, inicialmente, hasta el próximo 31 de octubre.

El escenario cambió radicalmente esta mañana, justo después de que el Comité Noruego le otorgara el Premio Nobel de Paz al presidente Santos “por sus esfuerzos para acabar con la guerra civil de su país, que ha costado la vida a 250.000 colombianos y a desplazados a seis millones”, según el comunicado de la organización.

Humberto De la Calle e ‘Iván Márquez’, jefes de los equipos negociadores del gobierno y de las Farc, respectivamente, anunciaron este viernes desde La Habana un nuevo mecanismo de seguridad con el que reiteran su “compromiso” de mantener el cese bilateral.

“Para afianzar este cese al fuego hemos acordado un protocolo, dirigido a prevenir cualquier incidente, en zonas de pre-agrupamiento en los cuadrantes definidos y asegurar un clima de seguridad y tranquilidad con la plena aplicación de todas las reglas que rigen el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo”, dice el comunicado conjunto.

Este protocolo es el primer resultado de las conversaciones entre los negociadores que se reanudaron desde el pasado lunes, fecha en la que De la Calle y el negociador Sergio Jaramillo viajaron a La Habana por orden del presidente Santos. Además, el mecanismo se hizo luego de reuniones con delegados de Noruega y Cuba, los países garantes del proceso de paz, y el jefe de la Misión Especial de las Naciones Unidas en Colombia, Jean Arnault.

Aunque De la Calle y ‘Márquez’ no dieron más detalles de cómo será este mecanismo, sí le pidieron al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, y al Consejo de Seguridad de ese organismo multilateral que autoricen las labores de monitoreo y verificación de la Misión de la ONU para este nuevo protocolo de seguridad.

De aceptarlo, se adicionaría a las funciones de vigilancia sobre el cese bilateral al fuego que ha cumplido la ONU desde el 30 de septiembre como parte del Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación en el que también hay delegados del gobierno y de las Farc. (Lea las demás funciones de la misión política de Naciones Unidas en la Resolución 2261 de 2016)

“Con esto buscamos que no se den incidentes y se garantice la seguridad y tranquilidad de todos los colombianos. Estamos seguros de que Colombia no quiere regresar a la guerra”, expresó De La Calle.

Pese a la incertidumbre que generó el resultado del Plebiscito por la Paz, la misión tripartita ha seguido vigilando que la Fuerza Pública y las Farc cumplan con el cese bilateral. La decisión fue motivada por la voluntad de Santos y de ‘Timoleón Jiménez’ de continuar con esa tregua, que hasta ahora no se ha roto.

Lo que sí no ha podido comenzar la ONU es la vigilancia de la dejación de armas por parte de la guerrilla, pues tras los resultados de la refrendación se congeló el traslado de los insurgentes a las 20 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y 7 Puntos Transitorios de Normalización, donde pasarían a la vida civil en un plazo de seis meses.

Este proceso de desarme se vio todavía más nublado cuando Santos le impuso un límite al cese bilateral. Ese mismo día, ‘Pastor Alape’, uno de los negociadores de las Farc en La Habana y miembro del Secretariado, le ordenó a las unidades guerrilleras que “deben empezar a moverse a posiciones seguras para evitar provocaciones”.

“Las víctimas no están en la agenda de los que promovieron el No”

Aunque el comunicado conjunto del gobierno nacional y la guerrilla no se refiere ninguno de estos hechos, se entiende como una salida para garantizar el cese bilateral mientras se discute qué pasará con el acuerdo de paz logrado en La Habana.

Las posturas tras el encuentro Santos-Uribe

También es por esto que las partes negociadoras se comprometieron a continuar con la búsqueda de desaparecidos, los planes piloto de desminado, la sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito, las labores para la salida de menores de edad de las filas guerrilleras y la revisión de la situación de los presos.

De todos estos compromisos, el protocolo de seguridad es la mayor ratificación de las dos partes de que no quieren volver a la guerra, por lo menos no en el corto plazo.