Jessica, hija del líder sindical Jorge Darío Hoyos

El padre de Jessica, Jorge Darío Hoyos, era un líder sindical antioqueño que estaba formando a otros sindicalistas, cuando fue asesinado en 2001.


Jessica Hoyos lucha contra la impunidad y por la memoria de las víctimas del conflicto.

Jorge Darío Hoyos no fue solamente padre para Jessica, sino que fue un amigo y tutor que, desde que era niña, la aconsejó y le dio las bases para que tuviera una actitud crítica, abierta y solidaria con la sociedad. Su padre la llevaba a las marchas del Primero de Mayo, en las que le enseñó a luchar por mejores condiciones de vida para las demás personas. También le inculcó el hábito de la lectura desde que era muy pequeña. La despertaba por las mañanas para que leyeran juntos la prensa y textos académicos.

Jessica era distinta a sus compañeros de colegio. A los 13 años leía en el recreo libros que su padre le prestaba y lideró el Consejo Estudiantil que ella misma ayudó a fundar. Él le ponía discos de los discursos de Jorge Eliécer Gaitán para enseñarle oratoria.

Además de ser un padre cariñoso, Hoyos fue un reconocido líder sindical internacional que nació en Sopetrán, Antioquia, y asesoró a diferentes agremiaciones sindicales en el país como la Federación Colombiana de Educadores, la Unión Nacional de Empleados Bancarios, los sindicatos de Telecom y de la Industria de Carbón, entre otros. Hoyos no se centró en la dirigencia, sino en la asesoría y formación de líderes sindicales. Por esta razón, llegó a ser encargado para América Latina de la Federación Internacional de Mineros y de la Federación Internacional de Trabajadores de las Plantaciones Agrícolas y Similares.

Paramilitares acabaron con la vida de Hoyos, tan valiosa para la organización laboral y para su familia, en su casa de Fusagasugá la noche del sábado 3 de marzo de 2001. Ese día Jessica, que tenía 16 años, estaba en Bogotá porque estudiaba derecho en la Universidad Libre. La tía le soltó la noticia a medias y ella salió corriendo a Fusa. Allá le contaron lo peor: a su papá lo habían matado de siete tiros en la cabeza. La policía había capturado a los asesinos pues estaba cerca al lugar del crimen.

Más dolor y rabia sintieron la viuda y la hija de Hoyos, cuando los ‘paras’ capturados aseguraron que un hombre los había contratado para matarlo porque supuestamente Jorge se había metido con su mujer. Estaban intentando disfrazar de sindical lo que era a todas luces un crimen político.

La familia de Jorge fue víctima de seguimientos y amenazas porque en sus declaraciones a los medios reafirmaron su convicción de que el asesinato había tenido móviles políticos. Su tuvieron que ir a Bogotá refugiadas. Y aún allí siguieron las amenazas. Cinco veces cambiaron de casa para protegerse.

La noche del asesinato, Jessica se propuso dejar que el crimen de su padre no quedara impune y que se aclararan las verdaderas razones por las que fue asesinado. Con el esfuerzo de su madre pudo graduarse como abogada e ingresó a trabajar al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.

En memoria de su padre fundó la organización Hijos e Hijas por la Memoria y Contra la Impunidad, que es una organización de jóvenes que tiene como propósito reivindicar la memoria de sus padres asesinados y desempolvar las investigaciones que han quedado archivadas.

La justicia

En 2003 un juez condenó a los actores materiales del crimen por homicidio agravado en persona protegida. En este juicio se consideró que el autor intelectual del asesinato fue Carlos Monroy, quien para esa fecha era agente de policía de Fusagasugá.

Tras este anuncio, la Policía presentó una constancia en la que afirmó que Monroy se había desvinculado de la institución un mes antes de que ocurriera el crimen. Para algunos, esa información no es cierta porque varias personas vieron que el agente estuvo de servicio la noche en la que mataron a Hoyos, y también supieron que fue uniformado a visitar a los dos asesinos en la cárcel.

Con la defensa del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, entre los que estaba Jessica, en agosto de 2007 Monroy fue condenado a 40 años de prisión. Pero como no aparecía, finalmente se enteraron de que había muerto a mediados de 2006. El caso sigue abierto pues se presumen que los verdaderos autores intelectuales aún siguen en la impunidad.

La verdad

En agosto de 2008 Jessica le pidió a uno de los asesinos que le contara quién dio la orden de matar a su padre. A comienzos de 2009, bajo gravedad de juramento, el condenado mencionó a otros presuntos responsables, cuyos nombres aún no se pueden revelar porque están bajo reserva sumarial. El 12 de febrero de 2009, Jessica fue invitada por el senador Jhon Miller para que diera un discurso en el Congreso de Estados Unidos. Ese día ella se presentó como “Jessica Hoyos Morales, hija de Jorge Darío Hoyos Franco, uno de los 2.694 sindicalistas asesinados impunemente en Colombia. Ocho años atrás vivía en Fusagasugá con mi madre, mi hermana y mi padre, que era un hombre soñador, comprometido con las causas justas, al que le dolía la opresión y la miseria…”

La reparación

Cómo el proceso está en su etapa penal, la familia de Jorge Darío Hoyos aún no ha recibido indemnización por el homicidio.