Cuando le preguntan a Argemiro Lara por su profesión, el responde sin tapujos, que es un activista por el derecho de los campesinos a la tierra. Se ha dedicado a eso desde que tenía 11 años, cuando su familia lo llevaba a las reuniones que conformaron la mesa de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos en Ovejas, Anuc, en 1972.
Argemiro nació en la hacienda La Europa en 1960, época en la que todavía estaba a cargo del Instituto de Fomento Tabacalero. Su hermano mayor fue un beneficiario del Instituto Colombiano de Reforma Agraria Incora, (Incora) y recibió títulos de esas tierras 10 años después. “Para la época había muchas reuniones para definir a quién le entregaban tierra. Iba toda la familia y llevaban a los pelaos para que se enteraran a qué tenían derecho. Ahí conocí a Argemiro”, contó Andrés Narváez, un sexagenario labriego de la Europa.
La recién nacida Anuc trajo estudiantes de universidades públicas de Cartagena para que organizara grupos comités infantiles y juveniles en los que los hijos de los campesinos aprendían a leer y escribir. En esa época eran escasas las escuelas públicas y esos espacios eran los únicos que tenían los niños para dejar de ser analfabetas. “A mí me gustaba ir porque me encontraba con el resto de amigos. Pero me llamó mucho la atención los libros quetraía la gente de Cartagena y rapidito me interesé por la cuestión de los derechos de los campesinos”, dijo Lara.
El joven campesino pasó a figurar rápidamente entre los miembros de la Anuc y la comunidad de la Europa. A los 20 años y con una formación académica muy básica, se convirtió en uno de los principales líderes en las tomas de tierras que realizaban los campesinos a las grandes haciendas de los terratenientes de la región. Junto a la organización campesina, Lara viajó por varios departamentos como Córdoba, Bolívar e incluso visitó los Llanos Orientales.
Fue su labor como miembro de la Anuc la que le trajo los primeros problemas a mediados de la década de los 80. Un hermano suyo fue asesinado en 1986 por un problema de tierras y el mismo Argemiro tuvo que abandonar la región durante algunos meses en 1988, ante una amenaza de los hombres de un terrateniente de la región.
La violencia en la zona se disparó en los años siguientes. Una banda de delincuentes encabezada por Rodrigo Mercado Pelufo, alias ‘Cadena’, que luego se convirtió en el jefe del bloque Héroes de María de las Autodefensas, amenazó a Lara, quien tuvo que dejar la región en 1994.
Ahí comenzó un tortuoso camino como desplazado. Su familia huyó también del municipio en 1997 con la llegada de los hombres de los hermanos Castaño a la zona. Todos se fueron para Cartagena, a vivir en una vivienda de madera en el barrio El Pozón. “Era muy duro. No estábamos acostumbrados a vivir en una ciudad y menos en esas condiciones. La casita vivía inundada y con manos olores”, recuerda Lara.
En Cartagena los Lara se convirtieron en vendedores ambulantes de yuca y plátano. En el barrio, Argemiro fundó la Asociación de Ayuda Solidaria Andas, que le ayudaba a la Cruz Roja a identificar y registrar a las familias desplazadas que llegaban así como a distribuir las ayudas.
Las condiciones económicas de Argemiro Lara y de su familia mejoraron luego de que hiciera un par de cursos de metalmecánica y carpintería con el Sena. Montaron un taller y se fueron a vivir a un barrio con mejores condiciones en 2003. Aunque cuenta que siempre estuvo en contacto con sus vecinos de La Europa, no regresó por las condiciones de seguridad.
Mientras tanto en Ovejas, la persecución a los líderes se intensificó y muchos fueron amenazados o asesinados por los paramilitares. “En esa región las organizaciones campesinas sufrieron mucho. No quedó ninguna estructura social que reclamara por los derechos de la gente. Los que se quedaron, lo hicieron en el silencio para cuidar sus vidas”, contó Dagoberto Villadiego, dirigente de la Anuc en los Montes de María.
Cuando la situación de seguridad comenzó a mejorar y llegaron los empresarios a comprarles la tierra a los campesinos, en 2008, no existía ningún tipo de asociación entre las comunidades. Ante la necesidad de hacer respetar los derechos sobre la tierra, varios habitantes de la Hacienda la Europa decidieron contactar a Lara para pedirle ayuda. “Lo buscamos en Cartagena para que viniera a trabajar con nosotros. Sabíamos que tenía capacidades, que sabía del asunto y nos podía ayudar”, recordó Gilberto Pérez Chamorro, habitante de la hacienda.
Lara regresó y ayudó a organizar la Asociación de Campesinas y Campesinos de la Europa, de la cual es presidente. Desde la asociación a liderado un movimiento para hacer sus derechos frente a la compra abusiva que hizo Arepas don Juancho a casi un centenar de campesinos de la hacienda.
“Argemiro Lara es una persona que es muy respetada por la comunidad. Todos, desde los más jóvenes a los más viejos confían en él. Ha sido un líder muy serio que ha sabido representar a la comunidad para enfrentar los problemas con la empresa”, contó Ingrid Vergara, coordinadora del Movimiento de Víctimas de Estado, Movice, que asesoró a los campesinos de la Europa con la solicitud de restitución de tierras.
Lara dejó atrás su vida como carpintero en Cartagena y volvió a sembrar la parcela que posee en La Europa junto a su familia. Según cuentan sus vecinos y amigos, es de nuevo el campesino de hace 20 años que divide sus días entre su cultivo de tabaco, plátano y yuca, y las reuniones con la comunidad para defender el derecho a su tierra.