Obviamente la solución más urgente en Ovejas es la de ordenar, aclarar y registrar debidamente la propiedad de la tierra. Para ello, la tarea de los nuevos jueces agrarios que definirán los casos de restitución de tierras, será clave. Y la segunda acción, en la que todos concuerdan, es la necesidad de respaldar debidamente a los campesinos para que puedan mejorar su calidad de vida y a la vez incrementar su producción agrícola.
La discusión está es en el modelo productivo. Hay varias empresas con grandes proyectos productivos ya en marcha, de siembra de teca para producir madera, de búfalos, de maíz, entre otros, y algunos han involucrado a familias campesinas como asociados o como trabajadores. Y están los proyectos diseñados por los mismos campesinos, con apoyo del Estado, para desarrollar zonas que protejan y auspicien especialmente a pequeños y medianos campesinos. El gobierno, y otros expertos, considera en que los dos modelos de desarrollo económico son compatibles y pueden coexistir.
Empresas como la cementera Argos tienen grandes proyectos de reforestación y han involucrado a habitantes de la zona . A octubre de 2012, el grupo empresarial Argos tiene 550 hectáreas en Ovejas y cerca de 9.000 en los Montes de María, según datos de la misma compañía. La cementera ha desarrollado en esa zona un cultivo de arboles de teca, en un proyecto con doble beneficio: la madera y la producción de oxígeno como compensación por la contaminación industrial y minera de su actividad.
Argos tiene registrado ante la ONU el proyecto ambiental, que incluye cultivos en varias zonas del país, pero según le dijo un representante de la empresa a VerdadAbierta.com, las hectáreas en Ovejas, aún no tienen el aval del organismo internacional. La empresa ha insistido en que el proyecto hace parte de su proyecto de responsabilidad ambiental y no es una estrategia comercial de vender cuotas de producción de oxígeno a otras empresas.
El proyecto de la cementera ha involucrado a cerca de 80 familias en Ovejas, que arriendan parte de sus fincas para el cultivo de teca. La empresa también brinda apoyo técnico y financiero para que estos campesinos siembren productos para su propio sustento y frutas como el mango, en asocio con la productora de gaseosas Postobón.
Aunque la cementera ha logrado integrar a su proyecto a un sector de la comunidad, otro sector ha señalado al grupo empresarial de acumular tierras en exceso y de plantear un esquema de asociación con los habitantes de la zona que va en contravía al modelo de economía campesina.
Algunas comunidades de la región han propuesto otros esquemas de asociación diferentes en los que no se incluya a grandes empresarios. Varios líderes campesinos insisten en que el Estado debe ofrecer ayuda técnica y financiera para que siembren alimentos que garanticen su sustento y generen un excedente que les permita progresar económicamente.
“No queremos un esquema que nos vincule a una empresa grande porque es una relación desigual en la que podemos terminar perdiendo. Somos campesinos y queremos cultivar nuestra propia tierra”, dijo Náfilo Bohórquez, un habitante de la vereda San Francisco a VerdadAbierta.com.
Según el padre Agustín Villar, director de la Fundación Red Desarrollo y Paz de los Montes de María, el Estado tiene que garantizar la posibilidad de desarrollar los dos tipos de modelos sin que uno termine prevaleciendo sobre el otro. Desde 2009, la Fundación acompaña una idea que nació de varias organizaciones de campesinos de la región: la conformación de una Zona de Reserva Campesina que limite la concentración de la tierra en pocas manos, facilite el acceso a crédito barato, apoyo tecnológico y capacitación y garantice infraestructura adecuada, para el desarrollo de proyectos exitosos.
Las Zonas de Reservas Campesinas no son nuevas en Colombia. A finales del gobierno de César Gaviria en 1994, se aprobó la Ley 160 que creó esta figura para impulsar el desarrollo rural. La idea era crear unas zonas en las que se restringiera la compra de tierra para evitar la concentración y ofrecer a los campesinos que las habitaran créditos y asistencia técnica para que desarrollaran proyectos agrícolas en comunidad.
Entre 1996 y 2002 se crearon seis reservas campesinas, pero en la práctica, ninguna de ellas pudo funcionar, porque todas se convirtieron en zonas de guerra, según explicó César Jerez, coordinador general de la ONG Asociación Nacional de Reservas Campesinas. “Todas quedaron en medio de la guerra. Hubo despojo de tierras, no se respetó las restricciones para adquirir propiedad y los campesinos fueron estigmatizados como guerrilleros”, dijo Jerez.
Durante el gobierno de Álvaro Uribe el tema quedó reducido a la presencia militar de esas zonas y hubo violaciones de derechos humanos contra los habitantes, según agrego el coordinador de la ONG.
El gobierno de Juan Manuel Santos retomó el tema a solicitud de campesinos de varias zonas del país. Según palabras del investigador Alejandro Reyes, que asesora al Ministerio de Agricultura, la idea es corregir los errores del pasado y apoyar a los campesinos para que puedan convertirse en verdaderos polos de producción.
“Hay que mejorar la infraestructura de riego y de vías de comunicación, ampliar los créditos, aportar tecnología y promover la asociación de los agricultores para que esto funcione”, dijo Reyes en el Primer Encuentro Nacional de Zonas de Reserva Campesina, en 2010.
En los Montes de María el proyecto de Zonas de Reserva Campesina va bastante adelantado entre las organizaciones sociales de la región y el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, Incoder. Por ahora se han propuesto dos zonas pero falta concretar su delimitación, aunque se ha determinado con los campesinos que el área estará entre 300 mil y 430 mil hectáreas, lo que representa entre el 50 y el 60 por ciento de toda la región. (Ver mapa)
Cerca del 60 por ciento de todo el municipio de Ovejas, aproximadamente 27 mil hectáreas, quedarán dentro de la reserva.
Además de delimitar la zona, está pendiente la aprobación de los planes de desarrollo por parte de los campesinos y un comité técnico. Luego el proyecto pasará a aprobación a la junta directiva del Incoder.
La reglamentación de la reserva, que corresponde a las mismas comunidades, ya fue definida y restringe la compra de más de tres Unidades Agrícolas Familiares, UAF, una medida que varía dependiendo de la región y que define la tierra suficiente para que una familia pueda producir su propio sustento y dejarle un excedente que le permita valorizar su capital. En promedio una UAF en Ovejas tiene 42.5 hectáreas, es decir, cuando se concrete la zona de reserva, nadie dentro de esa zona en Ovejas podrá comprar o vender fincas con una extensión superior a 127.5 hectáreas.
Según Myriam Villegas, directora del Incoder, la creación de la zona no tendrá efectos retroactivos, es decir no afectará las propiedades que superen las tres UAF. Esto significa que empresas como Argos podrán mantener sus propiedades, pero no podrán adquirir nuevas tierras para su proyecto forestal. “La idea es crear condiciones para que los campesinos convivan con los empresarios. Que se restrinja la compra de tierras pero que las compañías les ofrezcan asistencia técnica, acompañamiento de proyectos y alianzas en las que ganen las dos partes”, dijo Villegas.
Un representante del grupo Argos le dijo a VerdadAbierta.com que la empresa no ha comprado más predios en Ovejas desde 2011 y que no está interesada en seguir adquiriendo más tierras en la zona. La cementera agregó que respaldan el proyecto de crear Zonas de Reserva Campesina en la región.
– Padre Agustín Villar,Director de la Fundación Red Desarrollo y Paz de los Montes de María
– Investigador Moritz Tenthoff
– Miriam Villegas, directora del Incoder