«Carlos Castaño está muerto» (Semana)

Fuentes paramilitares sostienen que fue secuestrado y asesinado dos días después del ataque en su contra en una base de las AUC. Como consecuencia, se pronostican enfrentamientos entre algunas facciones del grupo armado ilegal.

«A Carlos Castaño lo mataron en una base de entrenamiento llamada ECA (Escuela de Capacitación Acuarela), ubicada en la finca conocida como La 35, en los alrededores del caserío El Tomate, dos días después de su retención», relata una persona que conoce en detalle los sucesos recientes ocurridos entre las autodefensas.

Según las versiones de esta y otra fuente cercana a las AUC recogidas por SEMANA, quedan pocas dudas de que Castaño fue asesinado, así como siete de sus escoltas. Como ya se sabe, sólo dos lograron huir y se entregaron: Jorge Antonio Ramos, alias ‘El Tigre’, de 21 años, y Jairo Vladimir Rojas, alias ‘La Vaca’.

El hombre de las autodefensas aseguró que «a Carlos lo tuvieron maniatado, en interiores. Luego de dos días de humillaciones y acusaciones de traición fue ahorcado». Dijo que la acción la había ejecutado personalmente ‘Monoleche’, también conocido como ’18’, que fue quien dirigió desde el comienzo el ataque a Castaño, en Rancho al Hombro, en la vía San Pedro de Urabá-Arboletes.

Otra fuente dijo que Castaño pasó sus últimas horas en uno de los calabozos de la ECA, ubicada en la vereda San Pablo, en una construcción hecha de cemento y con rejas. «Su enterrador fue el paramilitar conocido como 04».

Sin tantos detalles, el ex jefe del Bloque Metro de las AUC, alias ‘Rodrigo Franco’, también aseguró a SEMANA que Carlos Castaño está muerto y que sólo los autores del crimen tienen idea sobre el paradero del cadáver. (Ver entrevista). Un miembro de los grupos de autodefensa comentó que el cadáver de Castaño fue enterrado en un sitio en inmediaciones de la base donde se le retuvo, pero que luego lo desenterraron y lo trasladaron a un lugar desconocido.

¿Por qué Castaño se descuidó al punto de ser asaltado con tanta facilidad por sus enemigos? La clave parece estar en su jefe de escoltas, ‘Cariaca’, quien, según se deduce del relato a las autoridades de Jorge Antonio Ramos Montes, apodado ‘El Tigre’, no se encontraba junto a Castaño el día del ataque en Rancho al Hombro. Otra fuente dijo a los medios que «Cariaca se le torció» al jefe paramilitar.

Según las indagaciones de SEMANA, ‘Cariaca’, de 23 años, hijo de un paramilitar muerto en un combate en el que también hirieron a ‘Monoleche’, era miembro de la escolta personal de Castaño desde hacía varios años. «Fidel Castaño prácticamente crió a ‘Cariaca’ y por eso Carlos lo reclutó y era de su confianza», relató otra fuente.

Varias de las personas conocedoras del mundo paramilitar consultadas por SEMANA coincidieron en que ‘Cariaca’ «se vendió a quienes planeaban el atentado», como dijo una de ellas. Sus versiones son comunes al asegurar que las tropas para el ataque las habían desplazado del frente Abibe, hacía más de 10 días. «Sólo esperaban una oportunidad en la que ‘su hombre’ les informara el itinerario de Carlos para las siguientes 24 horas, pues él cambiaba constantemente las rutinas y los sitios de reunión, y sólo su jefe de escoltas podía saber qué planes tenía para el día siguiente», dijo otra.

Personas que trataron a Carlos Castaño en los meses previos a su desaparición afirman que se había transformado desde que nació su hija con Kenya Gómez, su última esposa y quien, ante la inminencia del peligro que corría, abandonóel país hace una semana.

«Se volvió un hombre obsesionado con desmontar lo que llamaba ‘un producto que nos salió chimbo», dijo alguien que lo vio en sus último días. «Tuvo el poder para ser uno de los hombres más ricos del país y a su muerte sólo tenía con qué escasamente costear su seguridad».

Sube la temperatura

El pasado lunes 26 de abril esta redacción recibió un comunicado de un grupo que se identificó como Colombia Libre de Narcotraficantes, Colina.

En el documento la supuesta organización relató estar compuesta por 16 personas -con rango de comandantes dentro de las AUC- dispuestas a revelar los secretos que Castaño, según su versión, dejó a salvo y de manera compartimentada entre varias personas de su confianza. ‘Colina’ advirtió que denunciaría la relación entre narcotraficantes, autodefensas y políticos corruptos y que respondería por la vía militar, de ser necesario. Al tiempo, indicó que en Urabá ya se preparaba una agresión de las AUC contra el Bloque Élmer Cárdenas, cuyo jefe es Alfredo Berrío, ‘El Alemán’, hoy por fuera de la mesa de negociación con el gobierno.

Fuentes en esa región dijeron a SEMANA que en efecto había una concentración de tropas en el sitio El Volcán, cerca de San Pedro de Urabá, y en El Carmelo, entre los municipios de Canalete y Arboletes.

Al ambiente enrarecido que produjeron estos anónimos se sumó la denuncia la semana pasada del gobierno de que habría un plan, de sectores del narcotráfico y de las AUC, para atentar contra el presidente Álvaro Uribe.

Las AUC respondieron que no existe ningún plan para atentar contra el Presidente y expresaron su interés de seguir en la mesa de negociaciones, aunque, como lo calificó el propio jefe militar de esa organización, Salvatore Mancuso, el proceso se encuentra en su momento más crítico.

En efecto, luego de que el gobierno les exigió a las AUC que pasaran a concentrar sus tropas para hacer viable la verificación del cumplimiento del cese del fuego por parte de la OEA y ratificó que la extradición no es negociable, se ha escuchado más de una voz descontenta dentro de ese grupo armado ilegal.

El gobierno, como lo dio a entender el ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt, al interpretar las declaraciones de Mancuso como una expresión de interés de las AUC en ajustar y seguir adelante con el proceso de paz, está de todos modos tratando de mantener vivo el proceso, aun con Castaño muerto.

Incluso SEMANA supo que en una reunión privada, en Medellín, el martes 27 de abril, un funcionario clave de la administración Uribe en el tema de la paz reconoció con crudeza que Carlos Castaño «ya no tronaba ni sonaba» en la negociación y que era visto por los demás jefes ‘paras’, incluso, «como un aliado del gobierno».

No va a ser tarea fácil porque la muerte del jefe paramilitar, de confirmarse, va a producir remezones en la organización, que a juzgar por los personajes de los que se trata, y el nivel de violencia que manejan, se harán sentir por fuera de esta. Si algo dejó en claro la amarga experiencia reciente de la negociación con las Farc es que es una misión imposible mantener un proceso de paz andando con un actor ilegal, si éste persiste en su violencia armada contra la sociedad.

“Don Berna’ dio la orden de matarlo”

Doblecero’, fundador de las autodefensas de Córdoba y Urabá, asegura que “los narcos de las AUC” son los responsables de su asesinato.

Tras permanecer en silencio durante más de seis meses, luego de ser combatido ferozmente por los bloques Central Bolívar, Suroeste y Cacique Nutibara de las AUC, ‘Rodrigo Franco’ o ‘Doblecero’, antiguo jefe de las autodefensas del Bloque Metro, con presencia en el noreste y oriente de Antioquia, respondió a una entrevista de SEMANA sobre el ataque a Carlos Castaño por parte de sus antiguos aliadosy los desafíos que se le avecinan al gobierno en el proceso de paz con los paramilitares.

SEMANA: ¿Al fin Carlos Castaño, por lo que usted sabe, está vivo o muerto?
Rodrigo Franco: Carlos Castaño está muerto.

SEMANA: ¿Dónde está él o su cadáver?
R.F.: Eso sólo lo saben sus asesinos. A ellos habría que preguntarles.

SEMANA: En su versión, ¿quién dio la orden de matarlo y por qué?
R.F.: Don Berna (Adolfo Paz, inspector de las AUC), como la cabeza del narcotráfico, no sólo dentro de las AUC sino en el país. Carlos se había convertido en un obstáculo insalvable para que los narcotraficantes lograran la unidad y el poder absoluto dentro de las AUC, para radicalizar sus posiciones en las negociaciones con el gobierno. Carlos se oponía a que los temas principales de las negociaciones fueran la no extradición y la defensa de los intereses de los narcotraficantes. También se opuso a lo que planteaban los narcos de confrontar militarmente al Estado y a su clase dirigente, como método para presionar en medio de las conversaciones.

SEMANA: Se anuncia la creación de Colina (Colombia Libre de Narcotraficantes). ¿Usted sabe algo de esta organización o hace parte de ella?
R.F.: El narcotráfico es un fenómeno socioeconómico que debe ser combatido integralmente por el Estado y por la sociedad, más con educación, cultura y mejoramiento de las condiciones de vida en el campo, que militarmente. Aunque el elemento criminal de éste debe desaparecer, como condición para que se pueda avanzar en los otros, consideramos que son el Estado y la sociedad los que deben adoptar su verdadero rol y no este tipo de organizaciones, que ya no tienen cabida dentro de la sociedad colombiana y que no traerían consigo sino más pérdidas inútiles.

SEMANA: ¿Es previsible que se desate una guerra entre hombres leales a Castaño y quienes ahora se descubren como sus enemigos?
R.F.: No tanto que se desarrolle una guerra de gente leal a Castaño, puesto que Castaño ya estaba prácticamente solo dentro de las AUC. La lógica dice que el poder adquirido por medio de la violencia, la intimidación y la corrupción necesita continuamente de dosis más altas de estos elementos para poder sostenerse. Esto continuará así dentro de las AUC hasta su completa autodestrucción.

SEMANA:
En estas condiciones, ¿para dónde va la negociación con las AUC?
R.F: Cuando se narcotizan las AUC pierden la oportunidad histórica que tenían para aportar a la solución definitiva del conflicto. De ahí en adelante, se convierten más en un obstáculo para la paz. Ese obstáculo hay que superarlo, pero no a cualquier precio. Las demandas de los narcos de las AUC son inviables. Si el Estado claudica ante ellos se corre el riesgo de que este país se convierta en una narcodemocracia. El gran desafío del Estado es ¿cómo lograr desarmar a este actor de forma pacífica, antes que se consolide la unión, que ya existe, en torno al narcotráfico de las AUC con las guerrillas?

SEMANA: El presidente Álvaro Uribe dijo que no negociará la extradición y exigió concentración de tropas de las AUC para que verifique la OEA. ¿Cómo ve usted esas condiciones en el panorama actual?
R.F: Los narcos de las AUC no tienen ningún inconveniente en concentrar una gran masa de desempleados armados y uniformados, con tal de que el Estado les dé tiempo a ellos para seguir corrompiendo las ya muy permeadas instituciones colombianas y para seguir dirigiendo desde sus haciendas la exportación de narcóticos. El caso no es ese, y yo no me imagino a Berna (Adolfo Paz), Mancuso, Macaco y a los ‘Mellizos’ Mejía durmiendo en catres, en medio de las tropas concentradas.

SEMANA: ¿Cuál es sudiagnóstico sobre el rumbo que tomarán estos bloques, dispersos, sin jefe único y muchas veces dominados por el narcotráfico?
R.F.: No es un diagnóstico sino una realidad que se está viviendo en el campo colombiano, desde hace ya algún tiempo, donde grupos de combatientes de las AUC se han convertido en salteadores, ladrones, pequeños narcos, etc., en algo igual o peor a lo que supuestamente dicen o decían combatir. Es que cuando se narcotizó a las AUC y se perdieron la ideología, la mística y la disciplina, eso es lo que quedó.

SEMANA: ¿Sin poder militar, quedó su organización por fuera del conflicto y de la solución?
R.F.: Esto no es de mucha gente ni de masas de desempleados armados, esto es más bien de muchas y buenas ideas, en la mente de muchos y buenos compatriotas. El hecho de que hayamos perdido poder militar no nos afecta demasiado, puesto que el poder nuestro era para combatir a la guerrilla. Si el Estado cumple con su función, probablemente no necesitemos desenterrar un solo fusil más. Esos eran para hacer la guerra, ahora para buscar la paz, el progreso y el desarrollo, nos quedan las ideas y la disposición, lo que pasa es que no nos podíamos meter en el mismo narcocostal con las AUC. Con esa gente es mejor estar enfrentado que enredado.

Publicado en SEMANA, Fecha: 3/04/2004 – Edición 1148