Masacran a seis personas en Nariño

      
Entre los municipios de Junín y Barbacoas, fueron muertos tres miembros de la comunidad negra el lunes y tres el martes. La tupida selva y la presencia de grupos ilegales dificultó confirmar si hubo más muertos o heridos. 


En Nariño se han incrementado las masacres. Foto Semana.com

Otra vez la muerte atemoriza a los campesinos de Nariño. Esta vez, se trata de seis ciudadanos que fueron asesinados en la vereda San Juan Bautista, ubicada entre los municipios de Junín y Barbacoas.

Las muertes ocurrieron en dos episodios. El primero fue el 2 de noviembre, cuando, según informaciones que han reportado hasta ahora desde de la región, fue muerta una pareja y una persona más. Al día siguiente, cuando estaban velando a estas tres personas, llegaron unos hombres armados y mataron a otras tres.

El sitio exacto de la masacre es el Consejo Comunitario Renacer Campesino, cercano a los resguardos indígenas awá de Tronquería Pulgande y Tortugaña Telembí, donde las Farc mataron a 17 personas en febrero de este año.

Todavía falta información por confirmar. Se habla de que posiblemente hay otros dos muertos y aún no se sabe cuántos heridos hay.

La dificultad para confirmar los hechos es que el sitio está en la selva, a tres horas a pie de Buenavista, el casco urbano que queda más cerca. Lo que sí se ha visto es un desplazamiento masivo hacia el pueblo.

Según ha denunciado la gente que vive por allí, en esa zona hay mucha presencia de las Farc, de Los Rastrojos  y las Águilas Negras y dicen que últimamente se han visto hombres armados vestidos de civil que no se sabe para quién trabajan. El Ejército, que tiene campamentos por allí y patrulla constantemente, no ha podido asegurar la protección de la población civil.

Un líder del Movimiento Nacional Cimarrón le contó a Semana.com que aquella región viene sufriendo muchos problemas por cuenta del narcotráfico y los cultivos de coca. “Allá ahora proliferan los cultivos ilícitos que han entrado a destruir la tranquilidad que había”, comentó este líder que, por seguridad, pidió que no se publicara su nombre.

Dijo también que a diario están ocurriendo amenazas y desplazamientos y con frecuencia hay asesinatos. Y denunció que desde hace un tiempo para acá, se ha notado mucha presencia de personas que hablan con acento paisa que están obligando a la gente a que siembre coca.

Entonces, siguió narrando este líder, ahora lo que pasa es que esos narcotraficantes, las guerrillas y los paramilitares, todos están obligando a la gente a cultivar. El que no lo haga, sufre las consecuencias de su violencia. A los líderes, que intentan hacerle contrapeso a las órdenes que dan estos hombres armados, “les queda muy difícil hacer su trabajo porque viven bajo constante amenaza”.

Eso provoca muchos desplazamientos. “Pero también tengo que decirle que las fumigaciones son otro motivo por el cual la gente deja sus casas. El veneno cae sobre sus cultivos de comida y les toca irse a buscarla en otra parte”, contó.

En su opinión, “esa zona necesita una presencia institucional fuerte del Estado porque la gente está prácticamente en manos de grupos ilegales”.

De hecho, pobladores que viven cerca de donde ocurrió esta matanza se quejan porque ya han denunciado la presencia de hombres armados cerca de sus casas y no han recibido protección oportuna.