Las Farc aún no resuelven sus discusiones políticas internas

      

A tres semanas de iniciar la reunión para la conformación del partido político legal de la organización, en su seno hay por lo menos tres debates profundos en las cuales ni los excombatientes ni las estructuras urbanas y rurales se han puesto de acuerdo, entre ellos la clandestinidad de algunos de sus miembros, que aún están activos e infiltrados en empresas públicas y privadas.

Reunión FarcPara las estructuras urbanas de las Farc el foco del nuevo partido debe estar en responder a las demandas de las ciudades y a su interacción con el campo. Foto: María Clara Calle

Hace una semana, al cierre de la reunión del último Pleno del Estado Mayor Central de las Farc, ‘Iván Márquez’ anunció que el nuevo partido tendría como objetivo y estrategia política la necesidad de un gobierno de transición de amplia convergencia y una gran coalición democrática que dispute los comicios electorales para la defensa de lo acordado.

“El partido tendrá la tarea de ofrecer una alternativa política al conjunto de la sociedad colombiana y particularmente a la clase trabajadora en general, a los excluidos, a los hombres y mujeres del común a fin de contribuir a mejorar su vida presente y cotidiana”, señaló Márquez en aquella oportunidad.

Sin embargo, aún sin conocer con detalle los sectores a los cuales le plantearían la coalición democrática ni cómo operaría, el debate tanto para hombres y mujeres que estuvieron en armas, como para el resto de las estructuras de la organización, sigue abierto de cara a la fundación del nuevo partido político, su carácter, estatutos y alcance.

El debate, que se pensaba iba a quedar saldado durante la discusión del último pleno de las Farc, donde 61 miembros del integrantes del Estado Mayor Central dialogaron y discernieron alrededor de las “Tesis de Abril”, sigue estando en el tintero como el tema más duro de roer.

Para nadie es un secreto la existencia de por lo menos dos vertientes políticas dentro del Secretariado de las Farc, una más radical que la otra, que ahora, en el debate abierto y con la ausencia de una estructura vertical, pasa a ser una posición más dentro de las existentes.

Mientras un sector de los militantes más longevos y dogmáticos se cierra a la banda de caracterizarse como una organización y/o movimiento marxista-leninista que acoge el pensamiento Bolivariano; en las grandes ciudades los militantes que han estado al frente del debate abierto, conociendo el desarrollo político y siendo parte de otras organizaciones, colectivos y gremios, plantean la necesidad de ser un movimiento de movimientos, como quizá lo fue la Unión Patriótica en su momento. (Ver estatutos UP)

La decisión que tomen será fundamental, de ella va a depender en buena medida qué sectores que han sido afines al proyecto político de la guerrilla se sumen y que quienes han simpatizado con el proyecto pasen a ser parte de la militancia del nuevo movimiento.

No es tarea fácil, los tiempos han cambiado y hablarle a la sociedad de las aspiraciones del comunismo no resulta la mejor cara para mostrar a un país que ha radicalizado sus posiciones alrededor de la paz y que parte de ese capital político se ha centrado en ser oposición al Acuerdo Final.

Pese a ello, en las Farc hay quienes creen que seguirse rigiendo bajo los principios soviéticos que los caracterizaron durante los más de 50 años de guerra les va a dar réditos políticos para sumar fuerza y ser una opción real de poder.

¿Marxismo-leninismo o amplitud y convergencia?

Como ya lo había contado este portal, en las distintas zonas veredales las discusiones que se dieron alrededor de las “Tesis de Abril” se realizaron de la mano de un diccionario de escuela para desglosar la terminología usada en la primera parte del documento.

En Tierra Grata resuelven dudas del Acuerdo de Paz

La gran mayoría de los guerrilleros rasos, al igual que ocurre con los campesinos, coinciden en señalar que lo que la teoría ha dicho en los libros sobre el comunismo y sus aspiraciones globales, ellos lo han hecho en las pequeñas expansiones de tierra que manejan y en la vida diaria dentro de las comunidades.

“En Colombia el comunismo no nos ha entrado a nosotros los que hemos estado trabajando la tierra por los libros sino por las prácticas cotidianas que manejamos. No hay necesidad de aburrir con el discurso si hay ejemplos de la vida diaria para explicarlo”, aseguró Marcelo*, un guerrillero de origen rural de la región del Catatumbo, en diálogo con VerdadAbierta.com.

Reunión FarcLas milicias urbanas serán las que van a dar el debate de cara a la creación del nuevo partido, el debate se centrará a partir de la importancia de definir el caracter la organización Foto:Carmela María

Para este insurgente, no hay necesidad de hablar del imperialismo y el neoliberalismo cuando las mismas realidades del territorio lo describen: “bien sabemos que en terreno las multinacionales nos están quitando la tierra y el trabajo, solo por poner un ejemplo. Y eso le aseguro lo entienden afros, indígenas y nosotros los campesinos. O hablémoslo, pero entre nosotros, a los demás llevémosle nuevas ideas”.

Como él, son cientos los que creen que el lenguaje hay que cambiarlo para poder modernizar el discurso y llegar a nuevos públicos, con propuestas ceñidas al plan de trabajo previsto, pero no con dogma y teoría.

Por esta misma vía se centraron algunos de los aportes de las células urbanas a las “Tesis de Abril”.  Para algunos de sus integrantes, la actual coyuntura política que atraviesa el país luego del Acuerdo Final, la autodenominación de un partido marxista-leninista quitaría cualquier posibilidad de maniobra y acción frente a los miles de colombianos que creen en la paz con justicia social, que defienden el Acuerdo, pero rechazan a las Farc.

Otro sector ha planteado que se debe preservar un modelo organizativo marxista-leninista, que recurra al centralismo democrático como herramienta de toma de decisiones, como desde hace décadas lo han manejado, pero que no necesariamente sea esta la carta de presentación ante la sociedad colombiana.

“Lo que le debemos pensar es cómo presentarnos ante los jóvenes y adultos, urbanos y rurales. El discurso trasnochado hay que dejarlo atrás, los tiempos han cambiado y con ello el lenguaje también. El capital político y social de las Farc no se puede dejar perder por visiones teóricas, que a luz de la actualidad colombiana es a pocos a quienes interesa”, aseveró Tomás*, integrante del Partico Comunista Colombiano Clandestino (PC3).

Reunión Farc<spanstyle=”max-width: 620px; display: block;”>Hace 8 días culminó el último pleno del Estado Mayor Central, en su declaración política aseguraron estar trabajando por un gobierno de transición y una convergencia amplia en respaldo a la paz Foto: Archivo Semana

La discusión, que se ha tornado de un calibre mayor, responde también a la cercanía que aún existe entre varios miembros de las instancias de dirección de las Farc con el Partico Comunista Colombiano, quienes han manifestado que la organización debería regresas a sus bases de inicio dentro de este partido. La propuesta no ha calado del todo y ha generado dudas entre aquellos que militaron en la organización subversiva, pero alejados del PCC.

La controversia está planteada. Parte de la militancia de las Farc cree que aterrizar allí o mezclar los partidos sería regresar 50 años en el tiempo, repetir las mismas prácticas, no cambiar de discurso y seguir prolongando un debate con la dirección del partido que ya se había superado cuando el entonces Secretariado creó el PC3.

Ahora bien, otra de las discusiones fuertes se desarrolla alrededor de la clandestinidad de los integrantes del PC3. Pese a que en varias ocasiones se aseguró por parte del Secretariado que toda la organización saldría de la clandestinidad, dentro de sus filas hay quienes no desean hacerlo. La razón, en parte, se debe a evitar el escarnio público y la posibilidad de que les atribuya algún delito y deban comparecer ante la Jurisdicción Especial para la Paz.

No todos quieren salir de la clandestinidad

Muchos dedicaron su vida política en las Farc a formar gente en ciudades y pueblos; a infiltrarse en empresas públicas y privadas, y hasta en las Fuerzas Militares. La realidad es que, así como las diversas estructuras del grupo insurgente fueron infiltradas, el Estado también lo estuvo.

Reunión FarcAlgunos integrantes de la vieja dirección de las Farc han propuesto integrarse con el Partido Comunista y generar criterios de unidad. Foto: Archivo Semana

Uno de los casos más sonados fue el de Marilú Ramírez Baquero, guerrillera del Frente Urbano ‘Antonio Nariño’, quien se infiltro en la Escuela Superior de Guerra para estudiar el curso Integral de Defensa Nacional (Cidenal), donde luego de años de actividades de contrainteligencia fue participe en la detonación de un carro bomba dentro de la institución.

A la fecha, según cifras del archivo de la organización, son más de una centena los militantes activos que ocupan altos cargos en entidades públicas y privadas, otros que están en el Ejército o en la Policía y algunos que trabajan en multinacionales. Estos últimos son los que se oponen en gran medida a que sea una dirección que “descompartimente” el trabajo clandestino.

“La preocupación recae en que muchos de nosotros hemos realizado trabajo durante años en el anonimato y si bien ese trabajo algunas veces no implicó el uso de la fuerza o la violencia, sí ha significado cumplir con una labor que, a mi juicio, no debe ser revelada. Desde que pueda seguir trabajando en el partido, sin tener que gritar a viva voz que lo soy, seguiré allí”, reflexiona ‘Esteban’, representante legal de una empresa de calzado a nivel nacional, es la de algunos integrantes de esta estructura del grupo insurgente.

Quienes siguen convencidos de la causa no quieren dejar de trabajar por la limitación de salir a la luz pública. Pese a ello la única opción de hacerlo es esperar y aceptarse dentro de la convergencia amplia propuesta o desistir.

Otros, que desarrollaron su trabajo social y político en los gremios sindicales, estudiantiles, barriales y corporativos, creen que es la hora de “salir del closet” y analizar qué tan bien hicieron el trabajo durante los años trascurridos, el temor sigue siendo el mismo de hace décadas: la amenaza que puede recaer sobre su seguridad personal y una posible cita con la justicia transicional y, en el peor de los casos, con la ordinaria.

Milicias Urbanas el rostro clandestino de las Farc

Para estos últimos, parte de la dirección de las Farc se chocó con una realidad en las ciudades que, por los motivos de la guerra, ellos no habían podido conocer. Como ya le habían contado a este portal, los integrantes del PC3 aseguran que es la hora que los dejen actuar, a nombre del nuevo partido, para hacer política bajo los parámetros que se han desarrollado en la legalidad en la ciudad.

La “amplia convergencia y gran colación democrática” que proponen las Farc va a depender de lo que el nuevo partido defina de su carácter, de lo que ellos mismo tracen como hoja de ruta a implementar dentro del nuevo escenario político y la conveniencia o no de repetir etapas que el país ha dejado atrás y que los dogmáticos quieren seguir repitiendo. Queda entonces abierta la discusión para la última semana de este mes.

(*) Nombres cambiados por razones de seguridad