Escrito por: Adriana Ibeh Millán Cortes

Durante la entrega ayer a la Jurisdicción Especial para la Paz y a la Comisión de Esclarecimiento de la Vedad del informe La guerra en movimiento. Tomas guerrilleras y crímenes de guerra en la ejecución del Plan Estratégico de las FARC-EP en el Tolima (1993-2002), una víctima de esas incursiones reclamó por verdad a los exjefes insurgentes.

Llegué a la zona de influencia (San Juan de la China, corregimiento de Ibagué) desde el año de 1986 con mis padres y hermanos. Soy la número 4 de 7 hermanos. Con 5 años de edad escuchaba que la guerrilla andaba en la zona y sabíamos que sacaban amapola en la región. Se supo que el DAS hizo redadas en el norte del Tolima, pero la influencia de amapoleros era más visible en la zona de Anzoátegui (municipio cercano a San Juan de la China) y allí se veía más fuerte los grupos al margen de la ley, por lo tanto muertes de algunos pobladores.

Era más frecuente escuchar que su influencia era al otro lado del río, hacia Anzoátegui. La vida de los pobladores era relativamente normal, entre cosechas, los andariegos. Luego llegamos al centro poblado, allí era bonito, todo nos quedaba a la mano y ya no teníamos que caminar tan lejos para ir a estudiar. Los años trascurrían y los rumores de que algunos chicos del pueblo pertenecían a las filas de la extinta Farc y mataban gente. Por otro lado se escuchaba de familias sanguinarias, que eran paramilitares y que también querían tener más influencia en el caserío.

Pero todo era relativamente normal: misas, fines de semana, discotecas, fiestas patronales, gallos, corridas de caballos, toros, campeonatos de fútbol, entre otros. Se veía demasiada gente, era un caserío con mucha concurrencia de pobladores, por ahí entre 2.500 a 3.000 personas provenientes de otros corregimientos cercanos como San Bernardo, San Juan, Lisboa, y los municipios de Anzoátegui Santa Isabel y Alvarado. Venían a jugar al pueblo los campeonatos y las fiestas eran lindas. Yo fui reina de mi pueblo. En las fiestas de ese año de 1993 yo tenía 12 años, iba a cumplir trece años.

De ahí se recrudeció todo entre los años 1992 y 1993. Dos personas de una familia fueros asesinadas, se enfrentaban entre sí. Uno de los bandos mató a don Marcos Ramírez, el papá  de Wilson Ramírez alias ‘Bizcocho’. Y fue así como más fuerte aún se ponía la situación, ya que Wilson pertenecía a las células de las Farc y se le conocía un hecho anterior, el asesinato de los hermanos Collazos. Es así como la familia Zabala se vio involucrada y Wilson Ramírez, con otros hombres arremetieron el 31 diciembre de 1993 en San Juan de la China y masacraron a ocho personas, y otros escaparon a pie de noche huyendo de las balas.

Hostigaron el puesto de Policía para poder cometer su acto ilícito, de ahí se siguió la zozobra y el miedo. Siguieron apareciendo muertos esporádicamente. Entre los años 1995 y 1997 hubo 2 hostigamientos, ráfagas, bombas y se escuchaba retumbar la tierra, fue por un rato. Los muertos seguían selectivamente. En marzo de 1998 fue la retoma, esta vez más fuerte. La guerrilla se había entrado al pueblo y esta vez para quedarse. Esa noche  murió el patrullero Toribio López Trujillo, los otros quedaron heridos, los canalizaron, según ellos, para que murieran lentamente, pero no fue así.

Con arengas gritaban «¡Viva el frente 21 y 25 de las Farc y su fuerza rápida Prias Álape, viva!». Fue una noche espantosa. Ya mi hijo pequeñito había nacido, estaba de meses y lo metí debajo de la cama, montamos colchones, el niño lloraba y era complicado calmarlo. Muchas bombas, parecía el día de llegada, las balas por encima de mi casa silbaban y mucho miedo, porque mi papá a veces le guardaba víveres a la Fuerza Pública cuando acantonaban cerca. Mi papá tenía un tanque grande de agua, cuando el pueblo se quedaba sin agua, todo el mundo recurría a pedirle agua y él les daba.

Anterior a esto y después de la masacre, la guerrilla se iba a llevar a mi hermana reclutada. Ella contaba con 15 años y mi mamá se las quitó y se la trajo para Ibagué. De ahí la vida de mi familia cambió. Luego de esto siguieron los asesinatos selectivos. La guerrilla decía que éramos auxiliadores del Ejército, y la Fuerza Pública que éramos auxiliadores de las Farc.

El 24 de agosto del 2001, hace 20 años, llegó la guerrilla a la casa y le dijeron a mi mamá que tenía 24 horas para salir del pueblo «y su hija, la hijueputa sapa de la Adriana, la moza del tombo ese que matamos en Prado».

Yo ese día estaba en Bogotá haciendo unas diligencias. Mi papá se enojó y no quiso irse. en febrero del siguiente año (2002), mi hermano Oscar Javier Millán fue secuestrado junto con su cuñado John Gerardo Vargas. Por la presión de la comunidad los soltaron, llegaron arañados, descalzos, sangrando, con hambre y sed, se gastaron tres días corriendo monte abajo, por caminos y trochas, a rodar, sintiéndose perseguidos. Venían de Palomar, no sabían en qué sitio los tuvieron amarrados, les dijeron que no podían salir del pueblo sino los mataban.

Dos años después, (2004) en septiembre, mi papá fue retenido por el DAS junto con 29 personas más, incluyendo la inspectora de Policía de la época, Magda Mayerly Ospitia, porque eran auxiliadores de la extinta Farc y por ende estuvo siete meses retenido. Allá se enfermó por el frío del piso de la cárcel, no teníamos como pagar una celda, menos una cama. La casa quedó sola, muchas cosas se las robaron, la casa decayó y perdió su valor comercial. Hasta hace dos años la vendieron a bajo precio.

Posterior a esto la guerra siguió, los muertos y los enfrentamientos entre la Fuerza Pública y las extintas Fuerzas Revolucionarias Farc, hoy partido político Farc. Bombardeos a cada nada, muerte y más muerte. Desde el año 1998 hubo un abandono total del Estado, de la institucionalidad. Los niños y jóvenes los sacaban hacia la ciudad a internados o a veces solos.

De los hechos más recordados que tenemos en la región: desaparecidos forzados 6 y no sabemos cuántos más; reclutamiento de menores 3, uno de ellos se escapó; secuestros y delitos de lesa humanidad, 3 uno de ellos un menor muerto en el rescate; homicidios selectivos 33, entre 1983 y 2017, incluyendo una menor de 13 años; masacres: 2, la primera en 1993 dejando 8 muertos; en la segunda, en 1995 y por retaliaciones, murieron 3 personas, entre ellas un menor de 16 años.

Tomas guerrilleras 2, una en 1993 dejando 8 muertos y otra en 1998, un policía muerto y nueve heridos. El hijo del policía muerto tenía dos años de edad. Pérdidas materiales en varias viviendas, en Telecom, Inspección, puesto de Policía destruido. Hostigamientos 2, entre 1995 y 1997. Un campo minado donde murió una señora y una menor herida por las esquirlas y la onda explosiva.

Dos «falsos positivos»; desplazamiento de personas, de 400 a 500 entre 1993 y 2017. Bombardeos 6, entre 2000 y 2017, con un aproximado de 50 guerrilleros muertos, arriba del casco urbano, donde dice haber una fosa común, según información allegada, y también al otro lado, en la vereda La Isabela. Un carrobomba y retenciones masivas en persona protegidas parte del Estado de las que contamos unas 30.

Siendo esta nuestra comunidad desprotegida, hubo la necesidad, por parte de las víctimas, de hacer un consolidado de lo que ha pasado, además de luchar por un auxilio. Yo inicié sola todo este proceso, posterior busqué asesoría en  Nubia Russi y así se conformó un equipo interdisciplinario de derechos humanos y derecho internacional humanitario, también con la ayuda de periodistas, topógrafos, antropólogos, arquitectos, psicólogos, abogados y la institucionalidad con la Universidad de Ibagué, desminado humanitario, y la Personería de Ibagué.

Con la mesa técnica del piloto de justicia transicional, San Juan de la China renace con todo el corazón, aunando esfuerzos y buscando el bien común a una comunidad abandonada por el estado durante 25 años. La comunidad de San Juan de la China pide justicia, verdad, reparación y no repetición, e igualdad de condiciones para sus victimas.

De ante mano agradeciendo la atención prestada a la presente y buscando una respuesta más que positiva en la Jurisdicción Especial para la Paz.

Este artículo hace parte de la investigación La guerra en movimiento. Tomas guerrilleras y crímenes de guerra en la ejecución del Plan Estratégico de las FARC-EP en el Tolima (1993-2002), realizada por Dejusticia y VerdadAbierta.com.