Reclamantes de tierras asesinados tienen su altar

      
Estudiantes de la Universidad EAFIT elaboraron un altar virtual, llamado Esta tierra es mía, con el cual rinden homenaje a la memoria de campesinos asesinados por reclamar su tierra.


 
Este es un ALTAR VIRTUAL a esas 12 personas que han sido asesinadas por recuperar parte de su vida, por reclamar su tierra.

¿Por qué nos estamos matando por la tierra? Esa fue la pregunta entorno de la cual giró el proyecto Esta tierra es mía, en el que participaron 40 estudiantes del curso de periodismo político internacional que hace parte del programa de  Comunicación Social de la Universidad EAFIT, en Medellín, yque concluyó con la construcción de un altar virtual en homenaje a doce reclamantes de tierras asesinados en los últimos años en Antioquia, Magdalena, Córdoba, Norte de Santander, Santander, Arauca, Valle del Cauca, Cauca y Nariño.

El resultado del trabajo académico-periodístico fue una página web llamada Estatierraesmía.co, liderado por el periodista y docente Mauricio Builes. El propósito, según él, fue “acercar a los muchachos al conflicto al mismo tiempo que les hacíamos un altar a los campesinos que han caído asesinados reclamando sus pedazos de tierra”. 

Con esta multimedia, los estudiantes que participaron en el proyecto pretendían explicar que el conflicto colombiano está marcado por la tierra y que la consecuencia del despojo ha sido el asesinato de quienes pretenden ahora reclamar los predios que les pertenecían y que en cientos de casos abandonaron de manera forzada, presionados por grupos paramiltiares.

La búsqueda de las familias de los 12 campesinos asesinados entre agosto de 2010 y abril de 2011 fue el principio de una investigación periodística que se desarrolló durante cuatro meses. Los estudiantes no sólo se centraron en contar cómo los mataron, sino también en averiguar cómo era su vida, qué cultivaban y cuáles fueron las razones por las cuales perdieron su tierra. 

El trabajo incluyó referencias al contexto que rodea el problema de la  tenencia de la tierra. Nathaly Gómez una de las estudiantes que participó en el proyecto afirmó que “sentí que estaba desinformada de muchas cosas. Es muy triste que esto pase en el país y no tenga repercusión alguna”. 

El equipo periodístico realizó entrevistas a voceros de diferentes dependencias estatales y organizaciones no gubernamentales, además de especialistas en el tema. Asimismo, viajaron a Urabá para reunirse con representantes y víctimas del despojo de tierras. 

Entre los expertos consultados están Daniel Pécaut, director de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París; Jaime Jaramillo Panesso, ex miembro de la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia; Jorge Castaño Giraldo, Asesor de Paz de la Gobernación de Antioquia; y Gerardo Vega, director de la Fundación Forjando Futuros, que acompaña procesos de reclamación en diversas regiones del país.

Laura Salazar y Victoria Ayala, quienes escribieron la historia de la familia Salazar Yasno resaltan que “lo más importante del proyecto fue el interés de conocer, además de la Ley de víctimas y restitución de tierras, el contexto social que motivó a generarla, las historias de quienes padecieron los daños por defender lo suyo”. Para ella, este trabajo es un llamado a la reflexión y al conocimiento de las cosas que pasan en el país y de las que ningún colombiano puede ser ajeno.

Con el viaje a Urabá, una de las zonas del país en la que el despojo de tierras  y los asesinatos de reclamantes es alarmante, siete estudiantes tuvieron la oportunidad de acercarse de manera directa con las organizaciones y líderes que trabajan con las víctimas. Allí hablaron con representantes de la Misión de Acompañamiento al Proceso de Paz con las Auc de la Organización de Estados Americanos (Mapp-OEA), periodistas de la región y con empresarios bananeros; también hablaron con funcionarios de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, así como con campesinos que adelantan procesos de reclamación de sus predios.

Andrés Felipe Gamboa, uno de los estudiantes, era la primera vez que viajaba a Urabá. “Yo me esperaba un caserío y me encontré con una ciudad desarrollada. Además, tenía muchas expectativas porque Urabá siempre había sido sinónimo de abusos, de guerrilla, de paramilitares”, afirmó. 

Durante el viaje, Gamboa se impresionó con los testimonios de los labriegos, las contradicciones y, sobre todo, con la historia de una región profundamentepresionada y violentada por los diferentes grupos armados.  

Como experiencia periodística y académica, los estudiantes de la Universidad EAFIT quedaron satisfechos. Para Mauricio Builes, este tipo de proyectos son necesarios en la academia: “Necesitamos hacer memoria. La tierra, para estos campesinos, es la vida. Se merecen este altar”.

 

Reclamantes de tierras asesinados tienen su altar
Estudiantes de la Universidad EAFIT elaboraron un altar virtual, llamado Esta tierra es mía, con el cual rinden homenaje a la memoria de campesinos asesinados por reclamar su tierra.
¿Por qué nos estamos matando por la tierra? Esa fue la pregunta entorno de la cual giró el proyecto Esta tierra es mía, en el que participaron 40 estudiantes del curso de periodismo político internacional que hace parte del programa de  Comunicación Social de la Universidad EAFIT, en Medellín, y que concluyó con la construcción de un altar virtual en homenaje a doce reclamantes de tierras asesinados en los últimos años en el Urabá antioqueño.
El resultado del trabajo académico-periodístico fue una página web llamada Estatierraesmía.co, liderado por el periodista y docente Mauricio Builes. El propósito, según él, fue “acercar a los muchachos al conflicto al mismo tiempo que les hacíamos un altar a los campesinos que han caído asesinados reclamando sus pedazos de tierra”.
Con esta multimedia, los estudiantes que participaron en el proyecto pretendían explicar que el conflicto colombiano está marcado por la tierra y que la consecuencia del despojo ha sido el asesinato de quienes pretenden ahora reclamar los predios que les pertenecían y que en cientos de casos abandonaron de manera forzada, presionados por grupos paramiltiares.
La búsqueda de las familias de los 12 campesinos asesinados entre agosto de 2010 y abril de 2011 fue el principio de una investigación periodística que se desarrolló durante cuatro meses. Los estudiantes no sólo se centraron en contar cómo los mataron, sino también en averiguar cómo era su vida, qué cultivaban y cuáles fueron las razones por las cuales perdieron su tierra.
El trabajo incluyó referencias al contexto que rodea el problema de la  tenencia de la tierra. Nathaly Gómez una de las estudiantes que participó en el proyecto afirmó que “sentí que estaba desinformada de muchas cosas. Es muy triste que esto pase en el país y no tenga repercusión alguna”.
El equipo periodístico realizó entrevistas a voceros de diferentes dependencias estatales y organizaciones no gubernamentales, además de especialistas en el tema. Asimismo, viajaron a Urabá para reunirse con representantes y víctimas del despojo de tierras.
Entrelos expertos consultados están Daniel Pécaut, director de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París; Jaime Jaramillo Panesso, ex miembro de la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia; Jorge Castaño Giraldo, Asesor de Paz de la Gobernación de Antioquia; y Gerardo Vega, director de la Fundación Forjando Futuros, que acompaña procesos de reclamación en diversas regiones del país.
Laura Salazar y Victoria Ayala, quienes escribieron la historia de la familia Salazar Yasno resaltan que “lo más importante del proyecto fue el interés de conocer, además de la Ley de víctimas y restitución de tierras, el contexto social que motivó a generarla, las historias de quienes padecieron los daños por defender lo suyo”. Para ella, este trabajo es un llamado a la reflexión y al conocimiento de las cosas que pasan en el país y de las que ningún colombiano puede ser ajeno.
Con el viaje a Urabá, una de las zonas del país en la que el despojo de tierras  y los asesinatos de reclamantes es alarmante, siete estudiantes tuvieron la oportunidad de acercarse de manera directa con las organizaciones y líderes que trabajan con las víctimas. Allí hablaron con representantes de la Misión de Acompañamiento al Proceso de Paz con las Auc de la Organización de Estados Americanos (Mapp-OEA), periodistas de la región y con empresarios bananeros; también hablaron con funcionarios de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, así como con campesinos que adelantan procesos de reclamación de sus predios.
Andrés Felipe Gamboa, uno de los estudiantes, era la primera vez que viajaba a Urabá. “Yo me esperaba un caserío y me encontré con una ciudad desarrollada. Además, tenía muchas expectativas porque Urabá siempre había sido sinónimo de abusos, de guerrilla, de paramilitares”, afirmó.
Durante el viaje, Gamboa se impresionó con los testimonios de los labriegos, las contradicciones y, sobre todo, con la historia de una región profundamente presionada y violentada por los diferentes grupos armados.
Como experiencia periodística y académica, los estudiantes de la Universidad EAFIT quedaron satisfechos. Para Mauricio Builes, este tipo de proyectos son necesarios en la academia: “Necesitamos hacer memoria. La tierra, para estos campesinos, es la vida. Se merecen este altar”.¿Por qué nos estamos matando por la tierra? Esa fue la pregunta entorno de la cual giró el proyecto Esta tierra es mía, en el que participaron 40 estudiantes del curso de periodismo político internacional que hace parte del programa de  Comunicación Social de la Universidad EAFIT, en Medellín, y que concluyó con la construcción de un altar virtual en homenaje a doce reclamantes de tierras asesinados en los últimos años en el Urabá antioqueño.El resultado del trabajo académico-periodístico fue una página web llamada Estatierraesmía.co, liderado por el periodista y docente Mauricio Builes. El propósito, según él, fue “acercar a los muchachos al conflicto al mismo tiempo que les hacíamos un altar a los campesinos que han caído asesinados reclamando sus pedazos de tierra”. Con esta multimedia, los estudiantes que participaron en el proyecto pretendían explicar que el conflicto colombiano está marcado por la tierra y que la consecuencia del despojoha sido el asesinato de quienes pretenden ahora reclamar los predios que les pertenecían y que en cientos de casos abandonaron de manera forzada, presionados por grupos paramiltiares.La búsqueda de las familias de los 12 campesinos asesinados entre agosto de 2010 y abril de 2011 fue el principio de una investigación periodística que se desarrolló durante cuatro meses. Los estudiantes no sólo se centraron en contar cómo los mataron, sino también en averiguar cómo era su vida, qué cultivaban y cuáles fueron las razones por las cuales perdieron su tierra. El trabajo incluyó referencias al contexto que rodea el problema de la  tenencia de la tierra. Nathaly Gómez una de las estudiantes que participó en el proyecto afirmó que “sentí que estaba desinformada de muchas cosas. Es muy triste que esto pase en el país y no tenga repercusión alguna”. El equipo periodístico realizó entrevistas a voceros de diferentes dependencias estatales y organizaciones no gubernamentales, además de especialistas en el tema. Asimismo, viajaron a Urabá para reunirse con representantes y víctimas del despojo de tierras. Entre los expertos consultados están Daniel Pécaut, director de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París; Jaime Jaramillo Panesso, ex miembro de la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia; Jorge Castaño Giraldo, Asesor de Paz de la Gobernación de Antioquia; y Gerardo Vega, director de la Fundación Forjando Futuros, que acompaña procesos de reclamación en diversas regiones del país.Laura Salazar y Victoria Ayala, quienes escribieron la historia de la familia Salazar Yasno resaltan que “lo más importante del proyecto fue el interés de conocer, además de la Ley de víctimas y restitución de tierras, el contexto social que motivó a generarla, las historias de quienes padecieron los daños por defender lo suyo”. Para ella, este trabajo es un llamado a la reflexión y al conocimiento de las cosas que pasan en el país y de las que ningún colombiano puede ser ajeno.Con el viaje a Urabá, una de las zonas del país en la que el despojo de tierras  y los asesinatos de reclamantes es alarmante, siete estudiantes tuvieron la oportunidad de acercarse de manera directa con las organizaciones y líderes que trabajan con las víctimas. Allí hablaron con representantes de la Misión de Acompañamiento al Proceso de Paz con las Auc de la Organización de Estados Americanos (Mapp-OEA), periodistas de la región y con empresarios bananeros; también hablaron con funcionarios de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, así como con campesinos que adelantan procesos de reclamación de sus predios.Andrés Felipe Gamboa, uno de los estudiantes, era la primera vez que viajaba a Urabá. “Yo me esperaba un caserío y me encontré con una ciudad desarrollada. Además, tenía muchas expectativas porque Urabá siempre había sido sinónimo de abusos, de guerrilla, de paramilitares”, afirmó. Durante el viaje, Gamboa se impresionó con los testimonios de los labriegos, las contradicciones y, sobre todo, con la historia de una región profundamente presionada y violentada por los diferentes grupos armados.  Como experiencia periodística y académica, los estudiantes de la Universidad EAFIT quedaron satisfechos. Para Mauricio Builes, este tipo de proyectos son necesarios en la academia: “Necesitamos hacer memoria. La tierra, para estos campesinos, es la vida. Se merecen este altar”.