Henry Pérez, el enemigo de Pablo Escobar (Semana)

Pablo Escobar está en guerra con todo el mundo. Pero tal vez el más desconocido de sus enemigos, Henry Pérez, puede ser el más peligroso. SEMANA habló con él.

Para el jede del cartel de Medellín ser perseguido por el DAS, la Dijin, el Ejército, el Cuerpo Elite de la Policía, la DEA y hasta el propio cartel de Cali puede haberse convertido en un asunto de rutina. Pero su último enemigo puede ser, tal vez, el que más le quita el sueño: Henry de Jesús Pérez. El y Fidel Castaño “Rambo” son considerados los dos grandes jefes de los paramilitares en Colombia. El ejército de Rambo opera en Córdoba. El de Pérez en el Magdalena medio. El calificativo de paramilitar, sin embargo, no es aceptado por éste. El reconoce ser jefe de las autodefensas de su región, pero nada más.

Los ejércitos de Henry Pérez y de Fidel Castaño fueron considerados durante mucho tiempo tentáculos de las organizaciones de Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, particularmente en la época de su guerra contra la izquierda. Por eso sorprendió a la opinión pública cuando en las últimas semanas comenzaron a surgir rumores y evidencias de que quienes eran considerados socios estaban enfrentados a muerte. Y “a muerte” en el mundo de Pablo Escobar Gaviria y de Henry Pérez no es, en absoluto, un giro literario.
Ninguno de estos cuatro hombres -Escobar, Rodríguez Gacha, Castaño y Pérez- habían hablado directamente con la prensa desde que sus guerras comenzaron. Ahora, por primera vez, lo hace uno de ellos: Henry de Jesús Pérez. Un hombre de 36 años, bajito, obeso, de ojos claros y con el empaque de un típico campesino del Magdalena medio, que habla de frente y no elude ninguna pregunta. SEMANA habló con él en una finca del Magdalena medio. La entrevista que se publica a continuación refleja la opinión que este controvertido personaje tiene sobre lo que está sucediendo en el país y sobre las guerras que está librando.

SEMANA: ¿Por qué comienza la guerra contra Escobar? ¿Cuáles son los orígenes de ese enfrentamiento?
HENRY DE JESUS PEREZ.- Muchos. Se hizo una evaluación de la situación del país y de cuál era el enemigo que estaba causando más daños en ese momento al país y coincidimos en que había pruebas de una alianza entre narcoterrorismo, terroristas de las guerrillas y guerrilleros y que eso creaba una situación muyespecial. Una situación de alianzas de todo tipo que en últimas buscaban los mismos objetivos para derrocar al gobierno y crear una especie así como el Estado narcoterrorista de Colombia.

SEMANA: ¿Con qué fin?
H.J.P.: Escobar en últimas eso es lo que quiere. Tomarse el gobierno y poner calanchines en el gobierno. Nosotros teníamos esas informaciones y la evaluación nos llevó a que tarde que temprano la situación nos iba a llevar a un enfrentamiento militar con él. O sea el tipo tiene ideas muy equivocadas del poder. Del poder económico, del poder que tiene con sus bandas y pretendió que nosotros éramos personas como muy fáciles de asustar. Y como estamos acostumbrados en este país, que si alguien le dice a una persona: mire, es que yo vengo de parte de don Pablo Escobar todo el mundo de una vez corre a cumplirle órdenes, llora y se asusta y se mete debajo de la cama. Entonces él pretendió que a nosotros nos iba a asustar por el mismo lado. Entonces nosmandó razones de que nosotros teníamos que poner nuestra organización al servicio de él porque si no nos iba a volver nada, nos iba a acabar. Y él está muy equivocado. Nosotros no estamos dispuestos a dejarnos presionar de eso y mucho menos a meternos en una aventura loca como la que él piensa respecto al país.

SEMANA: ¿Cuál fue el florero de Llorente?
H.J.P.: Empezó a secuestrar amigos nuestros, a ganaderos de la región.
Nosotros nos enteramos de algunos casos e inmediatamente comenzamos a advertirles a ellos y al Estado de lo que estaba ocurriendo. Ahí nos decidimos a enfrentar la guerra. No había otra salida porque lo primero que van a decir, sí hay secuestros. Por eso lo que hicimos fue operativos antisecuestro.

SEMANA: ¿A quiénes liberaron?
H.J.P. Fueron operativos que se hicieron conjuntamente con el Cuerpo Elite. Entre ellos estaba Julián Echavarría.

SEMANA: ¿Qué datos nos puede dar sobre esa operación?
H.J.P. Prefiero no dar detalles. En todo caso cuando se enteró comenzó la guerra en serio.

SEMANA: ¿Se dice que la guerra contra Escobar empezó por el intento de secuestro del ganadero Jairo Correa?
H.J.P.: La guerra no empezó por eso. Hay muchas cosas equivocadas.
Porque esa versión comenzó a circular hace tres meses, y hasta donde yo sé el señor Correa esta detenido en la Dijin hace mucho tiempo. Al no ser que Escobar lo fuera a secuestrar allá.

SEMANA: ¿Por qué sólo ahora la opinión pública sabe que las autodefensas y Escobar están en guerra?
H.J.P. Porque a él no le convenía que se conociera. En el momento que se supiera que nosotros estábamos enfrentados con él, mucha gente de este país se iba a dar cuenta de que tenía un respaldo, como era el nuestro, y se iban a aliar con nosotros. Y nosotros íbamos también a tener un respaldo de la opinión pública y un respaldo de mucha gente que no está de acuerdo con las actividades de ese señor. Eso lo hubiera producido, como ya le produjo, una desbandada de gente. A él no le convenía que eso se supiera. Incluso, cuando nosotros sacamos un comunicado hace algunos meses, que salía por la prensa y todo, ellos en lugar de responder le dieron el perfil más bajito que pudieron para que la gente no se enterara bien. Entonces ahora nosotros fuimos los que tomamos la decisión de que esto debería hacerse público.

SEMANA: ¿Cuál es el objetivo de esa guerra? ¿Ustedes qué se han planteado frente a ella?
H.J.P. :¿Cuál puede ser el objetivo de una guerra? La victoria militar la aniquilación o la rendición.

SEMANA: ¿Ustedes han estado muy cerca de capturar a Pablo Escobar?
H.J.P.: En muchas oportunidades.

SEMANA.:¿Por qué no lo han cogido?
H.J.P.: Gajes del oficio. No sólo depende de nosotros sino del Estado y no toda la gente que trabaja para el Estado piensa de igual manera. Yo diría que a Pablo Escobar no se le ha podido capturar porque la mitad de quienes trabajan para el Estado lo protegen, mientras que la otra mitad lo persigue. Eso es una realidad.

SEMANA: ¿La organización de Escobar sigue siendo tan fuerte o está muy diezmada?
H.J.P.: Está muy diezmada. Y es que la organización de Escobar en la parte militar está basada en grupos de pistoleros, en bandas. Ahora en este momento tenemos información de que está reconstruyendo su estructura militar porque está recibiendo el apoyo de los grupos guerrilleros. Y va a ser un problema porque si no se le combate pronto y con la eficacia que debe ser, va a ser el Jacobo del mañana.

SEMANA: ¿Así ve la cosa?
H.J.P.: Eso se lo escuché personalmentea él. Una vez en Río Claro me dijo: “Unase a mis fuerzas porque yo voy a desestabilizar el país, porque estas montañas de Antioquia van a ser para mí como La Uribe para Jacobo Arenas”.

SEMANA: ¿Usted por qué tuvo con tacto con él?
H.J.P.: Porque al comienzo del enfrentamiento, él todavía tenía dudas. No sabía que nosotros estábamos en eso, que no compartíamos sus ideas. Aunque es un hombre muy precavido, comenzamos a infiltrarle gente a su organización, a observar sus movimientos y a conocer su aparato militar.
El empezó a tener dudas. Y en una de esas oportunidades me llamó y yo fui y estuve hablando con él. Y ahí fue cuando él la puso de para arriba. Me reclamó que en los planes que él hacía yo no lo secundaba.

SEMANA: ¿Se declararon la guerra frente a frente?
H.J.P.: La declaración de guerra fue por radioteléfono. El una vez me dijo: “el que no está conmigo, está en contra mía. Y por radioteléfono me tocó decirle: “pues si no compartir las ideas suyas es estarán contra suya, estoy en contra suya.

SEMANA: ¿En ese enfrentamiento con Escobar ha habido muchas bajas de parte y parte?
H.J.P.: Las bajas que le hemos causado son muy graves. Su infraestructura militar está muy dañada. Le hemos hecho mucho daño. El Estado ha hecho muchas operaciones contra él, y algunos de sus jefes de banda están huyendo y otros están muertos.
Mucha gente se le ha retirado porque él ha atacado a sus propios amigos.

SEMANA: En el último comunicado de Los Extraditables se habla que dos dirigentes de la organización de autodefensas fueron dados de baja. ¿Eso es cierto?
H.J.P:. Sí, los dos comandantes del frente de Caucasia y Puerto Berrío fueron asesinados por gente al servicio de Escobar.

SEMANA: ¿Quiénes eran ellos?
H.J.P.: Eran comandantes de un frente. Eran personas que tenían una responsabilidad y un peso militar muy importante. Sus nombres de guerra eran el comandante Jesús y el comandante Carlos. Lo triste de esto es que fueron asesinados por miembros del mismo Estado, por policías. A Carlos, en Puerto Berrío, lo mato la policía, pagada por Escobar. Fueron unos agentes de la Sijin. Hay denuncias penales sobre esto, con 40 testigos para que no queden dudas.

SEMANA: ¿Ese es el único golpe que les ha dado?
H.J.P.: Sí, es el único golpe que nos ha dado.

SEMANA: ¿Ustedes qué golpes le han dado a la organización de él?

H.J.P.: Hasta de pecho. Pero esas son preguntas muy comprometedoras.

SEMANA: ¿En qué momento Escobar se da cuenta de que ustedes iban hasta el final?
H.J.P:. Después de la Operación Apocalipsis. En esta operación los organismos del Estado utilizaron hombres nuestros como guías. El vio que nuestros hombres estaban guiando las tropas. Y como se dice vulgarmente nos quemaron.

H.J.P.: Por los helicópteros. Es que los helicópteros no son para una guerra de estas. Se necesitan unidades especiales, de grupos pequeños, de hombres muy bien entrenados, que tengan la capacidad operativa. No hay otra manera, porque 15 helicópteros, dando vueltas se escuchan 15 ó 30 minutos antes de que lleguen al objetivo.

SEMANA: Se dice que ustedes fueron tentados por el narcotráfico y que empezaron a trabajar con ellos. Que hay de cierto en eso?
H.J.P: No. Nosotros tentados por el narcotráfico, no. Lo que sí hemos aceptado y aceptaremos en cualquier parte es que recibimos apoyo de una persona que tuvo vínculos con el narcotráfico: Gonzalo Rodríguez Gacha.
Pero de aceptar que uno fue amigo de un narcotraficante, como lo ha sido todo el mundo en este país, a decir que uno perteneció al narcotráfico, es muy distinto. Lo que ha habido es una cuestión de convivencia.

SEMANA: ¿Ustedes que posición tienen frente a lo que es el narcotráfico en el país?
H.J.P.: Mire: el narcotráfico en este país era un problema delincuencial.
Era. Porque con el tratamiento que se le ha dado lo han convertido en un problema de Estado. Uno hasta este momento no sabe exactamente cuál va a ser el fin del narcotráfico. Y lo que empezó como un problema delincuencial de tipo económico terminó conviertiéndose en una guerra peronista.

SEMANA:
Eso qué quiere decir?
H.J.P.: Una combinación de movimiento político, lucha de clases y violencia.

SEMANA: ¿Pero cuál es su posicion frente a ese fenomeno?
H.J.P.: La posición nuestra frente al narcotráfico es que nosotros sabemos que está ahí, sabemos que es un delito. Lo que también es cierto es que a nosotros no nos corresponde hacer una cruzada en contra del narcotráfico, porque eso le corresponde es al Estado.

SEMANA: Hace un momento usted habló de su amistad con Rodríguez Cacha. ¿Cómo era él?
H.J.P.: Un tipo común y corriente.

SEMANA: ¿Pero en su filosofía era un tipo que se identificaba con ustedes en el odio al comunismo?
H.J.P.: No. Es que están equivocados. Nosotros no odiamos a los comunistas nosotros hemos sido más comunistas que los comunistas.
Cada vez que hacemos una reunión y hablamos del sistema comunista decimos que-nosotros en esta región somos más comunistas que la misma UP que todos los organismos de izquierda.

SEMANA: ¿Pero Rodriguez Gacha compartía la filosofía que ustedes tenían para entrentar a los subversivos?
H.J.P.: Mire el problema de Gacha no era que compartiera la filosofía nuestra. O sea él nunca llegó a identificarse totalmente con nosotros. El venía de otra extracción, con otra formación, más que todo de sus negocios. El hombre de pronto lo único que compartía era que tenía una guerra contra la guerrilla y nosotros también teníamos una guerra contra la guerrilla. El nos utilizaba a nosotros y nosotros lo utilizábamos a él.

SEMANA: ¿Cómo los utilizó Rodríguez Gacha?
H.J.P.: Nosotros teníamos los hombres y la mística, pero no teníamos la plata. El entrenamiento implicaba gastos, entonces él nos pudo ayudar en eso. Usted sabe que el que da espera recibir.

SEMANA: ¿No tuvieron reparos en esa alianza?
H.J.P.: Nosotros partíamos de un principio: para combatir al enemigo nos uniríamos hasta con el diablo. Esa era una frase del general Yanine que a cada rato nos repetía.

SEMANA: ¿Pero ustedes sabían que él estaba en una guerra contra del Gobierno?
H.J.P.: No en ese momento no.
La guerra de Gacha contra el Gobierno es posterior. Hasta ese momento los nexos entre ambos eran muy buenos. En el momento en que se dañan y se produce el enfrentamiento nosotros nos aislamos del conflicto.

SEMANA: Cómo era originalmente la relación Rodríguez Gacha- militare?
H.J.P.: Muy buena, por lo menos con un sector de ellos. Dése cuenta que Gacha una vez me mandó decir “necesito que llegue a Pacho porque hay una entrevista con un alto militar”. Yo me desplacé a Pacho y un alto militar estaba allá para darle unas orientaciones sobre cómo es que debía manejar sus hombres armados de manos de él.

SEMANA: Qué diferencia hay entre paramilitares y autodefensas?

H.J.P.: Hay muchas diferencias. Orientación, ideología, todo eso. Pero más que todo yo diría que el término paramilitar es mal aplicado, se le aplica indistintamente a las bandas, a las organizaciones particulares de seguridad, cuyos practicantes han incrementado en este país; se les aplica hasta a los faraones de Cali, y encima de eso nos la aplican a nosotros. Entonces no hay una definición muy exacta de qué es paramilitar. Yo sé muy bien qué es una autodefensa, pero no sé muy bien qué es un paramilitar.

SEMANA: ¿Y qué es una autodefensa?
H.J.P.: Una autodefensa es una persona que está enmarcada dentro de una organización de tipo político y militar, que busca defender los intereses de una comunidad, frente a cualquier tipo de agresión.

SEMANA: ¿Cuál es el origen de las autodefensas?
H.J.P.: Las autodefensas nacen a raíz de un conflicto que se presenta con los grupos guerrilleros en el Magdalena medio y a una necesidad de defendernos.

SEMANA: En ese momento qué grupo subversivos estaban en la región?
H.J.P.: Aquí se creó el IV frente de las Farc, de éste se desdobla el XIX, XI, XXII y XXII y XXIII. O sea que el IV frente era la madre de las FARC en esta zona. Estaba comandado por Martín Villa, fue el hombre que trajo la semilla de las FARC a esta región. Y Martín Villa hoy hace parte del Estado Mayor de las FARC.

SEMANA: ¿Cómo eran esos tiempos cuando las FARC tenían el mando en el Magdalena medio?
H.J.P.: La región fue un semillero de las FARC. Es una verdad que no se puede desconocer. Además muchas de las personas que viven en esta región tuvieron que ver de alguna manera con la organización política o militar de la guerrilla. Mientras la guerrilla tuvo un comportamiento aceptable en la región, la gente no estuvo en su contra. Hacia 1979 llegan dos comandantes de las FARC que inician una política de agresión. Asesinatos, ajusticiamientos, torturas a los campesinos, comienzan a secuestrar a todo el mundo.

SEMANA: Antes de eso el campesino era simpatizante de la guerrilla?
H.J.P.: La guerrilla le había prometido al campesino otras cosas.
Le había prometido un mejor modo de vida cuando la revolución triunfara. Pero de un momento a otro, el campesino se encuentra que esa revolución no es justa. Es una revolución que están llevando en contra de la misma gente. Entonces todo el mundo dice ya nos quitaron nuestra tierras, ya nos quitaron nuestros ganados, nuestro dinero, ahora nos quieren quitar nuestros hijos. Fue ahí cuando nos decidimos a que nos vamos a hacer matar. Ahí, arranca la autodefensa.

SEMANA: ¿Usted vivió en carne propia esa violencia de los grupos subversivos?
H.J.P.: Toda la vida hemos vivido en esta región. Mi papá, él llegó a ser enfermero de vereda. A él lo utilizaban las Farc como enfermero de la zona, tenía que mantenerse de un lado a otro, viendo quién estaba enfermo, herido. Era un sacrifico muy grande porque al cualquier hora de la noche llegaban a llamarlo para ir a atender a un guerrillero enfermo.

SEMANA: ¿Cómo comienza la organización y el acercamiento al Ejército?
H.J.P.: El Ejército se da cuenta de que hay un problema creado. Y que la gente está cansada y a punto de explotar por la situación con la guerrilla. Y utilizan esa situación social de la región para darle un vuelco militar a la situación. La gente llega a organizar redes de inteligencia con los ganaderos y campesinos.

SEMANA: ¿Pero quién crea la autodefensa, ustedes o el Ejército?
H.J.P.: En 1965 dictó una ley por la cual se pueden crear las organizaciones de las autodefensas y está reglamentado desde 1979. Nosotros vemos que estábamos en mora de crear las autodefensas. Entonces como los guías son informantes se los reúnen y se les comienza a dar instrucción militar para organizar lo que se conoce como las juntas de autodefensa veredal, zonal, demunicipio, de región. Había los mecanimos legales para su creación.
Se crea el servicio militar campesino de tal manera que los campesinos de la zona permanecían en sus fincas de lunes a viernes trabajando y los sábados y domingos se concentraban en las unidades militares donde recibían cursos de inteligencia, contrainteligencia.
Cuando el campesino terminaba su curso de un año recibía su tarjeta militar de primera clase y además ya era un autodefensa.

SEMANA: ¿Ustedes entonces son hijos del Ejército?
H.J.P.: Hijos del Estado. El Ejército no es el que saca los decretos. Es el Estado. Y el Ejército es el que los hace cumplir.

SEMANA: ¿Pero el Ejército los forma?
H.J.P.: El Ejército nos forma. Es que si el Gobierno saca un decreto debe hacerlo cumplir a quien le corresponda. En ese momento es a las Fuerzas Militares a quienes les corresponde hacer cumplir ese decreto. Crear las juntas de autodefensa.

SEMANA: ¿En ese comienzo fue mucha le gente que participó?
H.J.P.: Al principio el uno le tenía miedo al otro. Los primeros que comenzamos a darle información al Ejército y los que comenzamos a hacer los primeros patrullajes éramos muy poquitos. Había desconfianza porque muchos estaban muy bien adiestrados por la guerrillas.

SEMANA: ¿En qué momento ustedes comienzan a ganarle terreno a la subversión?
H.J.P.: Eso fue un proceso largo, no fue de días. Fue un proceso de años. La guerra comenzó a ganarse desde el momento en que se cambió de mentalidad. Cuando la gente perdió el miedo y se acabó el mito que había sobre las guerrillas, entendió que eran tan humanos como nosotros.
Que morían de igual manera como nos mataban, que en un combate la bala les entraba igual que como a nosotros.

SEMANA: ¿De dónde salieron las armas?
H.J.P.: Armas que tenían los campesinos, armas que nos brindó el Ejército, armas que nos vendieron porque ya con los primeros enfrentamientos con la guerrilla después de los patrullajes devolvíamos las armas al Ejército y quedamos desarmados y expuestos. Entonces tocó pensar en conseguir armas independientemente de las que el Ejército nos suministraba. Las conseguimos en el mercado negro porque nosotros siempre hemos partido de que si de pronto hay armas cerca de la región nuestra que alguien está vendiéndolas qué mejor que nosotros las compremos porque si dejamos que esas armas se vayan donde el enemigo nos van a venir en contra.

SEMANA: ¿La plata para comprar las armas de dónde salió?
H.J.P.: Con los aportes que hizo la gente de la región.

SEMANA: Pero usted habla todo el tiempo como si fuera un redentor. Sin embargo, en esta guerra contra la subversión a ustedes se les acusa de ser los exterminadores de los miembros de la UP ¿Es cierto?
H.J.P.: Yo le hago una pregunta. ¿Usted cree que nosotros tenemos la capacidad militar y la decisión política para poder al mismo tiempo, en todo el país y con igual intensidad llevar a cabo una acción de esas en contra de gente de un partido político? Nosotros no peleamos contra partidos políticos, la guerra que nosotros hemos llevado es contra grupos armados. Y tanto así es, que nosotros respetamos cualquier actividad política venga de donde viniere. La guerra militar que nosotros llevamos es contra los grupos armados y no contra grupos políticos.

SEMANA: Pero a ustedes las autoridades los sindican de ser los autores de los crímenes de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo.
H.J. P.: Nosotros no hemos tenido nada que ver. Pero sabemos quiénes fueron. Los interesados y el Estado también lo saben.

SEMANA: ¿Nos puede dar una pista?
H.J.P.: Ahorano. Tal vez más tarde. Piense, al fin y al cabo, que es la primera vez que doy una entrevista en la vida.

Publicado en SEMANA, Fecha: 16/04/1991 – Edición 467