Nos convertimos en una máquina de matar: Julián Bolívar
21 de octubre de 2009Rodrigo Pérez Alzate alias ‘Julián Bolívar’, uno de los jefes del Bloque Central Bolívar (BCB), habló en exclusiva con Verdad Abierta sobre su inicio en las autodefensas en el Sur de Bolívar, su posible extradición y de por qué Colombia no aguanta toda la verdad sobre el paramilitarismo.
Fundación Ideas para la Paz
A mediados de los 90 el sur de Bolívar se había consolidado como uno de los santuario que controlaba el Eln.
En 1997, Rodrigo Pérez Alzate alias ‘Julián Bolívar’, apoyado por comandos de las autodefensas de los hermanos Castaño y al mando de Salvatore Mancuso, incursionó en la región y en gran parte del Magdalena Medio, desplazando a la guerrilla y consolidando un nuevo brazo del paramilitarismo que se conocería a partir del año 2000 como el Bloque Central Bolívar (BCB).
El objetivo de las Auc era quitarle el control de esta zona a la guerrilla, rica en recursos minerales y naturales, pero también clave para la producción de drogas.
En compañía de su hermano Guillermo Pérez Alzate alias ‘Pablo Sevillano’ y deCarlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’ o ‘Javier Montañez’, ‘Julián Bolívar’ dirigió este proyecto paramilitar financiado con recursos provenientes del narcotráfico, la explotación del oro, el robo de combustibles y la extorsión.
Según cifras presentadas por organizaciones sociales del sur de Bolívar, entre 1997 y 2002, el grupo de ‘Julián Bolívar’ fue responsable de 556 asesinatos en el sur de Bolívar, algunos de ellos en coordinación con el Ejército.
Según la Fiscalía, entre 1996 y 2005 en la zona del sur de Bolívar más de 2.000 personas fueron asesinadas a causa del conflicto armado.
En una de sus primeras versiones libres reconoció que en solo un municipio (Santa Rosa) las Auc compraron 685 ataúdes entre 1999 y 2005 para enterrar a sus combatientes.
El 31 de enero de 2006, 2.519 hombre y mujeres pertenecientes al Bloque Central Bolívar se desmovilizaron junto a ‘Julián Bolívar’ en el municipio de Santa Rosa (Bolívar).
En el momento de su desmovilización, el grupo entregó 1.386 armas, 140 mil municiones, 546 granadas, 15 radios portátiles y dos helicópteros.
Desde la cárcel de Itagüi, ‘Julián Bolívar’ le contó a Verdad Abierta su versión de la historia sobre la entrada y consolidación del paramilitarismo en el sur de Bolívar.
El grupo de ‘Julián Bolívar’, a través de varias estructuras, delinquió en municipios como Morales, Tiquisio, Arenal, Simití, Santa Roda del Sur, San Pablo, Cantagallo, Barranco de Loba, Altos de Rosario, Regidor y el Peñon, con la pretensión de estar combatiendo a la guerrilla a la vez que fortalecía sus redes dedicadas al narcotráfico.
Algunas organizaciones han cuestionado las verdades de este comandante paramilitar (ver artículo) y también ha sido acusado por antiguos lugartenientes de haber continuado delinquiendo mientras se encontraba en su zona de concentración antes de la desmovilización (ver artículo).
Este paramilitar nacido en Medellín, estuvo acompañado durante la entrevista por alias ‘Bedoya’, quien fue su mano derecha durante la incursión y consolidación del Bloque Central Bolívar en el sur de Bolívar.
Los inicios en las autodefensas
Verdad Abierta:¿Cuándo y por qué ingresa a las autodefensas?
Julián Bolívar: nosotros éramos una familia de 5 hermanos nacidos aquí en Medellín.
Nos dedicábamos al comercio de confecciones, en el sector de Guayaquil, conocido como Pichincha, un sitio llamado el hueco.
Ahí teníamos almacenes todos los cuatro hombres.
Luego mi hermano mayor vendió los almacenes de él; nos quedamos Guillermo, Jaime y yo con almacenes, y nos toco una época con la presencia de las milicias bolivarianas por todo este sector.
Eso fue por ahí 91 o 92 aproximadamente.
VA: ¿Y qué pasó después?
JB: Como todo comerciante estábamos obligados a pagar un impuesto a esas milicias.
Eso se venía haciendo regularmente pues estábamos obligados a hacerlo, pero, de un momento a otro, empezaron a incrementar sistemáticamente las exigencias económicas.
Para Guillermo y yo era imposible seguir cancelando eso, mi hermano Jaime hacia todo lo posible por cancelarlo pero Guillermo y yo decidimos vender los almacenes y nos fuimos para Montería.
Mi hermano Jaime siguió insistiendo aquí.
Y en el año 94 nos fuimos para Montería y allí montamos una fábrica de hielo y helado.
En el año 94 las milicias Bolivarianas asesinan a mi hermano Jaime porque él no fue capaz de cubrir las exigencias que le estaba haciendo la guerrilla en ese momento.
Nosotros nos quedamos muy tristes con lo que sucedió y nos tuvimos que llevar a mi papá y a mi mama con nosotros para Montería.
Trasladar inclusive los hijos de mi hermano, los tres hijos pequeños, uno de ellos recién nacido.
En vista de la situación ya la fábrica de hielo y helados no nos daba para el pago de los gastos de la casa de mi hermano el fallecido, de mi papa y de mi mamá.
Entonces yo decidí empezar a comercializar ganado.
Entonces viajaba al norte de Antioquia, a Yarumal, Valdivia, Puerto Valdivia y compraba ganado del que llaman de doble propósito.
Luego, lo vendía en Planeta Rica y Caucasia.
Así estuve por un periodo.
VA: ¿Y era común encontrarse a los paramilitares?
JB: Lo más normal, así como era común encontrarse guerrilla por todo lado.
Yo viajaba cerca de Yarumal y me encontraba a los elenos; pero si me iba para Campamento me encontraba con el frente 36 de las FARC; si iba a Caucasia o a Taraza ya ahí me encontraba con las autodefensas.
En esa época eran pequeños grupos de autodefensas regionales, muy personales de 15, 20 o 25 hombres.
Entonces me fui metiendo en el cuento, ya empecé a relacionarme primero con labores de logística, conocí mucha gente en Yarumal y arranqué con un grupo en Yarumal y conocí unos muchachos: ‘Pantera’, ‘Tolima’ y ‘Bryan’. Fui haciendo mi grupito con la colaboración del comercio que me financiaba con algo mínimo: me daban 100 mil pesitos, 50 mil pesitos o 30 mil pesitos.
Y ayudando a pasar carros de contrabando sobre todo en las vías aseguradas por un reten que había de la Aduana ahí en la base del Ejército, en Yarumal.
Entonces yo coordinaba cuando no estaban los de la base, pasaba los camiones y ellos me regalaban $200.000, $300.000 o $500.000.
De eso mantenía al grupo y luego se fue creciendo.
Posteriormente en uno de mis viajes a Caucasia conozco a ‘Javier Montañez’ (‘Macaco’) quien estaba recién llegado del Putumayo, ya que le había tocado salir volado de por allá también y había comprado unas tierras por el sector del municipio de Cáceres.
VA: ¿En qué año conoce a Carlos Mario Jiménez ‘Macaco’ o ‘Javier Montañez’?
JB: Eso ya es en el año 97.
El ya tenía un grupo de autodefensas, cuyos miembros en su mayoría era gente de Caparrapí (Cundinamarca), y eran conocidos como los ‘Caparrapos’.
De ese grupo hacía parte ‘J22’ quien después fue uno de los comandantes de ‘Javier Montañés’.
Yo después fui organizando mi grupo comprando armitas.
Tenía un muchacho conocido que viajaba a Panamá y me ayudaba a traer.
Yo le recogía 2.000 dólares y el me compraba fusiles hasta por 400 dólares, 300 dólares.
Fusiles de tres guerras comprados en Centro América.
Entonces yo me traía seis fusiles, vendía tres y me quedaban tres para mi, para ese entonces ya éramos 30 hombres.
Ya con ‘Javier Montañez’, lo conocí y fuimos haciendo buenas relaciones, y hubo un problema: llegaron las ACCU y cooptaron todos esos pequeños grupos de autodefensas en el bajo Cauca y quedaron dentro de lo que se llamo las ACCU, Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá.
Entonces empezó la distribución de los territorios: ‘Cuco Vanoy’ y sus autodefensas (esa época no era Bloque Mineros), con dos o tres señores por los lados de Taraza, Puerto Valdivia y Barro Blanco, que son corregimientos de por allá; ‘Javier Montañez’ en Piamonte hacia adentro; habían unas autodefensas en el municipio del Bagre que eran comandadas por un muchacho ‘Danilo’ que manejaba hasta cierto punto de Caucasia, y se fueron repartiendo los territorios para que no fueran a haber problemas de jurisdicción.
VA: ¿Y su hermano Rodrigo Pérez ya estaba en las autodefensas?
JB: No, mi hermano estaba en Montería, mi hermano nada tenía que ver con ese cuento.
La operación Sur de Bolívar
VA: ¿Y cómo arranca el proyecto del Bloque Central Bolívar?
JB: Después de esa orden de las ACCU ya conocí a Vicente Castaño (‘El profe’).
Montañez ya se conocía con Vicente.
Luego convocan a una reunión por allá por los lados donde estaba Carlos y Vicente Castaño, en el Urabá Cordobés, por esos lados de Buena Vista y La 21.
Y desde esa reunión le dicen a ‘Javier Montañez’ y a otro señor ‘Sebastián’, que tenían que aportar unos hombres para la incursión o para la operación sur de Bolívar, y la idea era entrar con unos 350 hombres. ‘Javier Montañez’ dijo que no podía aportar ese número porque su bloque era muy pequeño.
Para esa fecha ya le habían entregado a él a ese señor ‘Danilo’ por malos manejos y atropellos contra la población civil, le entregaron lo que era el Bagre y Zaragoza a ‘Javier Montañés’ también; ya el casco urbano de Caucasia estaba manejado por ‘Cuco Vanoy’.
Entonces ‘Javier Montañez’ se comprometió a aportar 100 hombres para esta operación Bolívar.
Luego me llevan a una reunión a donde había un señor Enrique Barreto del sur de Bolívar, que estaba hablando a nombre de unas comunidades del Sur de Bolívar.
Gente que le había tocado abandonar sus tierras, sus propiedades sus bienes, por la persecución del ELN, les habían robado los ganados y después de haber acudido a todas las instancias de los organismos de seguridad no habían encontrado ninguna respuesta, entonces acudieron donde Vicente Castaño.
Vicente fue el que organizó toda la operación y en esa reunión me proponen a mí como coordinador, yo ni siquiera entrenamiento militar tenia.
VA: ¿Y qué hacía un coordinador?
JB: Yo en el tiempo que estuve con ‘Javier Montañés’ me dedique mucho a la parte logística: compra de víveres, compra de repuestos para automotores, medicina para los muchachos y esos detalles, buscar quien me vendía el camuflado y la munición, y eso los consigue uno con los soldados, con el Ejército o con la Policía o con los de contraguerrilla de la Policía, que era donde más uno conseguía.
VA: ¿Y cómo fue la operación Sur de Bolívar?
JB: Entonces, me proponen como coordinador de ese cuento y acepte.
Ese mismo día me presentan a alias ‘Ramiro Popeye’ y a alias ‘Gustavo’, que después pasó a ser ‘Gustavo Alarcón’ dentro Bloque.
Ellos eran los comandantes militares.
Yo craneo todo, me voy para la zona de ‘Javier Montañés’ a mirar los que están cooperando.
Él nombró un comandante alias ‘peruano’ o alias ‘la hiena’ como comandante de él.
El me dice que el pie de fuerza que podía aportar era como de 70 hombres no más, yo le digo que no hay ningún problema y arrancamos con eso.
Se pusieron unos camiones y arrancamos por toda la carretera: pasamos por Caucacia (Antioquia), luego por un costado de Montería (Córdoba) y llegamos a Carmen de Bolívar (Bolívar), tiramos hacia Bosconía (Cesar) y bajamos hacia allá para lo que es Curumaní (Cesar), luego a Aguachica (Cesar), y de Aguachica a San Martin (Cesar).
Para ese momento yo ya me había ido a entrevistarme con ‘Camilo Morantes’ (ver artículo).
A Morantes lo conocí cuando estaba en las fiestas en el pueblito donde él mantenía su base que era San Rafael de Lebrija (Santander) y estaba bebiendo y yo tuve un problema con él, pero de todas maneras se solucionó.
Coordinamos y me dio un espacio para que yo acantonara las tropas ahí, y esperar a que llegara la gente de Urabá.
Estando donde ‘Camilo Morantes’ noté que había mucha indisciplina.
Yo me llené de temor de organizar un operativo militar aquí, cogí a los muchachos y me fui para donde ‘Juancho Prada’ en San Martín Cesar y el me cedió un espacio allá en un sitio que se llama Barranca Lebrija, que es cerca al río Magdalena.
Ahí estuve organizando las tropas, esperando camuflado, esperando armamento, esperando municiones, esperando todo.
Como nada que llegaba la gente se me empezaron a desesperar los muchachos, empezaron brotes de indisciplina y ya no copiaban muchos de los mandos medios, se estaban insubordinando.
Desde que arrancamos habían pasado 3 o 4 meses.
VA: ¿Cuándo llegan al Sur de Bolívar?
JB: yo hablo con ‘Juancho Prada’ y le digo: ¿Cuánta gente me puede prestar? Yo arranco con esta gente, arrancamos una operación damos un golpe y nos regresamos, porque yo con lo que tengo no me puedo parar.
Me dijo que solo tenía 20 hombres.
Entonces me prestó 20 hombres y un comandante que se quedo conmigo, que está aquí conmigo ‘Bedoya’, a quien en esa época le decían ‘Bryan’.
Yo cojo los 20 hombres, ordene todo, arrancamos y dimos el primer golpe.
Eso fue en Cerro Burgos (municipio de Simití), entramos en chalupa de motor 200 y pasamos todo el río Magdalena.
Ya en Cerro Burgos llegamos y habían unos milicianos, uno se nos metió en una casa y nos disparaban con una escopeta, nos mato dos muchachos, pero los sacamos de allá y los dimos de baja.
Ese día murieron él y otras dos personas, una mujer y hombre.
Yo no iba, iban ellos, yo estaba de coordinador y estaba pendiente por radio porque yo como le digo no tenía ninguna experiencia militar.
Eran elenos, milicianos, ese día iban de camuflado llevaban un radio, revolver, granadas y la escopeta.
Eso fue el 11 de junio de 1998.
VA: ¿Cómo prosigue la operación Sur de Bolívar?
JB: La idea era, dar el golpe y para atrás.
Aún no había llegado la gente de Urabá pero los comandantes si habían llegado, entre ellos ‘Ramiro Popeye’.
Ellos me dicen que prefieren seguir para adelante, que si cuentan con el apoyo mío ellos avanzan, yo me puse a pensar y dije: háganle para adelante que el objetivo es el sur de Bolívar.
Arrancaron por toda esa carretera de Cerro Burgos, a Simití y llegaron a un punto que se llama la ‘Y de Fontes’, que es un punto intermedio entre Santa Rosa del Sur y Cerro Burgos.
Al lado izquierdo se cogía hacia San Blas.
En ese recorrido se demoraron por ahí 15 días, tocaba con paso asegurado, cada rato los hostigaban, no se podían salir de la carretera porque en los lados habían minas quiebrapatas.
De todo eso se dio cuenta la Policía de Simití, no coordinamos nada con ellos, pero ellos se dieron cuenta.
VA: ¿Y en el recorrido previó también la Policía no hizo nada?
JB: Yo le digo una cosa: eso era más evidente, en una zona de autodefensas eso es evidente.
Había unos coordinadores, que eran los encargados de hablar con el comandante de policía, con el comandante de un reten: “Ahora háganse pa un lado que es que vamos para dentro”.
Eso todo el mundo lo sabía.
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En la región del Sur de Bolívar el BCB libró una guerra a muerte con el ELN y contra las organizaciones sociales y campesinas de la región. Archivo Semana. |
VA: ¿Qué pasa después?
JB: Entonces llegamos a la ‘Y de Fontes’ y ahí instalamos nuestra primera base.
Luego recibo la orden de avanzar hacia Micoahumado en Morales.
En ese momento éramos casi 100 hombres: los 70 y pico que venían de Caucasia, los 2 comandantes y los mismos muchachos de confianza de ellos y los 20 que había pedido prestado a ‘Juancho Prada’; más o menos 97 hombres en una operación hacia Micoahumado que tenía que salir en tres ejes: uno que empezaba más al norte del sur de Bolívar, por los Altos del Rosario; y otro que entraba por Arenales.
Esos dos ejes comandados por Salvatore Mancuso o gente de Salvatore, porque toda la operación era dirigida por él.
Los hombres míos y yo le teníamos que obedecer, es decir que estábamos bajo órdenes de Salvatore; incluso en esa primera incursión mi comandante inmediato era Salvatore no ‘Javier Montañez’.
Y por el otro eje nosotros, por Moralito y la Arcadia.
Allí ya eramos mucho más de 300 hombres.
Llegamos a Micoahumado a finales de 1998, que era un nicho histórico del ELN.
Los que llegaron primero iban al mando de alias ‘noventica’ y otro comandante de Mancuso que no recuerdo el nombre.
Ya después llegó la gente de Mancuso y me dejaron una gente de la que me habían prometido.
Luego doy la orden de arrancar a San Blas, entonces yo ya me fui metiendo más de lleno, haciendo entrenamiento con los muchachos y empecé a leer todas las tácticas y estrategias del Che Guevara, Clausewitz, etc.
En San Blas encontramos sólo 5 o 6 personas; de esas 5 o 6 personas yo recuerdo a un señor ‘Pata de Loro’ o ‘Pedro Mafia’ que era el encargado de la compra de coca en el sur de Bolívar para pagarle el impuesto al ELN, porque el sur de Bolívar era del ELN.
Allá entraba de vez en cuando el frente 24 o el 4 de las Farc.
VA: y ¿qué estructuras del ELN?
JB: En la parte norte, por Morales, Arenal, Regidor, el frente José Solano Sepúlveda; Hacia Santa Rosa del Sur el frente Héroes de Santa Rosa; y en San Pablo y Simití la Mariscal Sucre.
VA: ¿Qué pasa en San Blas?
JB: Nosotros llegamos a San Blas y este señor se me presenta y me dice quien es, entonces yo reporto eso; ya el mando para esa época no era directamente Mancuso, sino ‘Javier Montañez’.
VA: y Montañez ¿dónde estaba?
JB: en el bajo Cauca, él siempre estuvo en el bajo Cauca.
VA: ¿Y luego de San Blas?
JB: Llegamos allá teníamos que organizar las cosas con las comunidades, el que iba regresando se le iba diciendo que la guerra no era con los campesinos, que la historia había que partirla en dos, antes y después de la llegada de la autodefensas, que lo que había pasado era un borrón y cuenta nueva, que nosotros les entendíamos que tenían que colaborarle al ELN, porque el ELN era la autoridad en el Sur de Bolívar.
Entonces, poco a poco fue llegando la gente a San Blas.
VA: ¿Y cómo se autodenominaban esas autodefensas?
JB: En el 98 y 99 éramos las Autodefensas del Sur de Bolívar.
Ahí ya fuimos entrando en operaciones militares y se combatía a diario.
Se organiza una clínica, una fábrica de camuflados, armería, escuela de entrenamiento que estaba bajo el mando de ‘Bedoya’, una emisora y fuimos ocupando territorios.
El centro de operaciones era San Blas, la base principal donde yo permanecía.
Pasó que a ‘Popeye’ no me lo aguantaba porque comenzó con sus irregularidades, robos y acciones de pillaje y todo.
Entonces, llame a Castaño y le dije que yo ya no me aguantaba más a ese señor que lo sacara de allá, y entonces deje a ‘Gustavo’ como comandante de todas esas estructuras.
Luego nos tomamos Monterrey (Simití) que para las FARC ese punto era clave.
Puse un puesto de mando avanzado ahí con un señor Carlos, que todavía está vivo y va a ir a versión libre, un viejo ya de muchos años en la guerra.
Y le íbamos ganando la guerra al ELN, pero comenzaron a reforzar todo ese grupo de guerrilla, empezó a llegar guerrilla del nordeste antioqueño y del bajo Cauca.
Pero ellos atropellaron mucho la población civil, atropellaron muchísimo, la gente se mamo del ELN; donde ellos hubieran sabido manejar o los hubieran manejado con tacto o con inteligencia allá no hubiera entrado ni autodefensas ni las fuerzas institucionales, eso era el nicho histórico de ellos.
Muchos guerrilleros que eran oriundos de la región pasaron a hacer parte después de las autodefensas.
VA: ¿Y allí estaba el COCE del ELN?
JB: Los comandantes principales del Coce ya no estaban.
El cura Pérez había muerto en el 97, Antonio García se había ido para La Bogotana, entre Norte de Santander y el Cesar, y Gabino si estaba allá, por la región de El Paraíso, de El Jardín, Vallecito hacia adentro, en un sito que se llama El Tamal, ya límite entre Antioquia y el sur de Bolívar pero más hacia la Serranía.
El campamento de Gabino estaba en línea recta del campamento mío a 6 kilómetros.
Inclusive un día hicimos una operación que yo llamo ‘operación vaca’, donde le cogimos todo el ganado a Gabino, como mil y pico cabezas de ganado; los guías y los que mostraron el ganado eran que los cuidaba el ganado ahí, entonces empezó a volteárseles toda esa población al ELN en el año 99.
En ese momento el ELN y ya estaba en alianza con las FARC, pero pasó algo que yo creo que determinó la guerra en el sur de Bolívar: el secuestro del avión de Avianca.
El secuestro del avión de Avianca y la guerra del sur de Bolívar
VA: ¿Por qué fue tan importante ese hecho?
JB: El secuestro del avión en abril de 1999 nadie se lo esperaba.
El Eln aterriza y bajan la gente por unos brazos del rio Magdalena.
Cuando nosotros nos damos cuenta de eso yo digo: “se nos va a venir un operativo militar tremendo, señores aquí no podemos hacer nada”.
Primero, la cantidad de guerrilla que había ahí era impresionante y segundo “por buscar a Juan encuentran a Pedro” y nos bombardean a nosotros.
Entonces yo dije todo el mundo acá se recoge, se me visten de civil y se me reparten por los cascos.
Esa operación duró como 3 o 4 meses y se llamó la ‘operación Anaconda’ (abril-junio de 1999), al mando de la V Brigada del Ejército.
La gente del sur de Bolívar decía pero qué bueno que se roben un avión así sea mensual a ver si vemos el Ejército, a ver si vemoslas fuerzas institucionales, que era la única forma en la que la veían.
Yo en todo el tiempo que estuve en el sur de Bolívar mientras que estuve del 98 al 2001, sólo vi dos operaciones grandes donde hubo presencia del Ejército ocupando el territorio que fueron: la ‘operación Anaconda’ y ‘operación Bolívar’.
Con ese operativo me retiro un tiempo, saco unos días y me voy para Bucaramanga y allá me tenían enterado de todo.
Y pasó la ‘operación Anaconda’ y la cantidad de guerrilla que murió en esa época fue impresionante.
Eso determinó la guerra en el sur de Bolívar, fue un error estratégico del ELN impresionante.
Cuando ya sale el Ejército, entonces yo organizo mi gente, ya me habían llegado más fusiles, había reclutado más gente, los tenia entrenando en el bajo Cauca; y les meto un barrido impresionante, en donde los cogí desmoralizados y debilitados.
VA: ¿Y qué pasa después?
JB: Entonces nos tomamos El Paraíso, seguimos avanzando y controlando territorio. Por ordenes de ‘Javier Montañez’ ese señor ‘Pata de Loro’ quedo manejando las finanzas, pero resulta que nos estaba haciendo espionaje, por que seguía coordinando con un tal comandante ‘Julián’ del ELN y les avisaba de todos los movimientos nuestros por teléfono.
Yo di la orden de darle de baja a ese señor, se le dio de baja y ya el comandante Montañez mando a otro personal para que se encargara de las finanzas y se organizaron para la compra de coca y todo eso.
Cuando estábamos en El Paraíso ya éramos tres frentes, ya se había llegado a Morales, a Arenal, a Regidor, a Altos del Rosario, a Pueblito Mejía, o sea ya era un ejército.
Eso coincidió también con la importación más grande de armas de las autodefensas (fusiles búlgaros) a cargo de este señor Humberto Agredo, quien trajo dos veces y las dos veces nos llegó a nosotros (ver documento).
En una fueron como 7.000 y en la otra fueron otro tanto.
La ventaja de ese armamento es que era 5.56 y la munición la conseguíamos baratísimas.
Después llegaron las PKM y fusiles AK 47.
Los intentos de despeje del sur de Bolívar y el avance paramilitar en el año 2000
VA: ¿Qué pasa en las autodefensas cuando se enteran de un posible despeje de la zona para negociar con el ELN?
JB: Me llama Carlos Castaño y me dice: Julián hay algo gravísimo, prácticamente está acordado el despeje del Sur de Bolívar para el ELN; y me dice: eso no se puede jamás, otro Caguán pero aquí ya en el obligo del país, a una hora de la única refinería del país, donde quieran paralizar al país lo hacen, no lo podemos permitir Julián.
Entonces yo le dije déjeme a ver qué hago, y ahí mismo, eso fue un sábado, llame en todas las comunidades, los lideres, los lideres de distintas partes y en cosa de una hora ya los tenia ahí, y les dije: señores está pasando esto, ¿qué vamos a hacer?, me dicen que hagamos protestas pacificas en los pueblos y saquemos pancartas diciendo que no queremos lo mismo de las FARC, y arrancamos con eso.
Como a los 20 días volví a hablar con Castaño, eso no hay nada que hacer aquí eso va tocar irnos a las vías de hecho, y le dije: la única que hay es que nos vamos a la troncal del Magdalena Medio y paralizar este país Esa gente tenía toda la experiencia del mundo, ¿Quién les había enseñado? el ELN.
Y ellos mismos creanun comité de alimentación, de transporte, de medios de comunicación, y cito a la gente a las 8 am del otro día en la ‘Y de Fontes’, y llegaron como unas 1.500 personas.
Yo cojo un megáfono animándolos y provocando la movilización.
Los de San Pablo y Cantagallo taponaban en La Lisama; los de Santa Rosa, Simití y algunos de Morales taponaban en Aguas Claras, en Aguachica; entonces entre La Lisama y Aguas Claras taponamos por ahí unos 100 km.
En esa primera marcha salieron por ahí unos 8.000 o 9.000 campesinos, que fue de 13 días.
Hasta que enviaron al ministro de gobierno Néstor Humberto Martínez.
Entonces la primera propuesta es organizar un comité y se crea Asocipaz con este señor Celso Martínez, un señor Carlos Galvis de Santa Rosa, un señor Rafael de San Pablo, un señor Eliseo Acevedo también de San Pablo.
En fin, todos los líderes y alcaldes apoyaron eso.
La Policía y el Ejército feliz.
VA: ¿Hubo un segundo bloqueo?
JB: Se organizó Asocipaz, se consiguió la aprobación de unos recursos de unos dineros para pavimentar la carretera de Cerro Burgos a Santa Rosa, y el compromiso del Presidente y de su delegado de que jamás desmilitarizaría el sur de Bolívar.
Empezaron a hacer unos talleres de sensibilización, pero había conversiones secretas y eso todo se sabía.
Entonces otra vez, como a los 2 meses, la gente otra vez para la calle y más motivada todavía porque les habían quedado mal.
Ahí fueron 21 días.
Esa vez prácticamente se estaba quebrando el país.
Pero, le cuento una cosa, llamaban de las empresas a los lideres: “vea yo tengo tantos camiones allá, por ejemplo de la Olímpica, con verduras que eso es perecedero, con un gusto se los entrego cómanse eso, pero no vayan a permitir eso jamás»; esas avícolas de Santander nos daban huevos, nos daban pollos; los carros de Alpina yogures y quesos.
Como al día 20 me llama Carlos Castaño y me dice: “Julián esto hay que levantarlo ya el país está quebrado, esto ya es antipatriótico”.
Y yo le digo comandante yo no puedo levantar esto, esto ya se me salió de las manos, esto ya cogió su propia dinámica.
La única manera que le vi de resolver eso fue cuando yo cogí tres líderes y les dije: “vea señores paren esto, ustedes no acatan esto y las autodefensas se van del sur de Bolívar, retiro todos mis hombres”.
Entonces a las 11 de la noche ese día estaban circulando ya los carros.
El avance del Bloque Central Bolívar
VA: ¿Y la creación del BCB?
JB: Ya viene el mes de Junio (año 2000) y Castaño me da la orden de crear un gran grupo de autodefensas en el Magdalena Medio, que agrupara todas las autodefensa del Magdalena Medio, que ojala quedara la gente de Ramón Izasa, la gente de ‘Botalón’.
Realmente eso no se pudo.
Como no se pudo hacer eso, entonces lo organizamos nosotros con las Autodefensas de Santander que habían quedado luego de la muerte de ‘Camilo Morantes’.
Entonces organizamos el bloque, que en un principio se iba llamar Bloque Central Colombiano, pero quedo Bloque Central Bolívar (BCB), se convocaron a los distintos comandantesde Santander, Nariño -que ya estaba mi hermano en Nariño, él llego allá en el 99-, del bajo Cauca y en una reunión en San Blas se organizo el Bloque Central Bolívar, ahí nació el BCB.
Yo consideraba que lo más importante no era lo militar sino darle mucho significado y resaltar la parte política.
Yo ya había conocido a Iván Roberto Duque ‘Ernesto Baez’, para esa época Iván Roberto estaba en Cristales dando unas charlas en donde ‘Doble Cero’, yo lo llame y el asumió la dirección política del Bloque y organizó la escuela de estudios superiores Fidel Castaño Gil.
Esto fue más o menos en septiembre del 2000, pero el Bloque se constituye como tal en Junio de ese año.
VA: ¿Y qué pasa con el avance del BCB?
JB: Ya en enero de 2001, nuevamente empieza a sonar lo del despeje, entonces Iván Roberto ya estaba con nosotros y se encarga de todo ese manejo.
Se organiza el movimiento “No al despeje” y de ahí sale la idea de que ese movimiento social trascendiera a lo político y ya se nombra este señor Carlos Clavijo y a Carlos Galvis como segundo renglón (ver artículo), para apostarle a la ruta del Senado.
Se buscó una cámara en el sur de Bolívar, no fue posible encontrar un líder que tuviera como fuerza, se busco una cámara en Santander y no fue posible, y se apoyó como formula a la Cámara a Rocío Arias en Antioquia.
Eso todo ya lo manejo Iván Roberto.
Yo tengo algunas diferencias en el sur de Bolívar y me voy a Santander, estaba muy interesado en la colaboración de Barrancabermeja, y me voy del sur de Bolívar y le entrego el mando a Montañez; y me voy para Santander.
Montañez ya iba para esa época, esporádicamente y se quedaba uno o tres meses.
La vez que más se quedo fueron como 6 meses.
Ya me voy yo con la mayoría de mi gente, me voy para Santander y queda ‘Gustavo’ como comandante, pero también envían a ‘J22’, entonces había un mando compartido al mando de tres frentes: Combatientes de San Lucas, Vencedores del Sur y Libertadores del Rio Magdalena.
En el Bajo Cauca el responsable de las operaciones militares era ‘J22’; en el sur de Bolívar queda ‘Gustavo Alarcón’; en Santander un muchacho que le decían ‘Felipe Candado’ y en Nariño ‘Pablo Sevillano’, mi hermano.
Yo tenía la responsabilidad en ese momento de Santander y el Sur de Bolívar desde la creación; Montañez la responsabilidad del Bajo Cauca y mi hermano que era autónomo en el manejo de sus clientes.
VA: ¿Y qué pasa en Santander?
JB: Yo me voy de ahí y me quedo nada más con Santander.
Llego y creo el frente Walter Sánchez en nombre de un peladito que me habían matado en el sur de Bolívar; creo el frente Fidel Castaño que era el que estaba incursionando en Barrancabermeja; organizo unos hombres y los mando hacia la Provincia Comunera y creo el frente Comunero Cacique Guanentá; envíootra gente hacia la Provincia de García Rovira y creo el frente Patriotas de Málaga; otro frente lo envió para la Provincia de Vélez y creo el frente Lanceros de Vélez y Boyacá.
VA: ¿Y la expansión del BCB?
JB: Luego organizamos lo de Puerto Berrio y Yondó.
En el año de 2001 el Bloque Central Bolívar asume el mando de esos frentes, entonces quedaron adheridos a la estructura que yo comandaba, el frente Pablo Guarín en Puerto Berrio y el Frente Conquistadores de Yondó.
Ya después viene la creación de las autodefensas en Risaralda, se crea la zona Eje Cafetero.
Cuando empiezan los problemas con ‘Doble Cero’ y el comandante de las autodefensas allá en Caldas, que eran orgánicas del Bloque Metro, este comandante se distancia de ellos y busca la ayuda de ‘Javier Montañez’ y con la intermediación de Iván Roberto se logra que esas autodefensas pasen a hacer un frente adjunto del Bloque Central Bolívar.
Después, vienen los desordenes en el Caquetá, el mismo ‘Profe’ ya había tenído un muchacho ‘José María’, muchísimos problemas se presentaron, entonces el ‘Profe’ le propone a Montañez que se vaya para el Caquetá y asume también el mando del Caquetá (ver artículo).
Posteriormente, cuando se inician las negociaciones ‘Rafa Putumayo’ tiene problemas con Carlos, creo que Carlos lo iba a matar, y ‘Javier Montañez’ se interpone, y yo creo que esa era una de las grandes diferencias con Carlos.
Y para la negociación, las autodefensas del Putumayo quedan dentro de la mesa del BCB pero no dentro del Bloque.
Después pasa eso con ‘Pablo Arauca’ (‘los mellizos’) y también se admite dentro de la negociación del Bloque Central Bolívar.
Por eso la Fiscalía y mucha gente tiene la impresión que esos dos Bloque hacen parte del Bloque central Bolívar.
Hasta el año 2002 nada tenían que ver con nosotros, después para las negociaciones hacían parte de la mesa.
VA: ¿Y por qué el BCB en Vichada?
JB: A no eso, ya eso es otra historia.
Llega un momento en que yo le digo a ‘Javier Montañez’ que realmente ya no soy capaz y que estoy pensando en desmovilizarme, la verdad es que si este proceso de negociación avanza, yo me desmovilizo.
Me dijo: venga, vámonos hay unas tierras muy buenas que están vendiendo en el Vichada que eran muy baratas porque yo quiero adelantar -yo no sé quien le metió el cuento- un proyectode repoblación del país.
Entonces yo se los mando cuanto antes para Vichada y allá compramos unas tierras por que yo quiero avanzar en un proyecto, primero que todo, un proyecto productivo para meter todos estos muchachos que no se vayan a quedar sin hacer nada.
Y segundo, porque en esa tierra tan rica y tan productiva podemos hacer un macro-proyecto, si conseguimos ayuda del gobierno y si se nos prestan para este proceso de negociación que va a iniciar, entonces cogió toda esa gente, le metió una gente mas y para Vichada.
Esa es la historia de esa gente.
VA: ¿En la estructura del BCB quien era ‘Sebastián Colmenares’?
JB: ‘Sebastián Colmenares’ era el primer tipo que le dicen inicialmente que se vaya con ‘Javier Montañez’ a la operación Sur de Bolívar, pero ese tipo se desapareció, le quedo grande, entonces desde eso se desapareció.
No tengo idea en donde estará, yo hace muchos años que no lo veo, se que está vivo, a mi la Fiscalía me preguntó mucho por él, pero yo realmente con él no tuve mucho contacto.
Narcotráfico y Fuerza Pública
VA: ¿Es cierto que el Bloque Central Bolívar nació de la compra de una franquicia por parte del narcotráfico?
JB: Yo no supe jamás que ‘Javier Montañez’ haya pagado un peso por comprar hombres.
Yo lo vi vendiendo propiedades para comprar armamento, eso sí lo vi, porque es un tipo de autodefensas, así la gente piense que es uno de los narcos más narcos de este país, como lo pintaron.
Porque aquí se buscan a uno de moda para ponerle la camiseta y él se la dejo poner.
Jamás escuche yo del Bloque Central Bolívar de pagar una franquicia, de pagar tanto porque voy para el Caquetá, eso jamás, jamás.
VA: ¿Se dice también que el Bloque Central Bolívar fue el grupo que le acepta la apuesta a Vicente Castaño de llevar las autodefensas al sur del país, por ejemplo de llegar al Caquetá?
JB: No.
Con el Caquetá yo nunca estuve de acuerdo.
Eso fue un proyecto que manejó directamente ‘Javier Montañez’, porque la familia de la señora de él era del Putumayo y conocía algo de todas esas tierras por allá.
Pero a mí me pareció una locura porque una cosa es pelearse con el ELN en el sur de Bolívar y otra es irse a combatir con el ‘Mono Jojoy‘ y el ‘Negro Acacio’, contra un bloque como el Oriental que tenía 18 Columnas Móviles y 22 frentes.
Ese cuento es una locura y con unas Fuerzas Militares corruptas, porque así como las fuerzas militares eran nuestras aliadas en las cosas que hicimos, así eran en el sur con la guerrilla.
Yo creo que eso obedeció más al temperamento de ‘Montañez’, que era un hombre muy entregado y cuando se proponía algo lo hacía.
Fue circunstancial, no fue programado, de hecho los hombres que perdimos en Caquetá no los perdimos en ninguna parte, allá se perdió armamento y vidas.
Hubo combates donde murieron más de 100, que en un combate de las autodefensas jamás sucedió eso.
VA: ¿Y en Nariño?
JB: Lo de Nariño es una cosa distinta.
Mi hermano no conocía nada de esto.
Cuando yo llego al bajo Cauca donde Montañez, él me visita, allá lo conoce y se hace amigo de él.
Y un día decide quedarse en las autodefensas y se quedó.
Mi hermano conoce a un tipo que traía armamento de Panamá y se va a traer armamento con él.
Luego conoce a Vicente y el le propone que se vaya con una gente de ‘Adolfo Paz’ (‘Don Berna’) para Nariño y se va para Nariño.
Cuando eso arranca eso no era ni siquiera del Bloque Central Bolívar, ya después pasa a hacer parte del BCB.
Pero lo tenían muy descuidado entonces nosotros lo apoyamos mucho.
VA: En cuanto al financiamiento del grupo ¿Cuál fue la relación entre el Bloque Central Bolívar y el narcotráfico? Mucha gente afirma que la expansión fue paralela al avance de los cultivos ilícitos.
JB: Al principio tuvimos unas diferencias con Carlos (Castaño) respecto a la forma como se conformaban los frentes. ¿Pero dígame en que zona del país no había cultivos ilícitos durante el tiempo en que estuvimos inmersos en el conflicto y hasta hoy? Cuando ‘Javier Montañez’ llegó al bajo Cauca no había cultivos ilícitos, había por los lados del río Ponce; de hecho en el bajo Cauca, en la propia Caucasia usted ahí no encuentra cultivo, tiene que ir a Zaragoza, o a Tarazá, a la Caucana o Ituango para encontrarlos.
‘Javier Montañez’ no propuso el sur de Bolívar, a el le dieron una orden.
Yo no conocía una mata de coca, jamás la había visto cuando llegue al sur de Bolívar.
Yo me voy para Santander, y cultivos ilícitos había en Puerto Pinzón pero esa zona estaba al mando de ‘Botalón’, porque Botalón también tenía presencia en una parte de Santander.
Yo no le puedo negar que mientras estuve en el Sur de Bolívar jamás me financié de la coca; lo que no podía hacer es ir a donde un campesino a quitarle 100 pesos de sus plantaciones, teniendo esa región llena de compradores de coca.
Al comprador de coca es a quien yo le quitaba la plata para financiar mi guerra; los que tenían los laboratorios, me tenían que pagar para poner el semillero.
Y es que un grupo irregular ¿de qué se financia?, con la economía predominante en la región donde están, yo no puedo llegar a pedirle a los campesinos del sur de Bolívar que me den sus cultivos de papa, allá lo que hay son cultivos de coca o minas.
Cuando me fui a Santander me financio de la gasolina: tenía ese tubito ahí que era como el banco mío; yo necesitaba comprar tres fusiles, les decía a los muchachos péguense de eso (del tubo) porque sabía que ahí tenía plata inmediatamente.
Entonces, una guerra se pierde o se gana de la siguiente forma: yo me quedo con la ética y la moral pero perdiendo la guerra, o la gano empleando varios medios; yo ya no me puedo zafar cuando estoy en una guerra y más teniendo un enemigo como el que teníamos nosotros que no tenía ninguna ética, ni ninguna moral, no escatimaba en nada (…) Y una guerra se gana con plata, vea al ELN, el ELN fue muy moralista, ¿pero en que quedó el ELN?
Todo ejército, como el nuestro, como el de la guerrilla que perdura en el tiempo tiende a degradarse; ese fue uno de los motivos por el cual yo dije esto hay que pararlo, es que nos convertimos en una máquina de matar, en una maquina generadora de empleo que entregaba licencias para matar. Esos no fueron los principios por los cuales empuñamos un arma…imagínese si no hubiéramos parado, no puedo imaginar cómo estaríamos ahora.
VA: Militarmente ¿Hubiera sido posible acabar con las autodefensas?
JB: No, y usted sabe cómo les esta yendo ahorita a las Fuerzas Militares; están muy poco motivados como para llegar y enfrentar en este caso a la guerrilla… pero es que la culpa no es sólo de los militares: aquí no había voluntad política para atacar la guerrilla.
Aquí los responsables no son los militares, ellos no son sino un instrumento más como lo éramos nosotros… para mí los mayores responsables de todo esto es la clase dirigente y política.
VA: Hablando del tema de militares, en el caso del Bloque Central Bolívar ¿Cómo se explica la relación entre paramilitares y fuerza pública? ¿Por qué se da?
JB: Eso es de la lógica misma de la guerra, eso es la naturaleza de la supervivencia.
Yo estoy en una región rodeado de guerrilla y llega un ejército irregular a quitarme eso de encima y a darme un poquitico de respiro, yo no voy a atacar al que me está haciendo ese trabajo, mefacilita las cosas.
Y es que nosotros llegamos a esos municipios, y la policía no salía de una cuadra y estaban advertidos, le mandaban la razón allá, “no salgan de esta cuadra porque si salen los matamos”; después llegábamos nosotros, liberamos eso y ellos ya no hacían sino beber relajados porque el trabajo estaba en manos de nosotros; entonces no sólo nos tocaba enfrentar el enemigo histórico por el cual nos habíamos visto obligados a empuñar un fusil sino que nos tocaba hacer las veces de policía, de alcalde, de inspector de policía… todo esos trabajos los hacíamos nosotros; a nosotros en esas regiones nos tocaba solucionar problemas hasta de matrimonio, infidelidad, de linderos, sucesiones, jueces, hacíamos de todo.
En los pueblos no creían en las instituciones, era más efectivo el comandante ‘paraco’ que el inspector de Policía o que el Juez de un municipio de esos.
¿El país no sabía lo que estaba pasando en materia de orden público?, ¿no sabía lo que pasaba por ejemplo con Barrancabermeja? ¿Nadie sabía nada? ¡Que hipocresía tan impresionante!
Es que yo no nací asesino, a mi me hicieron asesino, y hay gente que le va gustando la cosa y se vuelve el asesino más asesino de este país, porque ¿Esa fue la vida que escogimos nosotros?, pero es que ¿a quién le va gustar una vida de esas? la vida del paraco es muy berraca, la vida del guerrillero es muy berraca, la vida del soldado esa sí que es dura, y vea lo que les está tocando hoy: por nada los están metiendo a la cárcel.
Entonces, yo consideré que, dando el paso de la desmovilización y entregando el armamento, se iba a gestar el comienzo del fin de la guerra en este país… pero vea que miedo que venga una nueva generación de paramilitares sin ninguna ideología, sin ningún principio, sin ninguna causa. ¿Se imaginas lo que puede pasar? Mucho más violenta, mucho más criminal, más belicosa, traqueteando y todos matándose por un kilo de coca.
Desmovilización y rearme
VA: ¿Cuál es la explicación para el surgimiento de esa nueva generación de paramilitares?
JB: La culpa no es sólo del gobierno, el país entero dejo tirado este proceso, dentro de ellos los medios de comunicación… yo no estoy diciendo sáquenos de la cárcel, pero venga construyamos, construyamos escenarios de reconciliación, venga cojamos esos muchachos, venga trabajemos con ellos, venga desestigmaticémolos, hagamos más por este proceso, ¿cómo? Ahí tenemos todos los medios, ahí están todos los desmovilizados y es que el proceso no es sólo con los jefes.
VA: ¿Por qué cree que están matando desmovilizados?
JB: Los están matando porque muchos de ellos están ingresando a esos grupos, y otros que se están negando a ingresar, los están matando.
Para mí es eso, no hubo asistencia por parte del Gobierno; el programa de reincorporación o reintegración no ha funcionado, tiene algunas cosas buenas, porque eso no lo podemos negar: hay mucha gente estudiando, o sea no todo es malo, pero hay mucho que componer, el programa tiene que llegar a todas esas regiones.
Paramilitares, políticos y empresarios
VA: En el caso de vínculos con empresarios y políticos, ¿Se sienten ustedes engañados? ¿Faltó mayor responsabilidad de aquellos que tuvieron vínculos con ustedes?
JB: ¿Nosotros engañados? no, están engañado a todo el país.
El daño lo podemos sufrir nosotros de primera persona o en términos inmediatos, pero el daño real se lo están haciendo a todo el país.
Hay gente que la guerra y el conflicto no la afecta, por el contrario la beneficia, y hay muchos empresarios que se benefician del conflicto.
Para ellos la guerra es un modus vivendi y hay políticos que consiguen más votos en un país en guerra que en un país en paz; porque son de esos que no tienen partido, ni color, ni patria, que con el de turno están y son muchos los políticos de este país que son así; con el de turno o con el que manda en la región, es que no sólo los paramilitares y las guerrillas se benefician de un país donde no hay estado: hay diferentes criminales y caciques políticos que quieren grupos armados, y esos políticos van por esos votos y si les toca hacerles la venia la hacen y si les toca hablar con este paramilitar aquí y luego les toca con ese guerrillero ahí por 100 o 200 votos lo hacen, eso ha pasado siempre pero eso no aporta nada.
VA: Los políticos que mencionó ¿fueron parte del movimiento de autodefensas, parte de ustedes?
JB: No, ellos no son de ningún movimiento, ellos son del de turno; creo tener la absoluta seguridad de que ninguno era ni guerrillero ni paramilitar…esos señores que están metidos en la Picota, en el congresito ¡qué paramilitares van a ser! Esos buscadores de votos, buscan es el bien de ellos y con el que sea, pero no les interesa sino el voto no más, pero de sentido social no saben nada.
Ley de Justicia y Paz
VA: Frente al actual proceso de Justicia y Paz ¿Qué tanta verdad cree que necesita el país?
JB: Yo creo que este país no aguanta con toda la verdad.
Porque mire lo que está pasando, le doy un solo ejemplo: después de que Mancuso hablara algo de Juan Manuel Santos y de Francisco Santos, ¿Qué pasó?
Hace poco habló ‘Adolfo Paz’, Diego Fernando Murillo Bejarano, habló desde Estados Unidos sobre la operación Orión y habló del General Gallego, ¿Qué paso?
Yo le digo una cosa, yo sé que tengo que decir parte de la verdad pero se también estratégicamente, como un hombre de guerra que fui, qué verdad no puedo decir, eso es muy personal de cada quien.
Y seamos realistas, póngase en la posición de nosotros.
Raúl Hasbún lleva años pidiendo protección para su familia por la verdad que tiene que decir sobre los empresarios bananeros… más de un año… ya le amenazaron a la mujer, no le han dado nada.
VA: ¿Eso explicaría la extradición de Carlos Mario el año pasado?
JB: Sí.
Si algunos están delinquiendo, y si tienen pruebas que las digan. Pero ¿los 13 o 14 que se llevaron estaban delinquiendo? eso es falso, era gente que estaba comprometida.
Uno de ellos, Mancuso.
VA: ¿Qué tan buena o mala ha sido la Ley 975 para obtener verdad y justicia?
JB: La Ley puede tener cosas buenas, pero inaplicables.
Primero es imposible que nosotros cumplamos con todo lo que nos exijan, imposible; le voy a decir de un caso no más.
Ahora con la última jurisprudencia de la Corte se obliga a contextualizar los hechos, frente a las circunstancias, tiempo, modo y lugar; mejor dicho yo tengo que decir hasta que comió la víctima el día anterior.
En mi caso, llevo dos años haciendo de policía judicial, y no he salido de una oficina donde me meten toda la mañana para atender abogados que salen a investigar.
Hay cosas que son imposibles saber y más si el comandante de esas zonas era autónomo. ¿Cómo vamos a hacer con eso? Así las cosas, nosotros no vamos a salir nunca.
VA: ¿Cuánto tiempo lleva en versiones?
JB: yo llevo dos años y no voy ni en el 20%.
Tengo más de 2.000 procesos.
Diseñé un formato donde les pido a mis muchachos el hecho y la víctima y casi todos son N.N.
Saben donde fue asesinado y el responsable y no más: no saben el motivo, y me dicen “no pues las ordenes me las dio el comandante tal”, y lo que pasa esque al comandante tal o lo mataron hace rato o no se presentó a audiencia, entonces ¿uno cómo va hacer?
VA: ¿Qué cree que va a pasar con este proceso de Justicia y Paz?
JB: Hay que ayudarle a la justicia en lo que más se pueda; el 90% de los hechos que nosotros estamos aceptando estaban antes archivados, estaban en la absoluta impunidad… yo creo que esto es muy bueno; hay mucha gente esperando respuesta sobre qué paso, dónde y por qué; saber que pasó con ellos aminora un poquitico ese dolor, eso es bueno.
Los pocos que estamos comprometidos con este proceso no debemos desfallecer, debemos seguir, para sacar esto adelante.
Para mí el mero hecho de que estamos descongestionando la justicia, que el país le está llevando respuestas a muchas de las víctimas es gratificante a pesar de los ataques, a pesar de todo lo que uno tiene que pasar, las humillaciones que uno tiene que pasar cuando va a esas diligencias de versión libre.
Ver a un familiar de una víctima tranquilo porque ya sabe que pasó con su ser querido; si estaba en alguna fosa, se le entregó el cadáver… eso es bueno, eso es lo mejor de todo.
VA: ¿Se arrepiente de algo?
JB: No me arrepiento de haber entrado a las autodefensas, me arrepiento de no haber regulado muchas acciones y de haber dejado que esa organización actuara sin ponerle los limites a eso; es que para mí lo que me llevo a ingresar a las autodefensas fue bueno y fue justo, pero me deje llevar por esa espiral de violencia, tanto, que le perdí el control.
VA: ¿Se sorprende del tamaño que adquirió esa espiral de violencia y era consiente de su magnitud en esa época?
JB: Se involucró a mucha gente que no tenía mucho conocimiento y nada tenía que ver con la guerra; se cometieron muchas injusticias y eso es muy doloroso… murió mucha gente por cosas que no habíamos visto… es muy distinto que se muera el enemigo a que se muera un inocente.
VA: ¿Qué quisiera hacer después que arregle las cosas con Justicia y Paz y cumpla su pena?
JB: Si algún día recobro mi libertad, yo quisiera educar mis nietos ya que no pude educar a mis hijos y también reparar el dolor que les cause a mis hijos, porque sufrieron mucho.
VA: ¿Le tiene miedo a una posible orden de extradición?
JB: yo ya le perdí miedo a eso, le tengo miedo es a no saber que va a pasar con mi familia cuando me extraditen; cuando es extraditable, más que miedo por uno da miedo es por los familiares, todo va en contra de ellos, los ataques…son atacados hasta por los propios amigos.
No es miedo a la extradición, o a la pérdida de libertad física, sino miedo por lo que vaya a pasar con ellos.
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