La banda que heredó el imperio de Jorge 40

Alias ‘Salomón’, quien fuera segundo del jefe paramilitar Jorge 40, reinó por 18 meses sobre La Banda de los 40, que alcanzó a dominar el bajo mundo en buena parte de la Coste Caribe. Su reinado fue, sin embargo, efímero pues sucumbió a la embestida de Paisas y Nevados, los nuevos amos, hoy en guerra por los prósperos negocios. Este es un capítulo inédito de por qué la desmovilización paramilitar no trajo la paz.

La banda de los 40 fue desarticulada por las autoridades después de 18 meses de delinquir en la Costa Caribe. Foto Semana.


‘Salomón’fue el jefe militar del Cartel de los 40 que se enfrentó a los Paisas y Nevados por el control de los negocios ilícitos en el Atlántico, Bolívar, Magdalena y Sucre. Foto Semana.


‘Jorge 40’
‘Los Mellizos’
‘Macaco’
Hernán Giraldo Serna
‘Don Berna’

El 7 de marzo de 2006, más de cuatro mil hombres que hacían parte del Bloque Norte de las autodefensas se desmovilizaron y se fueron –aparentemente- para sus casas. En el acto de entrega de las armas se comprometieron con el gobierno a que no reincidirían en sus conductas delictivas y se reintegrarían a la vida civil. También era el anhelo de muchos de ellos, reunirse con sus familiares y volver a tener una vida normal.

Pero muy pronto, cuatro días después de la desmovilización, fue capturado en la urbanización Villas de Canaria, a 17 kilómetros de Santa Marta, Edgar Ignacio Fierro Flórez, alias ‘Don Antonio’, ex comandante del Frente José Pablo Díaz, a quien la Fiscalía le seguía un proceso por extorsión. Éste se había originado por una denuncia de un comerciante del mercado de Barranquillita. Cuando lo capturaron, los agentes del CTI que hicieron el operativo le encontraron dos computadores, unidades de memoria USB, agendas, armas y otros elementos de tecnología de punta. El país luego se escandalizó con los contenidos de estos equipos que la revista Semana publicó, como «El computador de Jorge 40».

Al momento de su captura, el 11 de marzo de 2006, Don Antonio se identificó como desmovilizado con un carné falso y al preguntarle por los equipos que tenía en su poder, afirmó que eran del comandante del Bloque Norte, Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, quien se los había enviado con alias ‘Jerónimo’, porque en su poder estarían más seguros. Meses después, ante la Fiscalía de Justicia y Paz, ‘Don Antonio’ dijo que esos equipos eran de él, y que antes había mentido por temor.

En las memorias USB y los discos duros, la Fiscalía encontró información sobre ocho comisiones que delinquían en Atlántico. Quedó al descubierto la existencia de una organización con una estructura jerarquizada militar, política y financieramente, que había infiltrado organismos de seguridad del Estado, que cobraba comisiones a los contratistas de las entidades públicas territoriales, que extorsionaba a los comerciantes con cuotas mensuales, así como también a empresas bananeras, a transportadores, a los ganaderos, a estaciones de gasolina, a las ARS y a los hospitales. El Frente de ‘Don Antonio’ imponía candidatos a las alcaldías con presiones armadas y financiamiento, asesinaba a quienes condenaba -a su juicio- como ladrones de ganado, drogadictos o ladrones y se enfrentó a otras bandas que pretendieron disputarles el territorio, también extorsionando a la gente ofreciéndole a cambio protección.

El grupo tenía un estricto código interno que establecía la muerte para aquellos miembros de quienes sospechaban se podían torcer o hubieran sido desleales. También perseguían y asesinaban a quienes ellos presumían eran simpatizantes o militantes de los grupos guerrilleros. En el computador de ‘Don Antonio’ había información detallada de la comisión de más de 600 homicidios cometidos entre 2003 y diciembre de 2005 en Atlántico y parte del Magdalena.

Pero la historia de los computadores de ‘Don Antonio’, no terminó con la revelación de la información que guardaba.

A partir de un análisis que hizo la Fiscalía Quinta de Derechos Humanos y de Derecho Internacional Humanitario, durante los meses siguientes a 2006, y con base en indicios graves de que algunos miembros estaban delinquiendo, el fiscal ordenó el 22 de noviembre de 2006 la interceptación de los abonados telefónicos de varios ex integrantes del Frente José Pablo Díaz y del Bloque Norte.

Fue así como se tuvo la certeza de la existencia de vínculos entre servidores del Estado de diferentes niveles y de diversas entidades, con los miembros de una banda que tenía la misma estructura y división del trabajo a la de los grupos paramilitares que se habían desmovilizado. Los jefes de esa banda sostenían, además, de acuerdo con los registros de ingreso a la penitenciaría de Itagüí, reuniones periódicas con ‘Jorge 40’ en la cárcel. Esta situación le permitió a la Fiscalía establecer la existencia de una nueva organización que se hacían llamar las Nuevas Autodefensas del Atlántico y que coordinaba homicidios, secuestros y cobraban extorsiones, entre otros delitos.

El reagrupamiento

La banda era comandada por Miguel Villarreal Archila, quien se identificaba al interior de la organización con los alias de ‘Salomón’, ‘Sandra’ y ‘El Viejo’. Aunque Villarreal Archila no pertenecía al Frente José Pablo Díaz, era jefe de un grupo que se movía entre Cartagena y Ciénaga, incluidos los cuatros municipios costeros del Atlántico. Su función era cobrar el impuesto a los narcotraficantes que embarcaban la droga por las costas de Bolívar, Atlántico y parte de Magdalena y le entregaba cuentas directamente a ‘Jorge 40’ en reuniones mensuales que hacían en la Sierra Nevada.

Al igual que el Frente José Pablo Díaz, la banda –llamada de los 40 por su lealtada ‘Jorge 40’–, tenía una estructura militar y otra financiera. La financiera tenía una subestructura o brazo armado que se llamaba el “kit de cobros” y adicionalmente una “oficina de cobro” autónoma dedicada única y exclusivamente al narcotráfico, al cobro de impuestos de embarque y al recaudo de cuentas en las que obtenían una comisión por cobrarlas.

También tenían una cooperativa, Cocoagro, que según las autoridades de policía judicial era una cooperativa agrícola en la que estaban como inversionistas personas reconocidas de la región. Uno de los mayores accionistas, el mayor Bermejo, terminó suicidándose, y también poseían una empresa de vigilancia privada llamada Seguridad Tayrona, con sede en Santa Marta.

La Banda de los 40 estaba conformada en realidad, según pudo identificar plenamente la policía, por 180 personas. De los cuales 107 pertenecían a la estructura del Atlántico. De estos, 24 eran funcionarios públicos, en particular de las agencias de seguridad del Estado como la Policía Nacional, DAS, CTI, Ejército y Armada Nacional. Estos funcionarios informaban a los miembros de la banda sobre posibles acciones de la fuerza pública contra ellos y a cambio recibían un sueldo.

La Banda delinquía principalmente en Barranquilla y Atlántico. Su estructura en Bolívar y Sucre era más pequeña e inestable, pues en esos departamentos le competía la «Oficina de Cobro de Envigado» que tenía interés en controlar el Golfo de Morrosquillo para el tráfico de drogas. En Cartagena, La Banda de los 40 estaba integrada por 46 personas, de las cuales 17 restantes eran funcionarios de los organismos de seguridad del Estado. En Sucre eran sólo 27, seis de los cuales eran funcionarios de los organismos de seguridad.

Antes de ser extraditado a Estados Unidos a comienzos de octubre de 2008, Archila o alias ‘Salomón’ alcanzó a contar ante Justicia y Paz, que ellos pagaban mensualidades en los comandos de policía de los corregimientos y municipios costeros y en algunos CAI de Barranquilla. En el DAS y la Sijin sobornaban a algunos para que les borraran antecedentes y les informaran sobre órdenes de capturas en su contra y en algunos casos para que fabricaran pruebas contra sus enemigos.

La Banda de los 40 llegó a tener una sólida estructura militar durante 2006 y parte de 2007 en los departamentos de Magdalena, Atlántico, Bolívar y Sucre. El comandante general era ‘Salomón’, pero tenía como jefe político a Mario Marenco Egea, conocido como el “Gordo”, quien había trabajado con Carlos Mario García, alias “Gonzalo” o el “Médico”, comandante político de ‘don Antonio’. Marenco tuvo injerencia directa en las elecciones de 2007 en Magdalena y Atlántico e ingresaba a La Picota en Bogotá e Itagüí, donde se reunía con los políticos presos y con el ex comandante Rodrigo Tovar.

Pero el reinado de ‘Salomón’ y su Banda de los 40 comenzó a desvanecerse a comienzos de 2007. Los hermanos Mejía Múnera, apodados ‘Los Mellizos’, habían hecho un trato con el mismo ‘Jorge 40’ para «comprarle» una especie de franquicia para delinquir en Cesar y Magdalena. También negociaron con el Señor de la Sierra Nevada de Santa Marta, el jefe paramilitar Hernán Giraldo Serna, también extraditado para retomar sus negocios ilícitos.

Cuando hicieron su negocio, ‘Los Mellizos’, reclamaron que todos los grupos afines a ‘Jorge 40’ y a Giraldo pasaran a su organización. La Banda de los 40, que hasta ese momento reinaba en el bajo mundo del Atlántico, parte de Bolívar, Magdalena y Sucre, no aceptó las condiciones. Se vino entonces la guerra.

‘Los Mellizos’ declararon como objetivo militar a todos los que hubieran trabajado o trabajaran con el Bloque Norte de ’40’ y con el Resistencia Tayrona de Giraldo. La Banda de los 40 comenzó a perder terreno en las vecindades del Magdalena y Atlántico. Sus nuevos enemigos eran más ricos que ellos y contaban con un poderoso brazo armado con el genérico nombre “Aguilas Negras” que se nutría de paramilitares desmovilizados del Magdalena Medio.

Mientras La Banda de ‘Salomón’ recibía palo por Atlántico y Magdalena, la «Oficina de Cobro de Envigado», también conocida como “Los Paisas”, herederos de alias ‘Don Berna’ y alias ‘Macaco’ comenzó a perseguirlos en Sucre y Bolívar.

‘Salomón’ se terminó refugiando en Venezuela a comienzos de 2007 pues además había varias órdenes de captura en su contra. En diálogos telefónicos con sus hombres de confianza les decía que “ya ni la policía les brindaba protección, que la guerra estaba muy dura y lo mejor era abrirse porque les tocaba vivir escondidos como unas ratas”. Con él se fueron para Venezuela algunos de sus hombres de confianza, entre otros algunos que estuvieron involucrados en un sonado caso en 2003, en el cual unos policías devolvieron un cargamento de cocaína a sus dueños.

Mellizos por el nororiente y Paisas por el suroccidente, terminaron encerrando e infiltrando a La Banda de los 40. Les voltearon hombres para su lado. Las conversaciones que infiltraron los investigadores revelaban el caos de una banda de criminales en desbandada. Nadie confiaba en nadie.

Ya en marzo, intentando salvar lo que quedaba de su estructura criminal y perseguido por las autoridades, ‘Salomón’, llegó a un arreglo con los hermanos Mejía y para entregarles el control de los negocios ilegales que aún le quedaban en Atlántico y Bolívar.

‘Salomón’ fue capturado el 20 de abril de 2007 en Bucaramanga. Los subalternos que podían remplazarlo eran Javier Insignares alias ‘Benjamín’ y Javier Acosta, alias ‘Baltasar’, pero como «Los Paisas» ofrecían cien mil dólares por sus cabezas los obligaron a refugiarse en Venezuela. Parece que un escolta de ‘Salomón’ «torció» a la gente de La Banda para que trabajaran para «Los Paisas». En una conversación angustiosa, se escucha a ‘Benjamín’ decir que la guerra está delicada, “están inyectándole plata y torciendo autoridades” y recomienda, “no frecuentar los sitios que visitaban, esconderse un tiempito y no reunirse con nadie”.

Sabían que se venía una purga de sus fichas en los organismos de seguridad. Que caerían 80 funcionarios, decían, que se quedarían sin quienes distrajeran a la fuerza pública con falsas denuncias.

Lo que se les vino encima fue peor. En la segunda mitad de 2007 fueron capturados cien de La Banda de los 40, muchos de ellos funcionarios del Estado que les hacían cuarto. Algunos de los que las autoridades sospechaban en la Policía fueron trasladados a otras partes del país mientras eran investigados. Unos se escondieron, otros se aliaron con los bandos contrarios.

En los 18 meses que dominó las empresas ilícitas, La Banda de los 40, cobró cuotas extorsivas por cada embarque de cocaína, impusó ‘vacunas’ a finqueros y comerciantes y sacó tajada de los presupuestos públicos. También jugó a la política y apoyó a candidatos a Alcaldías y Concejos de Atlántico y Magdalena.

Como fue una empresa mafiosa, también dejó su estela de sangre: más de 50 homicidios en los cuatro departamentos, según se desprende de las interceptaciones telefónicas que hizo la justicia. Muchas víctimas fueron miembros de la misma organización. Y eso, por supuesto, también contribuyó a su fin.

La caída del imperio de La Banda de los 40 no acabó con la delincuencia en la región. Desde el comienzo de 2008 ha comenzado una nueva guerra entre las bandas que llegaron a la región. La policía les dio un golpe mortal a ‘Los Mellizos’: Víctor Manuel cayó muerto y Miguel Ángel, preso. Sus sucesores se pusieron el colorido apodo de los «Los Nevados», por la Sierra Nevada de Santa Marta donde alcanzaron a montar un mando pasajero. Cuentan con el apoyo de ‘Don Mario’, quizás el más poderoso narcotraficante del norte colombiano hoy. ‘Don Mario’ es Daniel Rendón, hermano de Fredy Rendón, ‘El Alemán’, jefe paramilitar del Chocó que se desmovilizó en agosto de 2006, casi de último.

Ahora «Los Nevados» se enfrentan a muerte con «Los Paisas», los que eran de ‘Don Berna’ y su temible Oficina de Envigado. Sicarios rondan hoy por Atlántico, Magdalena, Bolívar y Sucre, a la caza del enemigo del momento.