La cruenta confrontación armada entre grupos guerrilleros, organizaciones paramilitares y el Estado ha dejado profundas cicatrices entre las comunidades en diversas regiones del país. Fotorreportaje.
Algunos de esos sitios, entre caseríos, veredas, corregimientos y barrios urbanos, incluso en la actualidad, siguen azotados por las acciones de grupos armados ilegales, que impiden que los pobladores, entre ellos indígenas, afros y campesinos, puedan vivir tranquilos y de acuerdo con sus usos y costumbres.
En el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, quisimos recordar estos lugares, donde sus habitantes se resisten a olvidar y, por el contrario, insisten en que se cuente toda la verdad y se haga justicia, como la mejor manera de honrar la memoria de quienes perdieron la vida injusta y arbitrariamente.
Vereda Puerto Nuevo Ité, Remedios Antioquia, más conocida como la Cooperativa, fue bombardeada en 1989 por el Ejército. El 29 de diciembre de 1996 los paramilitares quemaron el caserío. Entre 2000 y 2008 16 campesinos fueron desaparecidos y ejecutados extrajudicialmente. Foto: Bibiana Ramírez.
San José de Apartadó, Antioquia. En el mural Nicolás Muñoz, asesinado el 23 de abril de 1993 y Bartolomé Cataño, asesinado el 16 de agosto de 1996, ambos miembros de la Unión Patriótica. El 21 de febrero de 2005 los paramilitares con apoyo del Ejército masacraron a 8 campesinos. Foto: Bibiana Ramírez.
Monumento en memoria de la masacre de Segovia, Antioquia, el 11 de noviembre de 1988, donde los paramilitares entraron al pueblo disparando y lanzando granadas por las calles, dejando 43 personas muertas. Después del ataque dejaron panfletos amenazando de muerte a líderes y miembros de la UP. Foto: Bibiana Ramírez.
El 2 de mayo de 2002 las Farc lanzó un cilindro bomba a la iglesia de Bojayá, donde 300 personas se protegían de los enfrentamientos con los paramilitares. Murieron 117 personas. En diciembre de 2015 las Farc reconoció su responsabilidad en un acto conmemorativo. Foto: Bibiana Ramírez.
Durante la operación Orión en la comuna 13 de Medellín, entre el 16 y 17 de octubre de 2002, quedaron 16 muertos y 300 desaparecidos, luego sepultados en la escombrera. La víctimas aún no saben dónde están sus familiares y aún no se han esclarecido los hechos. Foto: Bibiana Ramírez.
Finca La Trinidad, en la vereda Lomitas, de Santander de Quilichao, en Cauca. El 4 de mayo de 2019, un grupo armado atacó a 15 líderes de comunidades afro. El ataque dejó heridos a dos escoltas. Foto: Juan Diego Restrepo E.
En la Sierra Nevada de Santa Marta, los indígenas de los pueblos Arhuaco, Wiwa, Kogi y Kankuamo han sido constantemente victimizados por grupos armados ilegales, afectando sus costumbres ancestrales. Foto: Juan Diego Restrepo E.
La ciudad de Tumaco, en el Pacífico nariñense ha sido escenario de cruentas guerras entre grupos armados ilegales vinculados con el tráfico de drogas que ha dejado miles de víctimas entre la población afrodescendiente. Foto: Juan Diego Restrepo E.
Corregimiento de Saiza, de Tierralta, Córdoba. A finales de la década del noventa sus pobladores padecieron la violencia de la extinta guerrilla de las Farc y de paramilitares de las Auc. En dos masacres perdieron la vida 25 personas. Foto: Juan Diego Restrepo E.
Víctimas del barrio La Chinita, en Apartadó, Antioquia, rememoran lo ocurrido el 23 de enero de 1994, cuando un comando del Frente 5 de las Farc asesinó a 35 personas. Foto: Juan Diego Restrepo E.
Cabildo de La María, emblemático punto de encuentro para las movilizaciones de las comunidades indígenas del departamento de Cauca. Es un símbolo de su resistencia. Foto: Andrés García.
Parque central de Toribío. Ubicado en el norte de Cauca, es el municipio de Colombia que más hostigamientos y ataques sufrió por parte de la otrora guerrilla de las Farc. Foto. Andrés García.
Buenaventura, en Valle del Cauca, a pesar de tener el puerto marítimo que mueve la mayor cantidad de exportaciones e importaciones del país, vive en el abandono estatal y ha padecido el azote de todos los grupos armados. Foto: Andrés García.
Recorrido por el río Timbiquí. Las comunidades de ese municipio del Pacífico caucano han vivido los horrores de la minería criminal y padecido el asedio de las Farc y del Eln. Foto: Andrés García.
El 25 de noviembre de 2015, mujeres de diferentes departamentos del país se reunieron en Popayán, la capital de Cauca, para refrendar de manera anticipada el Acuerdo de Paz. Por un día, el hecho no ocurrió justo un año antes de la firma entre el Estado colombiano y las Farc. Foto: Andrés García.