Las finanzas del Bloque Calima
22 de febrero de 2011En sus inicios, los paramilitares en Valle del Cauca recibieron aportes de narcotraficantes y comerciantes de la región. Pero cuando se acabó ese apoyo, se dedicaron a las extorsiones, al cobro de vacunas al narcotráfico y al hurto.
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| Los aportes y cobros de vacunas al narcotráfico, fueron el pulmón económico del Bloque Calima. |
OJO: ESTÁ SIN EDITAR. Durante una audiencia de imputación de cargos, la Fiscalía 18 de Justicia y Paz contó cómo fue la financiación del Bloque Calima.
Por medio de versiones libres, documentos de la época e investigaciones, ese despacho ha registrado que los primeros hombres de los hermanos Castaño llegaron de Urabá al Valle con el patrocinio de los narcotraficantes del Cartel del Norte del Valle y de algunos empresarios de la región.
Antes de ser extraditado en marzo de 2009, el jefe del Bloque Calima, Éver Veloza, alias ‘HH’, mencionó en versión libre los nombres de algunos empresarios y personajes influyentes que supuestamente financiaron o colaboraron con el grupo paramilitar.
Una de las personas que nombró en varias ocasiones fue al expresidente de Avianca Édgar Lenis.
Según el exjefe paramilitar, en el año 2000 Lenis se reunió con Carlos Castaño y varias personas de apellidos Mejía, Escarpeta y Guzmán en Córdoba, porque tenían familiares secuestrados por las Farc y Eln.
Después de esa reunión, los Castaño enviaron al Valle del Cauca a Hernán Gómez y Carlos Spa, para que se reunieran con empresarios e industriales de la región y consiguieran recursos para el Bloque.
Entre las personas que, al parecer se reunieron con Gómez y Spa, se encuentran ingenieros de apellidos Vásquez, Valencia y Flórez.
Al respecto, ‘HH’ dijo que “todas esas reuniones fueron lideradas por el señor Édgar Lenis”.
A raíz de las quejas que recibieron Gómez y Spa de algunos empresarios de la región porque el grupo paramilitar estaba dedicado al servicio de los capos del narcotráfico, especialmente de Diego León Montoya, alias ‘Don Diego’, los Castaño enviaron a ‘HH’ a la región.
El exjefe paramilitar también contó que el Bloque Calima tuvo el apoyo de personas del ingenio azucarero San Carlos.
El contacto con las personas de ese ingenio lo hizo por medio de alias ‘El Rolo’, jefe paramilitar en los municipios de Tuluá y El Darién.
Entre las personas que el exjefe paramilitar mencionó como contactos del Ingenio San Carlos se encuentran Ramiro Rengifo, exjefe de seguridad, quien fue condenando en enero de 2010 por nexos con las Auc y amenazar a un sindicalista; María Clara Naranjo, gerente en 2001; Bernardo Tezna, gerente entre 2003 y 2004, y Andrés Orozco.
Sobre Ramiro Rengifo, ‘HH’ dijo que fue nombrado como jefe de seguridad del ingenio por solicitud de alias ‘El Rolo’, y fue el encargado de señalarles a varias personas que el Bloque asesinó. “Era el que daba la información de los sindicalistas en Bugalagrande, de tantos sindicalistas muertos que hemos hablado acá”, señaló en una versión libre.
Según el extraditado jefe paramilitar, de ese ingenio azucarero el Bloque Calima recibió aportes mensuales de 20 millones de pesos por intermedio de alias ‘El Rolo’.
También dijo que a cambio de esos aportes, las Auc le prestaron seguridad a María Clara Naranjo Palau en una finca ubicada en Calima-El Darién.
Presuntos colaboradores para la expansión Para la creación de un grupo paramilitar en Cauca y otro en el Kilómetro 18 de la vía Cali-Buenaventura, ‘HH’ mencionó que el Bloque contó con los aportes económicos de Manuel Mosquera, tío del exsenador y exembajador en República Dominicana Juan José Chaux; Carlos Castro, ganadero y expresidente de la Plaza de Toros de Cali; del periodista Fernando Piano; del expresidente de la Asociación de Harineros del Valle, entre otros empresarios liderados supuestamente por Édgar Lenis.
El exjefe paramilitar contó que el periodista Piano les dio dinero a las Auc para que montaran un grupo en el Kilómetro 18, mientras que Manuel Mosquera y Carlos Castro tenían fincas entre los límites de Cauca y el Valle del Cauca.
A cambio de los aportes económicos, los paramilitares ocupaban las zonas de interés de algunos de sus patrocinadores, para que éstas se valorizaran al no tener amenazas de grupos guerrilleros.
El exjefe paramilitar también mencionó una reunión en la finca del narcotraficante Arcángel Henao, alias ‘El Mocho’, cerca a Cartago, Valle.
A dicha reunión asistieron alrededor de 50personas, y en ella se encontraban los jefes paramilitares Vicente Castaño, alias ‘El Profe’; Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’; Iván Roberto Duque, alias ‘Ernesto Báez’, y los narcotraficantes Diego León Montoya, alias ‘Don Diego’; Hernando Gómez Bustamante, alias ‘Rasguño’; y ‘El Mocho’.
En ese encuentro los jefes paramilitares hablaron de la necesidad de apoyar el Bloque y expandirlo a otras regiones para combatir a la guerrilla.
Por eso pidieron la colaboración económica de los asistentes porque “manejaban el poder en el Valle” y también presentaron a ‘HH’ como el nuevo jefe del Bloque Calima.
Según ‘HH’, en sus inicios el Bloque contó con la ayuda de los empresarios, pero estos dejaron de aportar dinero cuando vieron la región sin amenazas de la guerrilla.
En estos casos, la Unidad de Justicia y Paz compulsa copias sobre los testimonios que recibe de los postulados, para que las autoridades correspondientes investiguen y tomen decisiones sobre las terceras personas que son mencionadas.
El Tiempo registró que la justicia ordinaria ha abierto indagaciones preliminares contra Mario Fernado Prado (mencionado por ‘HH’ como Piano) y Luis Fernando Castro Botero.
El pasado 8 de febrero, durante una audiencia del juicio del exsenador Juan Carlos Martínez ante la Corte Suprema de Justicia, ‘HH’ ratificó sus declaraciones sobre la llegada de las Auc al Valle y el supuesto apoyo que recibieron de los comerciantes mencionados.
Los documentos de ‘Román’ Tras la muerte del jefe paramilitar Norberto Hernández, alias ‘Román’, el 28 de julio de 2000 las autoridades encontraron en un allanamiento a su casa un par de documentos que dan cuenta de los aportes que hicieron algunos narcotraficantes y comerciantes al Bloque Calima.
En uno de los documentos, con fecha del 5 de junio de 2000, ‘Román’ les dice a los miembros del Estado Mayor de las Accu que los narcotraficantes del Norte del Valle “estaban en la capacidad de aportar 50 millones de pesos al año” y no una cantidad menor, como al parecer lo estaban haciendo.
Entre los capos que financiaron la llegada y el sostenimiento de los paramilitares se encuentran Diego León Montoya, alias ‘Don Diego’; Luis Fernando Gómez, alias ‘Rasguño’; Arcángel de Jesús Henao, alias ‘El Mocho’; y Wilber Alirio Varela, alias ‘Jabón’.
De acuerdo con registros de la Policía, luego de la caída del Cartel de Cali de los hermanos Rodríguez Orejuela, surgió el Cartel del Norte del Valle, que entre 1997 y 1999, llegó a controlar el 60 por ciento de tráfico de drogas ilícitas del país, equivalentes a la exportación de 300 toneladas de cocaína al año.
El otro documento, titulado como “Dineros recaudados en el comercio de Tuluá mensualmente”, tiene el registro de personas y establecimientos comerciales que, presuntamente, aportaron para la causa paramilitar.
En un informe de Policía Judicial de septiembre de 2000, fueron identificados en el documento de ‘Román’: “Víctor Manuel Olarte Ramos, propietario del supermercado El Campesino; Granero JB García Hermanos Ltda., gerente general Juan Bautista García Monsalve; Néstor Fabio Álvarez Pereira, bodega La Esperanza; Ferretería Duarte, administradora Olga Lucía Munero Cuéllar;Alfonso Cruz, establecimiento comercial Alfonso Cruz e Hijos y Compañía dedicado a la compraventa de llantas y venta de Café; Funeraria San Martín, con representación de Graciela Álvarez Sánchez; Lecheros de Barragán, con personería jurídica bajo la razón social Coperativa de Ganaderos del Centro y Norte del Valle del Cuaca; Sélimo Bedoya, ex alcalde de San Pedro; Piedad Vélez Rengifo (viuda de Hernando Henao) y CarlosAlberto Rentería Mantilla”.
Según las versiones de varios desmovilizados, algunas personas que los apoyaban se cansaron del accionar de la guerrilla y recurrieron a la las autodefensas en busca de protección a cambio de aportes económicos.
En Buenaventura, los paramilitares también contaron con aportes de comerciantes y narcotraficantes.
Entre los presuntos colaboradores se encuentran las pesqueras Incolpesca, Bahía Cupica de Javier Jarmitachi, Manaba, Playa Nueva de Fernando González; aserradores; comerciantes como Timelco, Carnes y Carnes de Julio Aristizábal, comerciantes de la Galería de Pueblo Nuevo, Gustavo Calle dueño de hoteles, Milton Mena dueño de la Discoteca Capricornio, entre otros.
Algunos de los narcotraficantes que también hicieron aportes al grupo paramilitar fueron los hermanos Fernando y Élmer González Rivas, Olmer Durán, ‘La Capitan’ y sus hijos ‘Ovimar’ y ‘Tocayo’, y los hermanos ‘Morfi’.
El aporte de ellos era mensual y en efectivo, a cambio, los paramilitares les brindaban seguridad contra la guerrilla.
Por aportes del narcotráfico y de empresarios, el Bloque Calima recibió mensualmente alrededor de 250 millones de pesos, hasta que estos grupos dejaron de aportar porque las Auc habían desalojado a la guerrilla de sus territorios.
Por esta razón, buscaron fuentes de financiación como el cobro de gramaje a los narcotraficantes, el hurto y la extorsión.
Gramaje y narcotráfico Informes de inteligencia indican que desde junio de 2002, los grupos de autodefensas tuvieron alianzas con grupos narcotraficantes para que les custodiaran la salida de su droga a cambio de grandes cantidades de dinero.
Utilizaron preferiblemente la ruta Buenaventura, Bajo Calima, Río San Juan, Docordó y Panamá.
Un desmovilizado que desertó del Bloque Calima en agosto de 2003 ante el Comité Operativo para la Dejación de las Armas (Coda), del Ministerio de Defensa, contó cómo sacaban drogas por un estero del Pacífico.
El desmovilizado contó que en julio de 2002 fue enviado a San Antonio, un estero ubicado cerca a Chambirá en Chocó, donde había un grupo especial de las Auc al mando de alias ‘Aladino’.
Según la confesión del exparamilitar, por ese estero salían drogas y entraban armas procedentes de Panamá.
Él dijo que la función de ese grupo era desplazarse hasta el Bajo Calima en el Valle, donde estaba el grupo de alias ‘Chicorio’, quien les entregaba cocaína y heroína, que era encaletada y transportada hasta ese sitio en volquetas que transportaban arena.
La droga era embarcada en lanchas y la transportaban en la noche por el Río San Juan hasta San Antonio.
En San Antonio, la droga era reempacada en bultos de 35 ó 40 kilos y sacada por río en lanchas rápidas hacia el océano Pacífico y llevada hasta Panamá y México por un narcotraficante conocido como Víctor Hugo.
Según esa versión, cada dos semanas salían embarques con tonelada y media de droga aproximadamente.
En ocasiones las lanchas regresaban de Panamá con fusiles, lanza granadas y munición, que eran enviadas por un panameño conocido con el alias de ‘Carevieja’.
Los fusiles eran encaletados en El Calima hasta que eran repartidos.
Otro narcotraficante que enviaba droga era Armando Estrada, alias ‘Kevin’, ‘Toño’ o ‘Julián’.
En ocasiones le daban la mercancía a Víctor Hugo para que la enviara, pero cada cargamento iba con la marca de su correspondiente propietario.
Para controlar que toda la droga pagara el impuesto, al parecer cincuenta dólares por kilo, las Auc montaron un grupo de 16 hombres en el Alto Calima bajo el mando de ‘Chiquito Malo’, quien se encargaba de controlar que toda la droga que pasaba por el lugar hubiera pagado el “impuesto” al jefe del Frente Pacífico, alias ‘El Mocho’.
Cuando los narcotraficantes no cancelaban el gramaje, la droga era decomisada.
Otro desmovilizado corroboró la información que dio el exparamilitar que desertó en 2003.
Este exparamilitar dijo que estuvo en el Cañón de las Garrapatas, en límites con Chocó sobre la Cordillera Occidental, en donde habían grandes extensiones de cultivos ilícitos y laboratorios de procesamiento de alcaloides.
Según él, esa región estaba controlada por 400 hombres bajo el mando del comandante ‘Mario’.
La cocaína salía en vehículos del bloque custodiada por 50 hombres armado del narcotraficante ‘Chucho’ que le pagaba impuestos al Bloque Calima.
Igualmente, la Fiscalía ha documentado que otro grupo de narcotraficantes sacaba droga por el río Sipí, que desemboca al río San Juan.
También había otro grupo de narcotraficantes independientes del Valle, que iban recomendados por ‘Mario’ o ‘El Cura’, para comprar droga en los laboratorios del Cañón de las Garrapatas, cuya compra no podía superar los 20 kilos.
En la base hablaban con el comandante alias ‘Jungla’ y la droga era sacada por carreteras que fueron construidas por los cultivadores de la coca y narcotraficantes hacia Tuluá.
Esa conexión entre narcotraficantes y paramilitares quedó registrada en informes de inteligencia de las fuerzas militares de la época.
Robo de combustibles Los paramilitares del Bloque Calima, al igual que grupos de delincuencia común y el Frente 30 de las Farc, también hurtaron combustibles de uno de los poliductos que Ecopetrol tiene en Valle del Cauca.
En este departamento la Estatal Petrolera tiene dos tramos de poliducto.
El primero ubicado entre los municipios de Cartago y Yumbo, y el segundo, entre Yumbo y Buenaventura.
Según informes de Ecopetrol presentados por la Fiscalía 18 de Justicia y Paz, el robo de combustibles por parte de los diferentes grupos delincuenciales entre los años 2002 y 2004, asciende aproximadamente a los 21 millones de dólares.
Durante una versión libre, Robert Enrique Oviedo Yañez, alias ‘El Chacal’, contó que llegó a Yumbo cuando ya existía un grupo del Bloque Calima encargado del robo de hidrocarburos bajo el mando de Darly Perdomo, alias ‘La Marrana’.
En su relato, este exparamilitar al que ya le fueron imputados estos hechos, contó que su labor inicialmente consistió en cobrarle el ‘impuesto’ a las personas que perforaban el tubo para robar combustible, pero después fue asignado al hurto de hidrocarburos, junto con patrulleros como ‘Higo’, ‘El Indio’, ‘Chamón’, ‘Nené’, entre otros.
La Fiscalía también ha documentado que en este delito participaba alias ‘Raúl’, que pese a no ser de las Auc, era el encargado de instalar las válvulas al tubo con las que extraían el combustible.
Esas acciones las hizo en varias ocasiones en los municipios de Yotoco, Vijes y Yumbo.
Los paramilitares contrataban carros tanque para transportar entre 7 mil y 8 mil galones de gasolina que roban en cada ocasión.
El galón era vendido entre $2.500 y $3.000 en estaciones de Buga, Yotoco, Cali y Juanchito.
Esos dineros eran cancelados en efectivo, y por hecho, los paramilitares ingresaban a sus arcas entre 30 y 40 millones de pesos. ‘El Chacal’ le reportaba los dineros a alias ‘La Marrana’, jefe paramilitar que está muerto.
Para robar la gasolina los paramilitares contaban con la complicidad de un empleado de Ecopetrol que estaba encargado de monitorear los hurtos del tubo, los alertaba de las autoridades y les avisaba cuando iban a bombear gasolina o petróleo.
Según lo contado por algunos postulados a Justicia y Paz, el Bloque Calima contó la complicidad de algunos miembros de la Policía para poder robar combustibles.
Entre los policías mencionados se encuentran los agentes Erazo, Támara, alias ‘El Sargento Loco’ y ‘El Policía’ Herrera de Yumbo, Valle.
Dentro de estos robos también fue mencionado como responsable Varney Veloza García, hermano de ‘HH’. ‘El Chacal’ señaló que los robos del Bloque Calima se concentraron en la zona plana del departamento, mientras que las Farc hurtaban combustible en la zona montañosa como El Piñal, La Cumbre, La María, Buenaventura, entre otros.
Robo de ganado La Fiscalía 18 de Justicia y Paz ha documentado casos en los que los paramilitares del Bloque Calima realizaron hurtos masivos de ganado en la zona rural de Sevilla, Palmira y Tuluá en el Valle, y en Patía, Cauca.
Según investigaciones de la justicia ordinaria, el 5 de junio de 2004, los paramilitares se robaron 223 reses, caballos y electrodomésticos en el corregimiento de Cumbarco en Sevilla, Valle.
En esa ocasión señalaron que el ganado era de la guerrilla.
En los límites entre Cauca y Nariño también se presentó un caso de robo masivo de ganado que contó con la participación del Bloque Libertadores del Sur -grupo que tenía el Bloque Central Bolívar de alias ‘Macaco’ en Nariño-, en el que los paramilitares también indicaron que el ganado era de la guerrilla.
Secuestro extorsivo Durante la existencia del Bloque Calima se presentaron pocos casos de este tipo.
Según ha documentado la Fiscalía, las víctimas eran llevadas a las zonas rurales donde se encontraban los grupos y eran liberadas luego de cancelar el dinero exigido, que generalmente oscilaba entre 30 ó 40 millones de pesos.
Al parecer, la mayoría de las víctimas de estos casos se dedicaban al narcotráfico y fueron secuestradas por no pagar el gramaje.
Las autoridades sospechas que por esta razón esos hechos no fueron denunciados.
