La Guardia Cimarrona del Consejo Comunitario Aires de Garrapatero realizó una estrategia de control territorial y cuidado de la vida durante el aislamiento preventivo ordenado por el gobierno nacional. Su objetivo: evitar contagios y muertes por pandemia.
A finales de marzo de 2020, la administración de Iván Duque decretó el Aislamiento Preventivo Obligatorio en todo el país para evitar que el Covid-19 se esparciera por el territorio.
Ante esta medida, el Consejo Comunitario Aires de Garrapatero, de Santander de Quilichao, en el norte de Cauca, implementó una experiencia propia a través de la Guardia Cimarrona en la vereda San Antonio para regular la movilidad y preservar la vida de sus habitantes Édgar Banguero, representante legal del Consejo, explica que la Guardia Cimarrona es un grupo conformado por ciudadanos que pertenecen a la organización territorial de los consejos comunitarios que ejerce control territorial, presta servicio social y ayuda en la organización comunitaria.
Visten con un particular y distintivo chaleco, emplean el tradicional bastón de mando y utilizan principios pacíficos de atención en el ejercicio de sus actividades.
Cada Consejo Comunitario tiene su propia Guardia Cimarrona que, a su vez, goza del reconocimiento de las entidades gubernamentales, agencias de cooperación internacional, Fuerza Pública y organismos de atención de emergencias. La Guardia Cimarrona del Consejo Comunitario Aires de Garrapatero tiene como aspecto particular que la mayoría de sus integrantes son mujeres, lo que revela el empoderamiento y la participación social que ha tenido este grupo poblacional en el cuidado de la vida y la protección del territorio ancestral.Su papel en el control de la comunidad durante los meses más fuertes de la pandemia fue resaltado por autoridades locales y regionales de Cauca.En este fotorreportaje, se detallan algunas de las actividades más significativas de esta organización comunitaria.
La vereda San Antonio hace parte del Consejo Comunitario Aires de Garrapatero y está ubicada en las laderas del Cerro Garrapatero, uno de los tres cerros tutelares del municipio de Santander de Quilichao. Su población afrocolombiana es de aproximadamente 4.600 habitantes. . Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
La Guardia Cimarrona del Consejo Comunitario Aires de Garrapatero registró una inscripción inicial de 80 personas, y con ello, desarrollaron la estrategia de control territorial para evitar el contagio masivo por Covid-19, virus que fue declarado desde enero de 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como emergencia de salud pública internacional. Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
En San Antonio muchos de los habitantes trabajan, estudian o realizan actividades deportivas y comerciales por fuera del territorio, lo que representa una gran movilidad diaria de carros y motocicletas por las pavimentadas y destapadas carreteras de esta localidad, razón por la cual, se convirtió en epicentro de la implementación de puestos de control durante el confinamiento por el Covid-19. Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
El Consejo Comunitario Aires de Garrapatero y las juntas de acción comunal se unieron para desarrollar la estrategia “San Antonio Somos Todos”, con la cual fortalecieron su proceso organizativo e implementaron los puestos de control, a pesar de que algunas personas no estaban dispuestas a aislarse preventivamente. Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
En comunidades rurales, como el caso del Consejo Comunitario Aires de Garrapatero, no contaban en ese momento con ningún entrenamiento para mitigar los efectos adversos de la pandemia, así que decidieron acudir a la Guardia Cimarrona como símbolo de autoridad, organización, cuidado y prevención, para controlar la movilidad en el territorio, tramitar ayudas humanitarias y servicios comunitarios dentro de la jurisdicción de su competencia. Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
Las Guardias se las ingeniaron y por sus propios medios y con sus propias herramientas salieron y se ubicaron en las entradas principales de la vereda. A sus espaldas amarraron bombas usadas para fumigar cultivos como la piña, pero esta vez cargadas con desinfectantes y alcohol para echarlo a quienes pasaran por la vía.. Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
Acompañar a la comunidad fue la consigna de los líderes de San Antonio. Así que la solución inmediata fue controlar el flujo diario de personas a partir de los puestos de control conformado por al menos siete miembros de la Guardia Cimarrona. Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
La estrategia de la Guardia Cimarrona llamó la atención de las instituciones como la Gobernación del Cauca, que reconoció su labor humanitaria y otorgó ayudas para la alimentación y aplicación de los protocolos de bioseguridad que incluían lavado de manos y aplicación de desinfectantes. Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
Por las altas interacciones sociales en la comunidad de San Antonio, donde gran parte de la comunidad son familiares y hacen parte de organizaciones sociales, culturales y religiosas, fue necesario hacerle frente a las situación de contagio y fallecimientos que se presentaban en las grandes ciudades por el Covid-19. Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
La estrategia “San Antonio Somos Todos” consolidó el trabajo en equipo de la Guardia Cimarrona y logró constituir 19 grupos de trabajo comunitario, una experiencia que podrá implementarse en un futuro para afrontar nuevos retos que exijan la protección de la comunidad y el cuidado del territorio. Foto: Carlos Mera – Diego Larrahondo.
Esta producción fue realizada gracias al apoyo del Fondo de Respuesta Rápida para América Latina y del Caribe, coordinado por Internews, Chicas Poderosas, Consejo de Redacción y Fundamedios, y a la alianza periodística entre VerdadAbierta.com, Co.marca Digital, Radio Campesina de Inzá y la Escuela de Cine y Televisión Étnica de Santander de Quilichao.