‘Águilas Negras’ amenazan de muerte a indígenas Wayúu de la Alta Guajira

      
La caída de una avioneta con un cargamento de cocaína en aguas del mar Caribe, cerca de algunas rancherías Wayúu, es el motivo de las amenazas que pesan contra varios pobladores de Nazaret, Puerto Estrella, Warepaa y Punta Espada, en la Alta Guajira.

Este es Nazaret, su plaza principal. Al fondo, el cerro Itojoro.A los problemas de sequía que afronta la Alta Guajira, se le suma ahora la grave situación de riesgo de muerte que viven los pobladores de varias rancherías por cuenta de las amenazas proferidas por un grupo armado que se identificó como ‘Águilas Negras’, que reclama un alijo que cocaína que era transportada en una avioneta que cayó en aguas del mar Caribe, cerca de esos caseríos.

Por el flujo y reflujo de las olas, el cargamento llegó a las playas de algunas de las rancherías de los corregimientos de Nazaret, Punta Estrella, Punta Espada y Warepaa. Una vez fue hallada, los nativos procedieron a venderla en el mercado negro, lo que generó la reacción de las ‘Águilas Negras’, que reclaman la devolución de la mercancía o, en su defecto, el dinero de la venta.

VerdaAbierta.com conoció que en el mes de junio se produjeron incursiones de los hombres de ‘Las Águilas Negras’ a varias casas de las familias indígenas que supuestamente encontraron la droga y que posteriormente vendieron, lo que originó la visita de investigadores de la Defensoría del Pueblo que confirmaron las denuncias que hicieron las víctimas.

Todo parece indicar que la avioneta despegó cerca del corregimiento de Nazaret y minutos después cayó al mar. Al día siguiente, los indígenas que salieron a su faena de pesca, hallaron los paquetes con la droga anclados en las playas. Un poblador que todavía está en la Alta Guajira dijo a VerdadAbierta.com que tienen mucho miedo: “esa gente es la que manda aquí y llega cuando quiere a las casas a amenazarnos, ya secuestraron a una señora y mandaron unas cartas en las que decían que si no aparecía la droga o la plata, nos mataban”.

La alerta que envió a las autoridades el director del Sistema de Alertas Tempranas (SAT) de la Defensoría del Pueblo, Jorge Enrique Calero, da cuenta de la situación de riesgo que se vive en la Alta Guajira.

De acuerdo con el documento del SAT, el grave problema de seguridad lo está afrontando “la población civil del municipio Uribia, asentada en un extenso sector de la Alta Guajira, especialmente las rancherías y poblados de Burro Muerto, Ishuara, Ishorú (Santa Cruz), Sipanao del corregimiento de Nazaret, Masimaii (Nueva York) del corregimiento de Puerto Estrella, Warepaa del corregimiento del mismo nombre y Lanapa del corregimiento de Punta Espada, como consecuencia del accionar de un grupo armado ilegal postdesmovilización de las Auc, que se identifica como una facción de las Águilas Negras presuntamente articulado a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC)/Los Urabeños”.

Los indígenas reconocen que sí encontraron la cocaína empacada y regada por la playa, y que cada uno por su lado la vendió a contrabandistas y comerciantes que transitan por la región. El dinero de la venta lo usaron para comprar víveres y productos básicos, y otros lo invirtieron en el arreglo de sus viviendas y en la adquisición de vehículos para su transporte por el desierto guajiro.

La Alta Guajira ha sido epicentro de varias guerras entre grupos armados ilegales por el control del territorio, sobre todo después del proceso de desmovilización colectiva de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), que concluyó en agosto de 2006. Desde ese año y hasta el 2010, ‘Las ‘Águilas Negras’ se enfrentaron con hombres del frente Contrainsurgencia Wayúu del Bloque Norte de las Auc para quedarse con las rutas del narcotráfico y luego con ‘Banda de la Alta Guajira’,comandada por Arnulfo Sánchez González, alias ‘Pablo’, paramilitar responsable la masacre de Bahía Portete, quien fue capturado en noviembre de 2010 en Bogotá y extraditado en 2012 a Estados Unidos para que respondiera por delitos asociados al tráfico de estupefacientes. (Ver Cómo se tomaron los ‘paras’ La Guajira y Gobierno ordena la extradición de alias ‘Pablo’).

‘Las Águilas Negras’ se quedaron en el territorio, se aliaron con las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc), conocidos también como ‘Los Urabeños’, y con algunos “hombres fuertes” de la etnia Wayúu, especialmente los que manejan el contrabando. Según informes de las autoridades, también hizo vínculos con la banda criminal comandada por Marcos de Jesús Figueroa García, alias ‘Marquitos’, quien se encuentra huyendo de la justicia colombiana.

Itinerario amenazante
La caída de la avioneta se supone ocurrió a finales del mes de abril, pero solo fue desde el siete de junio cuando aparecieron los hombres armados de fusiles, unos vestidos de civil y otros de uniforme camuflado, con las caras tapadas, varios de ellos Wayúu, a reclamar el cargamento de cocaína. Masimaii, también conocida como Nueva York, fue la primera ranchería a la que llegaron. Allí, en horas de la madrugada, golpearon a una pareja de indígenas a los que les pedían información de la droga o del dinero producto de su venta.

“A la mujer la cogieron por el cabello, la arrastraron y la amenazaron de muerte, mientras que al hombre le dieron culatazos con los fusiles”, dice el informe de la Defensoría. Al día siguiente, regresaron y esa vez llegaron a otra casa donde dormían un anciano de 103 años, una mujer de 58 años y una niña de 10 años.

“El hombre mayor estaba en una hamaca, lo sacudieron y lo requisaron violentamente, y a la mujer le pusieron un arma de fuego en la cabeza amenazándola con dispararle a menos que informara sobre la ubicación de la mercancía y reiteradamente amenazaban con que se llevarían a la niña, posiblemente con la intención de presionar un canje”, se lee en el documento defensorial.

El 9 de junio llamaron al profesor de la escuela de Masimaii y le dijeron que suspendiera las clases porque no responderían por los niños que allí estuvieran y le advirtieron que no querían ver más a dos de las profesoras del colegio. Las amenazas no se concretaron porque ese día hubo presencia del Ejército con motivo de las elecciones presidenciales. Sin embargo, ‘Las Águilas Negras’ seguían buscando el alijo de cocaína.

Al día siguiente fueron hasta el corregimiento de Warepaa, donde maltrataron a varios pobladores y a tres jóvenes los torturaron con alicates en sus orejas, las que amenazaron con arrancar si no decían dónde estaba la cocaína.

Las amenazas se trasladaron a las rancherías de Ishuara e Ishoru. En el primer sitio nadie dio razón de la droga y advirtieron que tomarían represalias contra la comunidad; mientras que en el segundo sitio, también conocido como Santa Cruz, se llevaron secuestrada a una mujer de 68 años, a quien liberaron cinco días después (el 16 de junio).

La Defensoría del Pueblo constató que “sus captores hicieron llegar con ella, en sendos sobres en los que aparece el nombre de las ‘Águilas Negras’, al menos cinco cartas manuscritas con tinta roja en las se profieren amenazas en contra de varios Wayúu de las comunidades de Warepaa, Burro Muerto, Ishuara, Ishorú (Santa Cruz), Masimaii (Nueva York) y Nazareth, señalándolos de haber hallado, y posteriormente vendido o permutado, varios alijos de cocaína”. A raíz del secuestro y las amenazas, esta mujer se desplazó a Venezuela.

El mismo día de su liberación, el Ejército capturó a un hombre de la etnia Wayúu, en el sitio conocido como La S, a medio camino entre la cabecera municipal de Uribia y Puerto Bolívar, señalado de ser uno de los jefes de ‘Las Águilas Negras’. A la comunidad de Ishoru llamaron y advirtieron que si alguien interponía una denuncia contra el aprehendido, “las águilas irían por los hombres de la ranchería”.

Además de estos hechos, VerdadAbierta.com también conoció que una de las Wayúu a las que amenazaron en las cartas que enviaron con la mujer liberada, fue la única que se atrevió a denunciar los intimidantes panfletos. El 13 de julio pasado ella fue asaltada y maltratada físicamente cuando iba en su camión por territorio venezolano rumbo a su ranchería Warepaa. El vehículo se lo llevaron los hombres armados que dijeron ser de ‘Las Águilas Negras’, pero apareció días después en la Serranía Parashi.

Debido a las incursiones, el secuestro de la matrona Wayúu y las amenazas reiteradas de los hombres armados, se ha desplazado un buen número de nativos a Venezuela; no obstante, hasta allá llegaron los dueños del cargamento. Los indígenas relataron que a un hombre que se había ido a Maracaibo, lo buscaron, lo encontraron y le quitaron un dinero que tenía porque, supuestamente, era producto de la venta de la cocaína que había encontrado.

La Defensoría del Pueblo advirtió a las autoridades guajiras y nacionales que de no tomarse las medidas de prevención y protección necesarias, podría repetirse el episodio registrado hace varios años, cuando por el mismo motivo ocurrieron masacres en la zona, como la de Bahía Portete (Ver La masacre de Bahía Portete).

Una zona sin control
Las rancherías que han sido amenazadas por ‘Las ‘Águilas Negras’ y ‘Los Urabeños’, grupos aliados para el control del territorio, luego de la pelea que sostuvieron con alias ‘Pablo’, están ubicadas en el Parque Nacional Natural ‘La Macuira’, a dos horas del corregimiento de Nazaret, y a siete desde Riohacha, capital del departamento de La Guajira.

Por las dificultades de acceso, esta zona, según denuncian sus pobladores, no cuenta con presencia permanente del Ejército o la Policía. Solo en los corregimientos de Nazaret y Puerto Estrella existen puestos de policías, pero resultan insuficientes para proteger toda la zona.

Ante esa situación, el SAT de la Defensoría del Pueblo emitió la alerta de riesgo inminente. Según el Director de esta unidad, “de no tomarse las debidas medidas de protección y prevención, podría traducirse en la materialización de homicidios selectivos y múltiples, desapariciones forzadas, desplazamientos forzados, confinamientos, secuestros, restricciones a la libre movilidad y a la circulación”.

Mientras tanto el silencio reina entre los Wayúu, no se atreven a denunciar, solo deciden quedarse o irse a Venezuela, su refugio natural. Un indígena que no quiere salir de su tierra, a pesar de las dificultades en que vive, dijo que han recordado lo que pasó en Bahía Portete y que temen por sus vidas.