“Memorias sobre machetes”

“Memorias sobre machetes”

28 de agosto de 2015
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La obra de esta semana en Oropéndola, arte y conflicto es el objeto campesino que mejor condensa la dualidad de nuestra historia. En él convive, al mismo tiempo, una pulsión de vida y de muerte.

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Vea más sobre esta obra en Oropéndola.

Pitalito, Mapiripán, El Salado, San José de Apartadó, El Aro… el metal resplandece bajo el agua y por momentos es posible reconocer los nombres de estos lugares o de ríos tristemente célebres.

También aparecen talladas las frases testimoniales de algunos sobrevivientes.

En la primera parte de la obra de Laura Antonia Coral, cada machete que flota en el agua devela el protagonismo violento de este instrumento en la historia de las masacres y la violencia del país.

 

“El machete es partícipe y testigo de la cultura colombiana como objeto que logra representar el carácter dual de nuestra historia.

Representa al mismo tiempo muerte y vida.

Protagonista en la guerra como arma y al mismo tiempo elemento esencial en las labores diarias del campesino”, explica la artista sobre esta obra instalada en los espacios del Centro de Memoria Paz y Reconciliación.

En un segundo momento, el machete se erige a partir de sus otros significantes, como instrumento vital en la cotidianidad del campesino, de sus labores y sustento, portador de anécdotas, refranes y tradición oral. “Recuerdo que antes de llegar a las veredas, repasaba con ansiedad las preguntas que formularía a la gente de la región para investigar entorno al machete –dice la artista-.

Mi intención era que la información evidenciara la importancia del machete en la vida cotidiana del campesino.

La sorpresa fue que no tuve que pronunciar ni una sola palabra para dar cuenta de tan esencial relación.

Cuando llegué a la casa de Graciela, ella me invitó a entrar en la cocina mientras atizaba el carbón de su estufa de leña con un machete, “el machete cocinero” lo llama ella, en silencio observé que al tiempo cortaba la panela con otro machete un poco más corto.

En ese instante entraron sus hijos, venían de arriar mulas y en sus cinturas colgaban sus fundas donde yacían sus machetes “los de arriar”.

Al tiempo, una de sus hijas cortaba  más leña con otro machete, un poco más largo, “esta es la rula”  me dijo ella.

La relación era evidente”.

Finalmente, clavados en la tierra, los últimos machetes instalados en la exposición, fueron donados por campesinos de Argelia, Antioquia, quienes empuñaron su firma en cada uno de ellos como símbolo de reconciliación y empoderamiento.

Laura Antonia Coral no sólo elabora artísticamente la violencia y el conflicto en Colombia sino que busca reivindicar una parte fundamental de nuestra idiosincrasia y nuestra cultura. “Memoria sobre machetes” habla de ese pueblo campesino que históricamente es la gran víctima de esta guerra.

La artista
oropendola memorias mechetes 3“El arte permite crear símbolos y signos para indagar y crear lenguajes entorno al conflicto, es una herramienta para dar lugar a la sensibilidad en el territorio histórico”: Laura Antonia Coral.

Laura nació en Pasto, Nariño en 1988.

Es Egresada de la Universidad Distrital de la Facultad de Artes ASAB, su énfasis fue el grabado, la pintura, la fotografía y el video.  Fundadora del espaciocultural Café el Machete en Guatavita Colombia en 2009, donde expone y exhibe arte local.

Su búsqueda está encaminada hacia la investigación en torno a la historia del conflicto armado en Colombia y sus implicaciones en la memoria colectiva.

Indaga las posibilidades del arte como herramienta esencial en los procesos de reconciliación.

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