
Esta sección hace seguimiento a fondo de los juicios por nexos con grupos armados como paramilitares y guerrillas que se le siguen a políticos, congresistas mientras de la Fuerza Pública, funcionarios y además como fue la captura del Estado por parte de los grupos armados ilegales.

| Estados Unidos vs. Del Río |
| Política ilegal - Parapolíticos | ||
| Miércoles, 29 de Septiembre de 2010 12:00 | ||
La organización National Security Archive consiguió que se le levantara el secreto a varios cables enviados por la Embajada de EE.UU en Colombia al gobierno de ese país, en los cuales se revela un minucioso seguimiento de las denuncias de posibles nexos entre el general Rito Alejo del Río con los grupos paramilitares.Por Michael Evans* especial para VerdadAbierta.com
Curtis Kamman no será llamado a testificar en el juicio de Rito Alejo del Río, el general retirado del ejército colombiano acusado de asesinato y de colaboración con los grupos paramilitares cuando se desempeñó como comandante de la Brigada XVII en Urabá en 1998, pero se tiene una idea de lo que el ex embajador de Estados Unidos en Colombia hubiera podido decir, gracias a los documentos desclasificados publicados hoy en el sitio del National Security Archive. Uno de los documentos desclasificados es un cable de agosto de 1998, que contenía adjunto una "Biographic Note" o Nota biográfica(1) secreta, en la que Kamman aseguraba que ell ex comandante de la Brigada XVII "armó y equipó sistemáticamente a los agresivos paramilitares en la región, lo cual fue crucial para su éxito militar" en el norte colombiano. Obtenidos a través un derecho de petición de información en EE.UU (Freedom of Information Act), estos documentos representan una singular y potencialmente valiosa fuente de evidencia en el juicio que se le sigue a del Río, pues reflejan años de reportes vinculando al comandante militar con el paramilitarismo. Ahora que se ha iniciado el juicio de Del Río, el juez podría examinar los informes de la época realizados por funcionarios estadounidenses que estaban obligados por ley a seguir y certificar el desempeño de Colombia en materia de derechos humanos. Del Río, en su momento apluadido como un firme luchador anti-guerrilla, comenzó a estar bajo escrutinio en 1996, después de que su segundo al mando, el coronel Carlos Alfonso Velásquez, escribió un informe interno (publicado en VerdadaAbierta.com(ver nota) la semana pasada), en el que pide a sus superiores investigar los vínculos de la brigada con paramilitares y acusó a Del Río de hacerse el de la vista gorda ante la actividad paramilitar. En lugar de prestar atención a la advertencia del oficial, el Ejército ordenó el retiro de Velásquez del Ejército por insubordinado. Velásquez ofreció un testimonio similar al de su reporte interno como testigo clave en el caso judicial. Entrevistado por la embajada estadounidense en Bogotá en diciembre de 1997, Velásquez implicó directamente a su antiguo comandante, y lamentó "el síndrome del conteo de cuerpos" que "incentivaba violaciones de derechos humanos" y puso énfasis en que la colaboración de la Brigada XVII con los paramilitares "había empeorado bajo Del Río". (Ver documento de la embajada) Otro informe de la embajada (Ver documento) sobre el episodio de Velásquez da fe de la integridad del coronel, notando que era un "admirado y muy condecorado" oficial del ejército que había ayudado a derrotar a la mafia de la droga en Cali y que había preferido hacer pública una relación extramarital suya, antes que ceder al inento de chantaje de este Cartel. Las denuncias de Velásquez "provocan mayor presión sobre los militares colombianos", escribió en otro documento otro embajador de Estados Unidos en Bogotá, Myles Frechette, quien por entonces estaba en tensas negociaciones con el ejército colombiano acerca de su desempeño en derechos humanos. " (Estas) van a dar más credibilidad a nuestro informe de derechos humanos". Para la época, la Embajada había empezado a notar que la actividad paramilitar aumentaba en áreas donde Del Río comandaba tropas y que las operaciones anti-paramilitares se incrementaban en estas mismas áreas después de que él salía. Según notó la embajada, en enero de 1998 (Ver documento), varias operaciones sin precedentes contra los paramilitares realizadas por la Brigada XVII "tuvieron lugar apenas una semana después de la salida del área del comandante de la Brigada, brigadier general Rito Alejo del Río, de quien se había asegurado que no era poco amigable con los paramilitares". Un reporte de febrero (Ver documento) calificó de "más que una coincidencia" el que una serie de golpes contra los paramilitares "se hubieran dado todos después de la salida del norte de Colombia del mayor general Iván Ramírez y su comandante de Brigada el brigadier general Rito Alejo del Río, de quienes se creía ampliamente que habían contribuído a un clima de comando conducivo a hacerse los de la vista gorda con los paramilitares, o peor."
La buena estrella del general empezaba a caer tan rápido en 1998 que los reportes de Estados Unidos apenas podían dar abasto con los hechos. El cambio de opinión sobre Del Rio es claramente evidente en dos informes militares estadounidenses de principios del 98. En el primero (Ver), Del Río, graduado en 1967 de la Escuela de las Américas, es reconocido como una historia exitosa del entrenamiento militar estadounidense. Pero un segundo informe corregido(Ver), de marzo de 1998, ubica a Del Río por el contrario como una historia “no tan exitosa”, resaltando que él “presuntamente tenía nexos no sólo con los paramilitares de la costa norte y de la región de Urabá, sino también desde antes con la conflictiva región del Magdalena Medio”, y también estaba “implicado en el robo de un cargamento de armas (del ejército colombiano) destinado a los paramilitares del Magdalena Medio en 1985”. * Michael Evans es director del Proyecto Documental de Colombia del National Security Archive. |
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| Última actualización el Jueves, 30 de Septiembre de 2010 16:47 |