Esta sección investiga cuáles fueron los intereses económicos detrás del conflicto armado, en negocios ilícitos como el narcotráfico y la captura de rentas públicas entre otros.
En los 225 kilómetros de frontera con Panamá, Gilberto Torres Muñetón, alias 'el Becerro', jefe del frente 57, se ha convertido en uno de los hombres clave para las finanzas de las Farc, por ser la zona un corredor estratégico para el tráfico de drogas, el contrabando de armas y explosivos y el secuestro de civiles.
Por eso, además de la captura de los jefes del secretariado, que se mueven por fuera del país, 'el Becerro' es una prioridad para las autoridades colombianas y panameñas. En el vecino país lo señalan de ser el responsable del secuestro del empresario Cecilio Cubas Padrón, por cuya liberación exigió 60 millones de dólares.
'El Becerro', junto con alias 'Óliver', quien tomó el puesto del 'Negro Acacio', abatido en el 2007 en un operativo militar', son hoy los 'zares' del narcotráfico de las Farc. El jefe del frente 57 es más allegado al secretariado.
Torres hace parte de la Farc desde hace 27 años. Según informes de Inteligencia, hizo parte del grupo que diseñó los anillos de seguridad de 'Tirofijo'. En 1992 era el jefe del frente 36 y en los últimos años empezó a dirigir el 57, uno de los de mayor capacidad económica por el tráfico de cocaína.
Por lo menos una docena de poblaciones y corredores de movilidad, incluidos ríos, controla 'el Becerro' en la frontera con Panamá. La zona centro de esa región está a su cargo, mientras el sur lo delegó a su hombre de confianza, Luis Mora Pestaña, alias 'Sílver', y el norte a Luis Carvajal Puerta, alias 'Malicia'.
Según Inteligencia de la Policía, los ríos Perancho, Salaquí y Jampayadó son los principales corredores que usa para el tráfico de drogas. El frente 57 cuenta con una red de colaboradores en las poblaciones limítrofes como Zapzurro, Pinigana, El Naranjal, Manané, Guayabo, Unguía, Paya y Riosucio.
Sus nexos
'El Becerro' tiene nexos con mafias hondureñas, guatemaltecas y nicaragüenses. No obstante, su principal contacto está en Panamá. Se trata de un hombre conocido como 'Boa', con quien coordina el transporte de los cargamentos de droga, a través de dos puntos: Turbo (Colombia) y Jaqué (en Panamá), en alianza con integrantes de la banda de 'don Mario'.
Al empresario cubano-estadounidense Cecilio Cubas Padrón lo secuestraron en Ciudad de Panamá el 4 de abril del año pasado. 'El Becerro' exigió 60 millones de dólares por liberarlo y aún es incierto si la familia del empresario le pagó la totalidad de ese dinero. Cubas aseguró que, durante el cautiverio, estuvo confinado en la zona selvática de la frontera con Colombia.
Tres policías panameños están acusados de participar en el secuestro y el colombiano Roque Luis Orovio, alias 'Mello', capturado hace tres meses en Cali, está señalado de ser uno de los secuestradores, y las autoridades de E.U. lo piden en extradición.
Incursiones de las Farc en Panamá
Estaban patrullando. Alexánder Úsuga, 'Patascoy, fue capturado en Puerto Obaldía, el 9 de noviembre de 2007. Otros 12 guerrilleros lograron huir.
Buscaba un contacto. Martín Rojas Melo fue detenido el 24 de enero del 2008 cuando intentaba contactarse con un traficante de droga y armas.
Ataque a poblado. Seis guerrilleros fueron capturados, el 24 de febrero del 2008, tras una incursión en Jaqué, en la que hirieron a dos policías de ese país y a dos civiles.Robaron la tienda. Sesenta guerrilleros de las Farc entraron a Bajo Chiquito (Panamá) y robaron víveres de una tienda. El caso fue registrado por un canal de televisión panameño.
Enfrentamiento armado. El 11 de diciembre del 2008, en la población de Manané, en un enfrentamiento armado, resultó herido un hombre, conocido como 'Bigote Brocha', comandante de la comisión política 'Milena Zapata' de las Farc.
Publicado en: El Tiempo (15/06/09)
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FARC, Nacotráfico
Celso Alfredo Salazar Castañeda podría convertirse en el principal testigo contra Salvatore Mancuso, en el caso de la conexión con la mafia italiana y la familia de Giorgio Sale. Todo parece indicar que este veterinario de 35 años de edad, va a pedir sentencia anticipada y está dispuesto a contarle la verdad a la Fiscalía.Salazar es uno de los capturados en la operación contra el narcotráfico y lavado de activos que dejó al descubierto los hilos de poder del italiano Giorgio Sale y sus hijos con la poderosa mafia italiana conocida como la D’rangheta. Sus exclusivas vinerías y restaurantes L’Enoteca de Bogotá, Cartagena y Barranquilla y su cadena de almacenes de ropa Made in Italy, quedaron en manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes.
El testimonio de este hombre es clave, pues de acuerdo con la investigación, era la persona de confianza del jefe paramilitar desde hace más de cinco años, le manejaba parte de sus finanzas y le sirvió varias veces de correo humano. Para Salazar, desvirtuar las pruebas que tienen las autoridades italianas y colombianas va a ser muy complicado. Hay cientos de grabaciones en las que reporta con lujo de detalles las negociaciones ilícitas de Mancuso y sus influencias y contactos para emprender proyectos en Panamá y Venezuela, relacionados con empresas y termoeléctricas.En una de las charlas, Salazar le cuenta a Giorgio la manera como le tocó, en 2001, recoger 200 millones de pesos de Mancuso para traerlos a Bogotá y fue sorprendido en el aeropuerto de Montería. “Yo nunca le había llevado tanta plata porque era una maleta entera llena de dinero. Me ayudó alguien de la tripulación a subirla al avión y después yo la bajaba como equipaje de mano en Bogotá y no pasaba nada. Pero un policía me dijo: ‘Venga para acá’. En la conversación, Salazar le cuenta al italiano cómo logró salvarse de ser descubierto por las autoridades. “Llegó el gobernador y les dijo a los policías: ‘Qué vergüenza con el doctor Salazar de la ONU’. Y les exigió a los policías que se disculparan.Cuando Salvatore Mancuso se enteró de lo que había ocurrido, entró en cólera y llamó a Salazar: “¿Pero qué ha sucedido? Pero cómo haces tú eso... Avísame... menos mal que no pasó nada”, dijo el paramilitar en una de las conversaciones interceptadas.La importancia del testimonio de Salazar para la Fiscalía radica en las relaciones que mantenía con el paramilitar y las inversiones que le manejaba a Mancuso en varios negocios, entre ellos, la vinería L’Enoteca de Barranquilla. Al estilo de la mafia calabresa, diseñaron una estrategia para permear no sólo los más selectos círculos sociales, sino los estamentos judiciales y la Fuerza Pública. Por algo, la inauguración del restaurante en la capital del Atlántico, en octubre de 2004, fue todo un acontecimiento social al que no faltaron dirigentes políticos, jueces, fiscales, empresarios, gente de la farándula y altos oficiales de la Fuerza Pública. Así tenía que ser por instrucciones de Mancuso. Para esa fecha, el jefe paramilitar estaba preparando su desmovilización, pero estaba al tanto de todos los movimientos financieros del establecimiento.Una vez pasó el evento social en Barranquilla, las conversaciones de Giorgio Sale giraban en torno a los negocios de cocaína con Mancuso. De hecho, el 7 de diciembre de 2004, tres días antes de su desmovilización, Giorgio le cuenta a su hijo David, los pormenores de la compra y la venta de cocaína. “Ellos son los mayoristas y venden a 2.000 dólares el kilo. Tienen una montaña en el Catatumbo donde hay cocinas. La mitad son de la guerrilla y la mitad son de ellos. ¿Sabes lo que hacen? –le dice Giorgio a su hijo–. Ellos te dicen: ¿Dónde la quieres? Nosotros te la ponemos allá. ¿Y así es como llega a Calabria”? “¿De allá es Mancuso?” –le pregunta David a su padre–. “No, es de la provincia de Salerno. Ellos hacen eso para financiarse, pero no les interesa estar en sociedad con los narcos. Ellos sólo la venden, les entregan el dinero y hasta luego. Se la ponen en el puerto a fulano en Venezuela, en Brasil. Son inteligentes. Son los productores, ellos y la guerrilla”, dice Giorgio Sale.Estas conversaciones fueron interceptadas por la Policía antimafia italiana en Roma. Esa ciudad era el centro desde donde manejaban los negocios de la droga. Lo que nunca se imaginaron ni Sale ni Salazar es que cada reunión que tenían en la capital italiana, y todas sus conversaciones eran controladas. En ese mismo mes, diciembre de 2004, mientras en Colombia la noticia giraba en torno a la desmovilización de Salvatore Mancuso, sus socios y amigos ya estaban haciendo planes para que el jefe paramilitar se fuera a vivir a Italia. “Mancuso puede viajar acá, con pasaporte italiano y pasa desapercibido. Y si hace todos los negocios que tiene pensados en Italia, me va a tocar venirme a vivir acá para manejarlos”, le dice Salazar a Giorgio.El hombre de confianza de Mancuso también le relata al italiano Sale que cuando él comenzó a trabajar con ‘El Mono’, le manejaba la administración de las fincas. Le comenta que Mancuso tiene cuatro helicópteros Black Hawk y hablan de su desmovilización. “Sólo ha entregado armas obsoletas y ha desmovilizado gente que no sirve. De forma que pueda mirar cuál es la voluntad del gobierno, mientras se guarda lo mejor, inclusive la libertad y la tranquilidad”, dice Giorgio. A lo que Salazar le comenta: “Supuestamente, los desmovilizados son los que andan con él. Pero hay una retaguardia de 3.000 a 4.000 hombres. Ahora, el que queda fuerte es ‘Jorge 40’ y otro amigo que es el comandante ‘Cuco’”.Los reportes de la Policía antimafia italiana que dieron pie para capturar y judicializar a Giorgio Sale, a sus hijos y socios, no sólo eran de líneas telefónicas interceptadas, sino también de vigilancia permanente, seguimientos y controles migratorios. De acuerdo con esos movimientos, las autoridades de Italia lograron establecer que estas personas viajaban constantemente a Miami, Barcelona, Roma, Japón, Holanda y Venezuela, y tenían contactos con la mafia rusa.La investigación italiana logró descubrir no sólo las relaciones de los Sale con Mancuso y la mafia calabresa, sino también la forma como hicieron circular millones de dólares de Colombia a Europa y viceversa. “El movimiento de caudales era regular. Por eso, para reintroducir el dinero en el sistema económico legal colombiano necesitaban numerosas actividades: correos humanos y traslado de dinero sin transferencias electrónicas”, dice uno de los apartes de los informes enviados por la Policía italiana a la Fiscalía.
En el análisis de los movimientos financieros, los peritos lograron detectar en L’Enoteca de Barranquilla, que la empresa fue constituida con un capital de 150 millones de pesos y no solamente logró llegar a obtener financiamiento del sector bancario, sino que en el estudio económico de ese solo local, se encontró una inconsistencia de más de 1.100 millones de pesos. Según las autoridades, eran producto del lavado de dinero de Mancuso.Cuando SEMANA reveló parte de esta investigación, la noticia giró en torno a la amistad entre el mafioso italiano Giorgio Sale y el presidente del Consejo Superior de la Judicatura, José Alfredo Escobar, y su esposa Ana Margarita Fernández de Castro, secretaria general de la Procuraduría. El caso terminó con una investigación contra Escobar en la comisión de acusaciones de la Cámara de Representantes y la renuncia de su esposa, en el Ministerio Público.Durante los siguientes días se desató una serie de especulaciones sobre las relaciones del italiano y altas personalidades del país. Aunque la Fiscalía logró, en los allanamientos a las propiedades de Sale, incautar cientos de fotografías de personajes de la vida nacional con el mafioso, la investigación se ha encaminado, por ahora, a demostrar que Mancuso continuó con actividades de narcotráfico y lavado de dinero después de julio de 2005, cuando se sancionó la Ley de Justicia y Paz.
De ser así, la extradición del jefe paramilitar sería inevitable.
Publicado en SEMANA 12/08/2006 - Edición 1284
El gobierno de Estados Unidos considera a Fabio Enrique Ochoa Vasco uno de los más grandes capos del narcotráfico. Su rostro y sus datos biográficos fueron incluidos a finales del año pasado en el cartel de los extraditables más buscados del mundo. Por su captura ofrecen cinco millones de dólares de recompensa. Aunque su nombre resulta desconocido para la mayoría de los colombianos, puede ser uno de los hombres que más conocen el mundo del narcotráfico en las últimas tres décadas.
Ochoa nació en 1960 en el barrio Manrique, en las comunas de Medellín. Dos años más tarde, su padre, un ex mecánico de la Fuerza Aérea, decidió irse con su esposa y sus 17 hijos a probar suerte a Miami. Todos se hicieron ciudadanos estadounidenses, menos él.
En 1983, Ochoa purgó una condena de dos años en Estados Unidos por ingresar 10 kilos de marihuana. Cinco años más tarde, regresó a Colombia y trabajó al lado de Fernando Galeano, uno de los más importantes miembros del cartel de Medellín, y se hizo muy amigo de su jefe de seguridad, Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna'.
Conoció a su tocayo Fabio Ochoa Vásquez (del clan de los Ochoa) y, como ambos estaban en el mismo mundo y dedicados a los mismos 'negocios', decidió cambiar su nombre por el de Carlos Mario Vega, aunque sus amigos lo llamaban 'Kiko'. Estuvo con Pablo Escobar, a quien visitó con frecuencia en La Catedral, pero en 1992 terminó como miembro de los 'Pepes'.
Tras la muerte de Escobar, se convirtió en el hombre de confianza del nuevo patrón de la capital antioqueña: 'Don Berna'. Vio surgir el cartel del Norte del Valle y en 1994 se fue a vivir a México. Por esa época ya tenía cuatro solicitudes de extradición. Este no fue un impedimento para que viajara frecuentemente a Colombia utilizando tres pasaportes diferentes.
A comienzos de 2000 se le presentó a Salvatore Mancuso en una de sus fincas en Córdoba. El jefe paramilitar le pidió a Ochoa utilizar sus "contactos" en México para traer a Colombia un armamento para las AUC.
Durante los siguientes cinco años vivió en las entrañas de los paramilitares. Denuncia que Mancuso y otros miembros de las AUC traficaron toneladas de cocaína cuando ya estaban en pleno proceso de paz. Cuando sintió cerca los pasos de la justicia estadounidense, fue protegido por los paras, que no tuvieron inconveniente en esconderlo, como a muchos otros extraditables, en pleno corazón de Santa Fe Ralito.
También dice que fue testigo de cómo los paramilitares recogieron plata para sumarle votos a la primera candidatura presidencial de Álvaro Uribe. Esta afirmación no es más que una versión personal. No significa que Uribe, ni su campaña, hubieran buscado, pactado, o conocido esos supuestos apoyos electorales.
Ochoa, que piensa contarle todo a la justicia, reveló increíbles secretos de las relaciones entre paramilitares y narcotraficantes.
SEMANA: ¿Usted por qué decide hablar?FABIO OCHOA VASCO: Porque Salvatore Mancuso está mintiéndole a la Fiscalía y no está contando toda la verdad.
SEMANA: ¿Y usted qué tiene que ver con Mancuso?F.O.V.: Yo conocí a Mancuso a principios de 2000 a través de mi cuñado. Él le habla de mí, le cuenta que yo vivo en México y me invita a una finca en Tierralta (Córdoba), la famosa 'Mueblería'. Él ya tenía su discurso de que las AUC no iban a dejar que el proceso de paz de las Farc con Pastrana saliera adelante y que ellos necesitaban generar dinero para crecer su ejército. Él empezó a necesitar de unos contactos en México y me pidió ayuda.
SEMANA: ¿Ahí fue cuando usted comenzó a trabajar con él? F.O.V.: A partir de ese momento comencé a conocerle sus negocios de narcotráfico, de armas, sus secretos y su relación con los políticos. Mancuso ya era narco y para. Ya tenía rutas a diferentes partes del mundo. Ya era un hombre rico. Ya tenía fincas, ganado y poder. El primer favor que me pidió era que él tenía un contacto en México y que necesitaba hablar con esa persona para importar un armamento. Yo le hice el favor. Busqué al señor mexicano que me dijo, lo encontré y se lo llevé hasta Montería. Ellos hicieron su negocio.
SEMANA: ¿En qué consistía ese negocio?F.O.V.: Se trató de una importación, a través de Honduras, de un armamento. Eran fusiles AK y R-15, rockets y munición. Ese armamento lo debe tener todavía Mancuso porque eso tardó un año y medio en llegar. Eso fue por lancha. Llegó como tres meses antes de que él se desmovilizara. Hasta donde yo sé, quedó guardado y no lo entregó cuando se desmovilizó. Eso entró por Puerto Escondido (Córdoba) y lo recibió Andrés Angarita, que era un comandante de confianza de él.
SEMANA: ¿Cómo continuó su relación con Mancuso después de ese favor?F.O.V.: Mancuso me pidió que le prestara unos muchachos del barrio Manrique en Medellín, que trabajaban conmigo en un proyecto de resocialización. Él los quería para que trabajaran con Andrés Angarita en Puerto Escondido montando un proyecto social parecido al que yo tenía en las comunas. Yo mando a los muchachos y ellos se dan cuenta de que lo que Mancuso hacía en realidad, era sacar droga por ese sitio.
SEMANA: ¿Cómo se dan cuenta?F.O.V.: Puerto Escondido era una zona de el 'Alemán'. Allá había una finca que tenía siete kilómetros de playa que había sido del narcotraficante hondureño Ramón Matta Ballesteros. Mancuso terminó quedándose con ella después de matar al administrador y la convirtió en una de sus principales salidas de droga.
SEMANA: ¿De dónde sacaba la droga Mancuso?F.O.V.: Mancuso controlaba dos zonas principalmente: el Catatumbo y Tierralta (Córdoba). Mínimo le daban 10.000 kilos mensuales. En el Catatumbo había varios bandos, pero Mancuso era el patrón.
SEMANA: ¿Usted participó en esos negocios de droga, o cómo se explica que conozca ese tipo de información?F.O.V.: Lo que pasa es que a través de mis amistades yo le ayudo a Mancuso con unas personas clave para sus negocios de droga. Yo fui una especie de enlace entre diferentes personas con él. Yo no puedo decir que soy una persona inocente sobre esos asuntos. Lo que pasa es que Mancuso ha dicho que yo era el patrón, y en realidad, el patrón era él.
SEMANA: ¿Tiene pruebas para demostrarlo?F.O.V.: Tengo, y muchas. Por ejemplo, Mancuso tenía un muchacho sanandresano llamado Javier Hooker. Él era el lanchero principal de Mancuso para sacar la droga por Puerto Escondido. Hooker se le empieza a salir de las manos y comienza a trabajar con otra gente. Lo que no ha contado Mancuso es que él lo mandó matar en 2004 por temor a que lo delatara, y el cuerpo está enterrado en una de sus fincas. Quien recibió la orden de asesinarlo está dispuesto a hablarle a la justicia. La otra prueba es de un muchacho que está en la cárcel de Cómbita. Él se llama René de Martini y fue arrestado en febrero de 2005, cuando fue incautada una lancha cerca de San Andrés con dos toneladas de cocaína. Él era el que le manejaba el supuesto proyecto social que tenía como fachada Mancuso en Puerto Escondido, pero en realidad era el que le supervisaba la salida de la droga hacia México.
SEMANA: ¿Y cómo era el negocio de narcotráfico de Mancuso?F.O.V.: Yo estuve con él desde 2000 a 2005. En ese tiempo vi cómo, en menos de año y medio, entre 2003 y 2005, Mancuso recibió 90 millones de dólares de la droga. La manera de demostrarlo es con testigos y documentos contables que tengo en mi poder. Lo mismo que sus aliados tarde o temprano estallarán y contarán también lo que saben.
SEMANA: ¿Como quiénes?F.O.V.: Como 'Jorge 40' y 'Diego Vecino'. 'Vecino' manejaba las rutas desde Cartagena hasta Lorica y las islas de San Bernardo del Viento, diagonal a Moñitos.
SEMANA: ¿Y 'Jorge 40'?F.O.V.: Los aviones pequeños que salían con droga despegaban de las pistas de 'Jorge 40' en Cesar que se las manejaba el comandante '39', a quien después mataron. Entre '40', 'Vecino' y Mancuso había total complicidad para el negocio de la droga. El problema es que él está confiado en que los otros no van a delatarlo. Sin embargo, entre ellos hubo muchos problemas por la droga. Cuando 'Jorge 40' aún no se había desmovilizado, le robó a Mancuso 2.300 kilos de coca en 2005 porque necesitaba plata. Eso creó un problema muy grande entre ellos, tanto que hasta Luis Carlos Restrepo tuvo que intervenir para calmarlos.
SEMANA: ¿Cómo entraba Mancuso el dinero a Colombia? F.O.V.: Lo entraban por diferentes rutas. Nunca en avión privado, sino por aeropuertos comerciales en donde se tiene que comprar mucha gente. 'Bon Ice', su hombre de confianza, era el que le recogía la plata en Bogotá y se la llevaba a Montería.
SEMANA: ¿Dónde guarda todo el dinero?F.O.V.: Él lo oculta a través de varios testaferros. Uno es 'Maroso', un ganadero importante de Córdoba. Otro es el 'Turco', que tiene una tienda de electrodomésticos en Montería. Tiene un grupo de abogados que armaron empresas y compraron unas fincas. Yo me asocié con Mancuso en algunas de estas propiedades y no pude pagarlas. Me cobró una multa y me costó la casa de mis hijos y unas propiedades de mi familia en Medellín. Ninguna de esas propiedades figura en las listas que tiene la Fiscalía y por eso él no las nombra. También tiene mucha plata encaletada. Y está mintiendo cuando le dice a la justicia que toda su fortuna está conformada por 4.000 hectáreas y 25 millones de dólares. No más en tierra tiene más de 100.000 hectáreas. Sólo en las fincas 'La Mueblería' , '00' y '05', que yo conozco bien, tiene 18.000 hectáreas y 120.000 cabezas de ganado.
SEMANA: ¿Usted está contando todo esto para vengarse de Mancuso?F.O.V.: No. Lo que pasa es que él viene hablando de unas cifras muy equivocadas y no ha dicho la verdad sobre sus negocios de narcotráfico. Por ejemplo, no ha hablado de sus negocios con dos hermanos venezolanos quienes eran sus socios. Eran los que le manejaban gran parte de la droga que Mancuso sacaba del Catatumbo hacia Venezuela. La última vez que yo lo oí hablar sobre de esos negocios fue cuando mandó a 'Bon Ice' a ese país a recoger unas platas porque por esos días necesitaba urgentemente 25 millones de dólares para un negocio. Tampoco ha contado que en 2003, cuando comenzó el proceso de paz, tenía escondidas 72 toneladas de coca en Ralito listas para exportar. Ni ha mencionado que en 2005 sacó 23.000 kilos y los repartió. A 'Jorge 40' le dio 8.000 kilos para sacarlos por Cesar y Santa Marta, y 15.000 se los dio a sus socios venezolanos. Eso lo sé y lo vi porque por esa época Mancuso me tenía escondido en Ralito.
SEMANA: ¿Como así que Mancuso lo tenía a usted escondido, si la zona de diálogos era sólo para los paramilitares que estaban en el proceso de paz?F.O.V.: Él me escondió nueve meses porque me había salido un nuevo indictment (acusación de la justicia estadounidense) en noviembre de 2004. A él no le convenía que me capturaran y contara todo lo que sé de sus negocios de narcotráfico. Allí estuve con Ricardo 'Cayo' Castro, que está también es requerido por la justicia norteamericana. Ellos prometieron en los puntos de negociación meter a sus financieros y Mancuso me dice: "Quédese aquí". Y me dejó la finca '05' para que viviéramos ahí.
SEMANA: ¿Quiénes más estaban escondidos allá en Santa Fe Ralito?F.O.V.: También estaban escondidos otros extraditables. Conmigo éramos como 10. Es más, Juan Carlos, el 'Tuso' Sierra y yo nos reunimos una vez y pensábamos proponerle al gobierno una entrega de los que estábamos pedidos en extradición por Estados Unidos. A 'Cayo' y a mí nos protegía Mancuso, al 'Tuso" lo acogió 'Don Berna'. Había otros protegidos en Urabá por el 'Profe', Vicente Castaño. A mí no me pidieron a cambio nada. Pero a otros les cobraban por protegerlos. El precio dependía del marrano. Mancuso nos dijo que ellos podían convencer al gobierno de meternos dentro del paquete de la ley como paras, que ya todo estaba arreglado. Ellos pagarían seis años y los narcos avalados por las AUC pagarían máximo 12 años.
SEMANA: ¿Y por qué estaban tan seguros de ese arreglo con el gobierno?F.O.V.: Porque cuando yo comencé a asistir a reuniones de las AUC, a finales de 2001, ya se hablaba de eso. Es más, recuerdo que yo estaba con Mancuso en la finca '05' y llegaron dos señores de Medellín. Yo escuché la conversación en donde básicamente ellos les proponían un proceso de paz muy favorable para las autodefensas, tanto que las AUC estaban felices y empezaron a reunir a todo el mundo porque los votos tenían que ser para Uribe y explicaban lo que él estaba dispuesto a hacer por ellos. Comenzaron a convocar a los líderes comunales, los mandamás y a trasladar gente para convencerla.
SEMANA: ¿Quiénes eran esos dos señores?F.O.V.: Yo no soy político, pero soy paisa. Y ellos eran paisas. Hablaron del proyecto de paz. Dijeron que había cabida para el que tuviera problemas en Estados Unidos. Y en otras reuniones, estuvieron empresarios, ganaderos y narcos a los que ellos pensaron que podían entrar y les dijeron que se prepararan para un proceso de paz. Algunos dijeron que darían plata para la campaña porque una de las promesas era que iba a ser un proceso en donde, si usted estaba acusado de autodefensa o tenía sospechas, se salvaba.
SEMANA: ¿Y al final, quiénes dieron plata para la campaña?F.O.V.: Yo le digo lo que yo vi. Antes de esconderme en Ralito yo visitaba a Mancuso con frecuencia en su finca, la '05'. En una de esas visitas, en marzo de 2002, cuando Uribe comenzó a repuntar en las encuestas, estaba conversando con Mancuso cuando llegó una camioneta Hilux y se bajaron dos hombres de unos 45 y 38 años, paisas, pero venían de Bogotá. Los vi cinco minutos cuando Mancuso les dio la orden a dos de sus hombres de seguridad de que subieran al carro tres maletas llenas de billetes de cien dólares. Es más, de esa plata yo aporté 150.000 dólares. Ellos se fueron rápido antes de que cerraran el aeropuerto. Iban para Bogotá.
SEMANA: ¿Usted está consciente de lo que se está refiriendo?F.O.V: Sólo les habló de lo que vi y de lo que me dijo Mancuso. Y no sé qué hicieron con esa plata, ni siquiera sé si le llegó a la campaña, si la dieron a los políticos regionales o si Mancuso se quedó con ella.
SEMANA: ¿ Y usted por qué dio 150.000 dólares? F.O.V.: Yo di poco porque yo no era ni capo ni estaba en el proyecto, era simplemente una solidaridad hacia el comandante que era mi amigo. Pero me comprometí a movilizar en Antioquia a unas 5.000 personas y la orden era que tenían que votar por Uribe.
SEMANA: ¿Y lo hizo?F.O.V.: Claro. Hice reuniones, contraté buses y les di comida el día de las elecciones. Yo creo que en esa movilización en un día me gasté 300 millones de pesos. Yo no sé cuánta gente votó al final por él, pero el triunfo fue total.
SEMANA: ¿Qué ganaba usted con eso, si no era paramilitar?F.O.V.: Yo llevaba hasta ese momento 14 años en la clandestinidad. A mí me daba igual. Yo colaboraba porque pensé que Colombia necesitaba soluciones al tema del conflicto y al tema del narcotráfico.
SEMANA: Pero usted ya tenía antecedentes de haber trabajado con narcos de Medellín, como Fernando Galeano, asesinado por Pablo Escobar, y tenía desde los años 80 cuatro acusaciones por droga en Estados Unidos.F.O.V.: Es verdad. Y estuve desde el 83 hasta el 85 en las cárceles de Oklahoma y Reno. En el 87 volví a Colombia y un año después conocí al 'Negro Galeano' y a 'Don Berna' porque era su jefe de seguridad. En el 88 me salió un indictment en el que me relacionaron con un negocio de mi hermano Mauricio. Yo no quise solucionar ese problema con Estados Unidos, pero mi hermano estuvo preso 10 años, salió con sida y murió a las cuatro semanas. Luego viví en Cali y después me fui para México, pero viajaba a Colombia frecuentemente. A finales de los 90 regreso a Medellín y me dedico a un proyecto de resocialización del barrio Manrique en las comunas.
SEMANA: Pero, volviendo al tema de los aportes a la campaña, usted no habla sino de Mancuso. ¿Es que él fue el único que dio plata?F.O.V.: Mi amistad era con Mancuso y por eso le hablo de lo que fui testigo. Él es de esos hombres que hacen alarde de todo. Incluso, unos cuatro días antes de las elecciones, le dio a su segundo comandante, Andrés Angarita, dos millones de dólares para que repartiera en Montería.
SEMANA: Pero en Montería perdió Álvaro Uribe.F.O.V.: Mancuso cuando supo los resultados se emberracó, puteó y dijo que de ahora en adelante la gente de Montería iba a comer mierda. Pero Angarita no puede ser testigo porque él lo mandó matar. Pero después de que ganó Uribe las elecciones, Mancuso nos decía que ahora sí eran los cuatro años de nosotros y vamos a manejar esto como queramos.
SEMANA: ¿Y por qué creer que usted está diciendo la verdad?F.O.V.: Yo estuve con Mancuso cinco años. Lo conozco muy bien. Le aseguro que tarde o temprano él contará la verdad. Cuando vea que se le cierran las puertas para lograr una condena de justicia y paz, más la presión de los norteamericanos, que saben que él es el más grande capo que hay en Colombia, tratará de defenderse y contará sus alianzas con el presidente Uribe. Mancuso es un hombre traicionero.
SEMANA: ¿Quién más, que pueda llegar a hablar, sabe sobre estas alianzas?F.O.V.: Todos los comandantes que se sentaron la primera semana en la mesa de negociaciones saben la verdad. Saben que para estar donde están, metieron más de 10 millones de dólares. Tarde o temprano alguno se va a reventar porque se sienten traicionados por el gobierno.
SEMANA: Como que traicionados. ¿Acaso no les ha ido bien?F.O.V.: Mire, desde los 12 puntos iniciales del proceso era un ambiente de angustia porque el gobierno los había traicionado y cada vez que intentaban ponerle presión al gobierno, les respondían: ¡Hagan lo que quieran! Llegaba el comisionado Luis Carlos Restrepo y volvían a arrancar porque no todos son guerreros. Son personas que se lucraron con el negocio de la droga, se cansaron del monte y la riqueza que tienen no la quieren compartir con el pueblo. Es una oportunidad que no pueden perder.
SEMANA: Usted mismo reconoce que el Comisionado de Paz era fuerte en su posición.F.O.V.: Uribe fue muy inteligente al poner a Restrepo a negociar. Después de que matan a Castaño les cambian toda la torta y el Comisionado los pone a pelear entre ellos. Coge a uno por uno: "Usted se entrega y yo le ayudo con los norteamericanos", les decía. Fue muy astuto. Logró dividirlos. Yo fui a dos reuniones y el man les decía: "Ladrones, bandidos. Yo no hablo con ustedes como grupo... yo hablo con usted, Mancuso. Yo habló con usted, comandante. Y con usted". Y logró desunirlos con amenazas. El sí les habló duro. En cambio uno veía al ministro Sabas Pretelt hablar mal de ellos en los medios y después uno oía a Mancuso decir que él era amigo, que iba a trabajar para ayudarlos y que todo era un 'paro' que tenía que hacer públicamente.
SEMANA: ¿Usted asistía a todas las reuniones de las AUC?F.O.V.: No. Yo fui a algunas. Y estuve en las que Mancuso hacía en '05', donde yo vivía.
SEMANA: ¿En esos meses que estuvo en la finca de Mancuso supo algo de por qué razón mataron a Carlos Castaño?F.O.V.: Mancuso pedaleó la muerte de Carlos Castaño. Ese día yo estaba en su finca y me levantó en la mañana para contarme que habían matado a Carlos. Él ya venía diciéndome que Carlos era una piedra en el zapato. Venía con el cuento de que estaba trabajando con la DEA y decía que iba a ser el tropiezo del proceso. Antes de la muerte de Carlos uno sentía la tensión que se vivía en la zona.
SEMANA: ¿Por qué?F.O.V.: Carlos Castaño empezó a agredirlos a ellos y a los amigos. Después de que Uribe es electo, Mancuso le ordena a la gente que Carlos no debía enterarse de nada de sus movimientos de mercancía, plata, ni de nada. Mancuso empieza a planear la muerte y pedalea para que el 'Profe', Vicente Castaño, dé el OK. A 'Berna' no lo tuvo que voltear porque en una reunión discutió con él porque no quería volver a ver a los narcos en la zona. Para Carlos, todo el que visitaba a 'Berna' era un narco y discutieron por la presencia de el 'Mellizo' y el 'Tuso'. En ese alegato Carlos le tiró una granada a una laguna en donde 'Berna' tenía peces y se los mató todos. A partir de ahí todo cambió. 'Berna', quien antes andaba con seis escoltas, empezó a andar con 22. Lo mismo Mancuso. Fuera de eso, venía el rumor de que Carlos estaba colaborando con la DEA. Mancuso aprovechó eso para convencer a todos los jefes paramilitares de matar a Carlos. Paradójicamente, Mancuso estaba haciendo lo mismo por lo que ordenó matar a Carlos: Negociando con la DEA.
SEMANA: ¿Por qué Mancuso pasó de ser su amigo a ser su enemigo? F.O.V: Porque me delató ante la Dea y les dijo que yo era el nuevo Pablo Escobar de Colombia. Gracias a su delación, mi vida vale hoy cinco millones de dólares que es lo que ofrecen los gobiernos de Estados Unidos y Colombia por mí. Es parte de su estrategia, ya que en caso de ser extraditado, tiene la coartada para echarme a mí la culpa de todos sus negocios de narcotráfico. Pero aparte de eso, la verdad es que cuando Mancuso dijo que él sólo "tuvo que cuidar cultivos de coca cobrar impuestos y vender la coca para financiar la guerra" es falso. Mancuso es un capo y yo tengo las pruebas para demostrarlo en mi defensa ante la Fiscalía colombiana o si llego a ser extraditado a Estados Unidos.
SEMANA: ¿Cuándo fue la última vez que habló con Mancuso?F.O.V.: El día antes de que capturaron a 'Berna' en Ralito, en 2005. Ese día me llamó por el radio para decirme que el comisionado Luis Carlos Restrepo lo había llamado para decirle que iban por Bernardo. Al otro día me fui de Ralito y salí del país. Jamás volví a hablar con él.
SEMANA: ¿Usted estaría dispuesto a contarle todo esto a la justicia?F.O.V.: Cuando a mí me lleven a juicio, yo voy a contar la verdad porque me siento traicionado por Mancuso. Se ha dedicado a engañar a un poco de gente. Habla más fácilmente de los muertos que de los vivos. Yo lo que quiero es desmantelar las mentiras de un capo tan grande como Mancuso, que vale 500 millones de dólares...
Publicado en SEMANA 06/16/07 Edición 1311
Desde hace cerca de un mes un rumor estaba causando una gran conmoción en el mundo del narcotráfico y tenía inquietos desde los grandes capos hasta los sicarios de las oficinas de cobro. No era para menos. La información que circulaba entre las diferentes estructuras mafiosas señalaba que Jaime Hernán Pineda, conocido con los alias de 'Pedro Pineda' o 'Pispi', había sido asesinado.
Durante varias semanas organismos de inteligencia y antinarcóticos colombianos y extranjeros, así como los propios mafiosos, se dedicaron a establecer la veracidad de la información. Hace pocos días se confirmó que a mediados de septiembre, después de cinco días de ser torturado, 'Pispi' fue asesinado en compañía de una mujer y su contador, en Guadalajara, México. Para la mayoría de los colombianos el asunto podría parecer irrelevante. Pero en la mafia esa muerte es uno de los hechos más importantes de los últimos años porque dejó en evidencia quién es el nuevo capo de la mafia en Colombia. Su nombre: Carlos Mario Jiménez, alias 'Javier Montañez', conocido popularmente como 'Macaco' y actual comandante del Bloque Central Bolívar (BCB) de las autodefensas.
Pineda era un capitán de la Policía, quien se destacaba como uno de los mayores especialistas en la lucha contra el secuestro. Cuando fue retirado de la institución, hace más de una década, terminó vinculado con los carteles de la droga de Valle, en especial Víctor Patiño Fómeque. Patiño llegó a ser uno de los capos más poderosos del cartel de Cali durante los años 90.
A pesar de ser un hombre clave, durante años 'Pispi' logró mantener un bajo perfil. Su nombre sólo empezó a sonar entre las entidades antidrogas internacionales hace en realidad poco tiempo, cuando estalló la guerra entre los capos del cartel del norte de Valle, Diego Montoya, alias 'don Diego', y Wílber Varela, alias 'Jabón'. Ésta ha dejado más de 1.000 muertos en vendettas, ajustes de cuentas y asesinatos indiscriminados.
'Pispi' aprovechó la guerra entre los capos y la extradición de su antiguo jefe, Patiño, a Estados Unidos, en 2002, para convertirse en uno de los nuevos capos. Para conseguir este fin, 'Pispi' eliminó a socios, abogados, aliados y más de 30 familiares de Patiño, incluido Luis Ocampo Fómeque, el medio hermano del capo, quien había quedado al frente del clan mafioso. 'Pispi' se quedó entonces con gran parte de la organización, fortuna, propiedades y tierras de Patiño.
A medida que la guerra entre 'don Diego' y 'Jabón' se fue incrementando, 'Pispi', como muchos otros mafiosos, se vio obligado a tomar partido por uno de los dos bandos y optó por aliarse con 'don Diego'. En esa guerra 'Pispi' fue uno de los responsables de propinarle a 'Jabón' uno de los golpes más duros. En marzo de 2004 participó en el asesinato del coronel retirado Danilo González, uno de los hombres más cercanos y apreciados por 'Jabón'.
Con este asesinato 'Pispi' se ganó la confianza de 'don Diego' y la enemistad de 'Jabón'. Éste ofreció 10.000 millones de pesos por su cabeza. 'Macaco' entra al juego La escalada de violencia que alcanzó la guerra entre los capos del norte del Valle y que se extendió al Eje Cafetero, Medellín e incluso Bogotá hizo que el gobierno tomara cartas en el asunto. Muchas de las estructuras financieras y sicariales de 'don Diego' y 'Jabón' fueron golpeadas y algunos de los lugartenientes más importantes de cada banda fueron arrestados.
La Policía, la Fiscalía y la DEA aumentaron la presión en algunas de las zonas más neurálgicas de esa guerra. Esas acciones les han quitado margen de maniobra a los capos que se vieron obligados a escapar hacia otras regiones del país para huir del acoso de las autoridades. "La guerra llamó la atención del Estado y 'calentó' la zona para todo el mundo", explicó un agente de una agencia antidrogas extranjera. "Los narcos no fueron los únicos damnificados. Los grupos paramilitares también. Como consecuencia de la persecución contra los narcotraficantes, muchos operativos han terminado en contra de las estructuras de tráfico de drogas de los paramilitares ", agregó el funcionario.
Uno de los grupos más perjudicados con esa situación ha sido el BCB. Tanto en el Eje Cafetero como en diferentes zonas del Valle del Cauca, la Policía ha desmantelado grandes estructuras del BCB dedicadas al tráfico de drogas. Uno de los golpes más grandes ocurrió el 16 de septiembre del año pasado, cuando la Policía desmanteló un complejo cocalero del BCB ubicado en Belén de Umbría, Risaralda. El complejo tenía capacidad para 250 hombres en siete albergues, producía mensualmente una tonelada de cocaína y contaba con un sofisticado sistema de comunicación satelital, acueducto, planta de energía, enfermería y estaba interconectado por zanjas de arrastre.Cuarenta y dos paramilitares fueron arrestados.
Ese es tan sólo uno de los muchos operativos en los que por perseguir a los narcos han caido laboratorios, hombres y cargamentos de los paras. Frente a esa situación, hace algunos meses el comandante del BCB, Javier Montañez o 'Macaco', decidió buscarle una solución para evitar seguir perdiendo hombres, laboratorios y cargamentos. Para ello estudió dos opciones. La primera era tomar partido a favor de uno de los bandos. 'Macaco' era cercano a 'Jabón' y por lógica tendría que poner su aparato paramilitar para acabar con 'don Diego' y sus hombres. Sin embargo, esa alternativa fue desechada, pues no sólo se incrementaría la guerra, sino que además corría el riesgo que, estando en pleno proceso de paz con el gobierno, fuera acusado de violar los acuerdos de cese del fuego. Prefirió entonces inclinarse por la otra opción: buscar la paz entre los capos. 'Macaco' le preguntó a 'Jabón' cuál sería el requisito para firmar una especie de acuerdo con 'don Diego'. La respuesta tuvo nombre propio. 'Jabón' aceptó dejar sus acciones armadas si le entregaban a 'Pispi'.
Cuando los enviados del BCB le hicieron la propuesta a 'don Diego', éste se negó. Vino entonces una serie de asesinatos selectivos en Cali, Medellín y Bogotá de hombres y familiares de 'don Diego' y sus lugartenientes. Detrás de ellos estaba la mano del BCB. Con el Estado persiguiendo y con 'Jabón' y el BCB atacándolo por el otro lado, 'don Diego' se vio forzado a aceptar. 'Don Diego' le encomendó a Gildardo Rodríguez, uno de los socios de 'Pispi', llevar a los hombres de 'Jabón' y el BCB hasta donde 'Pispi' se encontraba escondido en Guadalajara. Allí fue asesinado hace tres semanas. Y con este crimen se abrieron las compuertas para un acuerdo entre los dos capos. "Nosotros Diego León Montoya Sánchez y Wilber Alirio Varela informamos a la opinión pública, a las autoridades civiles, militares, eclesiásticas y a la comunidad que hemos acordado poner fin al conflicto armado que venimos sosteniendo... desde este momento nos comprometemos a parar cualquier acción armada y militar entre nuestras organizaciones", decía uno de los apartes del comunicado fechado el lunes 3 de octubre y que fue distribuido a comienzos de la semana pasada en Cali y sus alrededores. Aunque existían algunas dudas entre las autoridades sobre la autenticidad del comunicado, éstas se han disipado con el paso de los días. Nadie se atreve a asegurar cuánto puede durar ese 'acuerdo de paz' entre los mafiosos. Lo que es significativo es el poder que ha demostrado 'Macaco' en este episodio. Los dos capos hacen parte de una lista de los 10 más buscados por el FBI y la DEA y por cada uno ofrecen cinco millones de dólares. Para las autoridades antinarcóticos es claro que con este acuerdo para acabar con la guerra entre capos, 'Macaco' no busca llevar la paz a una región conflictiva, sino quedarse con una mayor tajada del lucrativo negocio. Sólo falta saber si el Estado permitirá que esto ocurra.Publicado en SEMANA 11/22/2005 Edición 1223
¿Qué tienen en común un alcalde que vendió una propiedad a su propio municipio, un comerciante de la frontera que importa materia prima para hacer copias de discos compactos, un grupo de vecinos que reciben al mismo tiempo giros del exterior, y un industrial al que le llega capital del exterior para inyectarle a su empresa? Que todos están en la mira de la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf) del Ministerio de Hacienda. La razón: sus transacciones fuera de lo normal llamaron la atención de las entidades financieras que participaron de ellas. Por el temor de que tras de estas pueda haber una operación de lavado de activos, bien sea con dinero de corrupción, contrabando, piratería o narcotráfico, quedaron registradas como un Reporte de Operaciones Sospechosas (ROS). Esta clase de reportes se da cuando la entidad financiera no obtiene una explicación precisa y clara del cambio en el comportamiento financiero de sus clientes.
En un reciente informe de la Uiaf se discriminan las principales ciudades del país que el año pasado tuvieron mayor número de ROS. Sus resultados son reveladores. Bogotá ocupa el primer puesto entre las capitales de departamento, seguido de Cali y Pereira. Luego aparecen Medellín, Barranquilla, Armenia, Cúcuta, Bucaramanga, Cartagena e Ibagué. Y Palmira lidera el top ten de las ciudades que no son capitales de departamentos. Le siguen Buenaventura, Ipiales, Itagüí, Cartago, Tuluá, Buga, La Unión, Montenegro y Envigado. En total, en 2005 en esta veintena de ciudades se dieron 8.018 alertas.
"Con este 'ranking' no se busca estigmatizar a esas ciudades", dice Alberto Lozano, director de la Uiaf, y aclara que el propósito del informe es alertar a los entes financieros y las autoridades sobre las zonas donde se está dando mayor concentración inusual de dinero.
Según informes de la Policía, muchas de estas ciudades coinciden con las regiones donde hay mayor actividad del narcotráfico. Esto sucede con los municipios del Eje Cafetero y el norte del Valle del Cauca. También aparecen ciudades de frontera y, obviamente, las principales ciudades del país donde los lavadores de dinero buscan esconder su actividad aprovechando el alto volumen de transacciones financieras que se dan allí. Llama la atención que no aparecen entre los municipios que clasificaron con mayor número de ROS aquellos considerados de alta influencia paramilitar, como sucede con algunos de la costa caribe.
Cuando estos reportes llegan a la Uiaf, se analizan y confrontan contra bases de datos como las de bienes inmuebles y seguridad social. De esta forma se establece si hay o no mérito de informar a las autoridades sobre una posible conducta criminal. Vale la pena destacar que el lavado de dinero no se da sólo en caso de narcotráfico. Se les sigue la pista también a los dineros que, por ejemplo, cobran bandas de extorsionistas, secuestradores y las actividades de funcionarios corruptos.
A partir de la semana pasada, este tipo de investigaciones cuenta con una nueva y poderosa herramienta. Es un sistema que se conoce como Pijao y que permite consultar en línea la información de 15 entidades públicas, como superintendencias, Fiscalía, Dijín, Procuraduría y Contraloría, y una privada, la Asobancaria. "Esto es como el Google de la investigación financiera", dice Lozano, y explica la facilidad que ahora van a tener las autoridades para que en un solo lugar y en pocos minutos encuentren la información que antes se lograba luego de tediosos y largos trámites.
Con el montaje de este sistema, Lozano se retira, luego de tres años, de la Uiaf, y le daba paso a su nuevo director, Mario Aranguren, quien fue director de la Dian, donde tuvo un amplio reconocimiento por su trabajo persiguiendo a los evasores de impuestos. Su misión ahora es que el silencioso trabajo de la Uiaf continúe siendo ese insumo de análisis e investigación que tantos casos ha ayudado a esclarecer.Publicado en SEMANA Fecha: 06/11/2006 -Edición 1258